1.
¿Quién fue Erik-Jan Hanussen?
Erik
Hanussen: el astrólgo de Hitler (1), artículo sin
firma publicado on line por la revista Mundo Paranormal, comienza con
esta frase: "Pocas personas influyeron tanto en la vida de Adolf
Hitler como el misterioso Erik Hanussen, a quien durante muchos años
se consideró el mejor vidente de Berlín". La mayoría
de los datos usados para contar brevemente la vida del mago, pese a
la pomposidad de presentación, son verificables: el peregrinaje
como atracción de ferias y cabarets por Europa Central, la apertura
en los años ‘20 de un gabinete de "orientación y
videncia" en un antiguo barrio de Praga, en ese momento capital
europea de la magia, su llegada a Berlín donde fundó dos
revistas de buena aceptación y cierta fama, Die Hanussen Zeitung
(El diario de Hanussen) y Die Andere Welt (El mundo del más
allá), y finalmente, en los años ‘30, su contacto con
un selecto círculo de nacionalsocialistas entre los que se encontraba
Rudolf Hess, Goebbels, Heydrich y el mismo Adolf Hitler.
Llegado
este punto, sin embargo, el texto se parcializa y se vuelve oscuro.
Es evidente que el redactor, fascinado por el personaje, decide insistir
en los detalles más morbosos de su relato con una indignación
misticoide. Así, acusa a Hanussen de pervertido y arribista,
sin precisiones de ningún tipo.
"Por
las noches se reunían en la lujosa casa de Hanussen, el misterioso
libanés Ismet Dzino y Hitler con altos dirigentes nazis y políticos
berlineses y practicaban las artes ocultas. Werner Gerson aseguró
en un escrito que «Hanussen es el Rasputín germánico,
y sus sesiones secretas terminan en tenebrosas orgías». Se sabe
con seguridad que practicaba regularmente el tantrismo y que machos
jóvenes berlineses acudían a dichas sesiones. Era de dominio
público que se interesaba preferentemente por la magia sexual
y en más de una ocasión se había podido observar
que algunos orientales, siempre hombres, visitaban su consultorio."
El
artículo señala como "discípulos" de
Hanussen al conde Helldorf, que llegó a ser jefe supremo de las
S.A. de Berlín y prefecto de la policía en Postdam, al
general Hermann Niehoff, que en mayo de 1945 fue el último oficial
de importancia en rendirse atrincherado en la fortaleza de Breslau,
y al sanguinario Wimmer, Comisario General de Administración
y Justicia.
Después
de relatar el incidente del incendio del Reichstag, sobre el que volveremos
más adelante, es poco más lo que se agrega. El resultado
general es un texto que si bien informa, como ya dijimos, en ningún
momento se priva de poner en duda la integridad intelectual y política
del vidente, incluso cuando contradice todo sentido común: "Durante
años, Hitler se movió y actuó de forma que las
predicciones y consejos de Hanussen eran órdenes para el Guía
germano".
Hanussen,
el vidente de los nazis (2), otro breve artículo sin firmar
que se puede consultar en editorilabitacora.com, reseña la vida
de Hanussen de forma similar. Se condena con indignación su arribismo
y sus relaciones con los líderes del nazismo, al tiempo que se
mistifican sus poderes, tanto los políticos como los sobrenaturales.
En esta versión de los hechos, sin embargo, Goebbels y Heydrich
aparecen como enemigos del mago.
"El
creciente entusiasmo de varios miembros del partido nazi por el hierofante
irritaba poderosamente a Goebbels que veía a un charlatán
de feria convertido es un influyente sujeto. El futuro ministro de la
propaganda, junto con Heydrich, se encargó, sin dudar un instante,
de hacer un chantaje al ayudante del mago y preparar un completo dossier
sobre el origen y la verdadera personalidad de Hanussen."
También
aquí se insiste en sus prácticas sexuales perversas especificando
que tenía tres esposas y treinta amantes.
"De
rostro cetrino, vientre muy prominente y feo, de su personalidad emanaba
un encanto tenebroso que unido a su extravagante conducta sexual le
llevó a ser el máximo triunfador en la vida nocturna del
Berlín de comienzos de los años treinta."
Algunos
datos de valor ayudan a delinear mejor a Hanussen. Por ejemplo, la descripción
de los espectáculos son más acabadas.
"En
sus exhibiciones de videncia en el Scala, lograba todas las noches un
triunfo apoteósico. Sus ejercicios de doble visión, con
la colaboración de cualquier espectador, provocaban la admiración
de todos; adivinaba lo que un determinado caballero llevaba en su bolsillo
o el desengaño amoroso que había tenido una señora
diez años atrás, precisando con rigor hasta el más
mínimo detalle. Sentado en su alta silla, con la luz de los proyectores
hábilmente dispuesta para que le aureolase la cabeza, tras unos
minutos de concentración, se sumía en trance mediúmnico
y, con voz entrecortada, expresaba hasta los más secretos pensamientos
del espectador o espectadora que se prestaba a la experiencia."
También
se consigna su verdadero nombre, Herschmann Chaim Steinschneider y se
da cuenta de su servicio en las trincheras de la Primera Guerra mundial.
Al parecer, tras la derrota de 1918 y usando sus poderes, el vidente
se habría dedicado a identificar tumbas de soldados alemanes
o austriacos, desenterrar sus restos y, mediante una gratificación,
remitirlos a sus familias. También se señala que era hijo
de un comerciante judío de Bohemia y se introduce su actividad
como prestamista, mediante la cual su poder sobre miembros del partido,
como el Conde de Helldorf, habría sido todavía mayor.
Aunque se menciona el incendio del Reichstag, se presenta la ambición
desmedida en la práctica de la usura como la causa de su muerte.
2.
Un libro
El
libro de Mel Gordon, Hanussen: Hitler's Jewish Clairvoyant (2001,
Feral House, Los Ángeles) seguramente aborda el tema con muchísima
más objetividad y, sobre todo, más información.
Imposible de conseguir en las librerías porteñas, todavía
espera su traducción al español. De allí que nuestro
único contacto con la investigación de Gordon, Profesor
en la Universidad de California en Berkeley (3) y autor de libros con
títulos tan sugestivos como The Grand Guignol: The Theater
of Horror and Terror y Voluptuous Panic: the Erotic World of
Weimar Berlin, se de a través de las reseñas que aparecen
en Internet.
Una
nota, firmada por Stephen Lemons, especialmente completa y titulada
Hitler's Clairvoyant (4) puede consultarse en salon.com.
Todo
indica que, en su libro, Gordon confirma el judaísmo de Hanussen
y se apoya en esta paradójica ironía para construir su
relato de los hechos. El planteo general del libro, sin embargo, va
mucho más allá.
Según
la reseña, Gordon fija el inicio de la relación entre
Hanussen y Hitler apenas unas semanas antes de que éste último
fuera nombrado Canciller el 30 de enero de 1933. Los resultados de las
elecciones de 1932 no habían sido tan buenos para el partido
nazi. Pese a que había retenido la tercera parte de los escaños,
nada indicaba que Hitler fuera a ser elegido como máximo representante
alemán. En este clima de dudas, fue que Hanussen recibió
el pedido para una sesión privada en el Hotel Kaiserhof de Berlín.
Al
momento del encuentro, el vidente tenía cuarenta y tres años
y era, siempre según la reseña del libro de Gordon, "una
estrella de rock antes de que existieran las estrellas de rock"
que alimentaba "la voracidad de los alemanes de entreguerras por
lo paranormal".
El
titular del partido nazi había reparado en el mago cuando, en
marzo de 1932, una de sus tantas publicaciones había confirmado,
para un año más tarde, su llegada al poder. Muchos alemanes,
para los cuales Hitler no era más que un "payaso megalomaníaco",
se rieron de esta predicción. Sin embargo, en la reunión
secreta, Hanussen habría hipnotizado a Hilter para después
confirmarle su profecía.
La
nota de Lemons trae pequeños fragmentos de una entrevista con
el autor del libro. "Es como hablar del rabino preferido de Hitler,
la gente enseguida espera el remate del chiste— dice Gordon—. Pero no
es broma. Hitler y Hanussen se encontraron una docena de veces entre
1932 y 1933. Por supuesto, Hitler sabía que Hanussen era judío,
podría haberse desecho de él tan rápido como hubiera
querido. Pero eso no ocurrió hasta mucho después. El incendió
del Reichstag, por supuesto, cambió todo."
La
salida del libro de Gordon en Italia también produjo repercusiones
en Internet. Igualmente inhallable en Buenos Aires, Il mago di Hitler.
Erik Jan Hanussen, un ebreo alla corte del Führer (Mondadori,
Milano, 2004) aparece reseñado en varios sitios de venta de libros.
De Hitler e il chiaroveggente (5), una concisa y excelente crítica
firmada por Massimo Introvigne, rescatamos este pasaje del libro de
Gordon.
"Hanussen
no se veía. Después, escondido en alguna parte del lugar,
un órgano empezó a tocar música de Wagner. Las
luces disminuyeron su intensidad y las que se encendieron irradiaban
un cono de luz sobre el centro del escenario. Lentamente el escenario
comenzó a moverse. En el centro, dos paneles se desplazaban mostrando
una apertura. De esta apertura surgió majestuosamente un trono.
Sobre ese asiento de ébano estaba Hanussen, envuelto en ropas
de color escarlata. En sus manos tenía un enorme cristal que
despedía reflejos de color, su cara se iluminaba con una expresión
alucinada. [...] Hanussen empezó a hablar y parecía que
su profunda voz llegaba al público desde las paredes. [...] Predijo
el baño de sangre que sufriría Europa y la guerra contra
Inglaterra y América".
3.
El incendio del Reichstag
Se
dice con frecuencia que el Partido Nacional Socialista "se hizo con
el control" de Alemania cuando Hitler se convirtió en Canciller
de la República el 30 de enero de 1933. En realidad, el gran
giro en la historia política, no así social, de Alemania
y toda Europa se dio después de la aprobación de la Ley
para la Protección del Pueblo y el Estado del 24 de marzo de
1933.
Los
nazis eran completamente conscientes de su falta de control de los poderes
legislativos de la República. Para llevar acabo su proyecto de
gobierno necesitaban una ley que concediera poderes legislativos
supremos al Gabinete de Hitler, liberándolo de todas las restricciones
de la Constitución de Weimar.
Sin
embargo, una ley así requería un cambio de la Constitución
que a su vez implicaba la presencia de dos tercios de los miembros del
Reischtag, y al menos dos tercios de los votos de los presentes. La
aprobación de esta ley, conocida como Ley para la Protección
del Pueblo y el Estado fue planteada cuando el mismo 30 de enero de
1933 Hitler presidió su primera reunión del Gabinete.
La idea general era considerar la supresión del Partido Comunista
para eliminar sus votos y lograr así la mayoría en el
Reichstag. Sin embargo, el mismo Hitler expresó el temor de que
esto provocara una huelga general.
Mientras
los nazis intentaban cerrar un acuerdo con el Partido de Centro, con
una sorpresiva brutalidad, el 27 de febrero de 1933, el Reichstag se
incendió.
Aprovechando
la incertidumbre y la agitación creadas por la agresión
pero también los consecuentes disturbios provocados por las SA,
el 28 de febrero se suspendieron los artículos de la Constitución
de Weimar que garantizaban las libertades personales por medio de un
decreto del Presidente del Reich.
El
5 de marzo de 1933 hubo elecciones al Reichstag. Los nazis obtuvieron
288 escaños de un total de 647 y el partido Comunista quedó
al borde de la proscripción. Un joven comunista holandés,
Marinus van der Lubbe, fue encontrado culpable del incendio, sentenciado
a muerte y ejecutado. Van der Lubbe había admitido bajo tortura
la responsabilidad del incendio pero siempre hubo dudas al respecto.
Las sospechas recayeron tanto en los comunistas como en los propios
nazis. Era evidente que éstos últimos fueron los que salieron
ganando.
"El
incendio del Reichstag –dice Gordon en la entrevista de salon.com– es
una gran historia, el primer misterio de la Segunda Guerra Mundial y
todavía no fue resuelto. Una especie de asesinato de Kennedy
europeo. ¿Fue Goebbels el que de alguna manera convenció a un
comunista, Marinus van der Lubbe, para que incendiara el Reichstag?
¿Lo hicieron los comunistas o hay ahí alguna otra historia? Desde
el principio, los nazis dejaron entrever que Hanussen fue el responsable
o, al menos, algo tuvo que ver."
¿Cómo
saltamos de la política de estado alemana al cabaret de un mago
que da espectáculos en teatros?
Al
parecer la noche de 24 febrero de 1933, en una reunión privada
durante la inauguración formal de su Palacio del Ocultismo, importantes
personajes de Berlín y varios dirigentes del partido nacionalsocialista
vieron como Hanussen caía en trance y con voz quebrada vaticinaba
un incendio monumental.
"La
multitud... Una gran multitud en las calles... Todo un pueblo aclamando
los desfiles de nuestros SS... Es de noche, desgarrada de fuego... Veo
los reverberos iluminados, las luces de la alegría, la cruz en
su vorágine de fuego... Es la llama de la liberación alemana,
el fuego sobre las viejas servidumbres, el fuego que canta la gran victoria
del partido... Ahora alcanza una gran casa... ¡Un palacio! Las llamas
salen por las ventanas... Se extienden... Una cúpula pronto va
a derrumbarse... ¡Es la cúpula del Reichstag que flamea en la
noche!" (6)
La
predicción del fuego en el Reichstag es el principio del fin
de la historia de Hanussen. "Personalmente –dice Gordon– todo indica
que Hanussen estuvo involucrado de alguna manera o, por lo menos, no
podía no saber al respecto. También se puede creer en
clarividencia, cosa que yo no hago. La otra historia es por qué
lo mataron. En mi opinión, sabía demasiado."
Con
este tipo de afirmaciones Gordon indudablemente lleva agua para su molino.
Primero, da por sentado que fueron los nazis los que prepararon el atentado.
Y al aceptar que Hanussen estaba enterado del supuesto complot insinúa
que no pudo resistir la tentación de usar esa información,
netamente política, para su show. De esa manera, su ambición
como artista, la entrega a su público y al espectáculo,
le habría costado la vida. Esto, por supuesto, le da un brillo
muy especial al personaje.
Descartando
la clarividencia, ¿no es más sencillo pensar que el vidente escuchó
algo en alguna reunión o de alguno de sus confidentes, y lo usó
en su acto, sin saber muy bien qué hacía? Por otra parte,
lo nazis eran recelosos a un punto máximo. Cualquier cosa que
les sonara a traición o deslealtad era castigada inmediatamente.
La lógica era matar y después investigar. Como fuere,
todo parece indicar que Hanussen murió por asumir un extraño
riesgo artístico.
Hay,
por supuesto, otras teorías. Hay sospechas, bastante poco fundadas,
de que el vidente tenía filmaciones caseras con orgías
homosexuales protagonizadas por miembros de la SA o que trabajaba para
los servicios de inteligencia británicos. Otras versiones, recogidas
por Gordon, dicen que Hanussen no entró en trance para realizar
el vaticino, sino que hipnotizó a una conocida actriz checa,
Maria Paudler (1903-1990), y fue ella la que tuvo la visión.
También en algún momento se lanzó la hipótesis
de que el mago habría hipnotizado en secreto al mismo Van Der
Lubbe para que iniciara el fuego, aunque no se termina de precisar si
fue o no a pedido de los nazis.
Más
allá de cómo se cuente esta parte de la historia, después
de la visión todo comenzó a derrumbarse para el vidente.
El Führer le retiró su favor y sus enemigos personales se
pusieron en marcha. El formidable Palacio del Ocultismo, donde hacía
sus presentaciones, quedó clausurado, y sus reuniones y conferencias
fueron prohibidas. Algunos de sus discípulos desaparecieron sin
dejar rastro.
Hanussen
reaccionó mal y publicó una descarga, que incluía
la predicción, en el número de marzo del Hanussen Wochenschau,
una de las revistas de su propiedad. El escándalo estalló.
La noche del 24 de marzo de 1933, después de cambiar de domicilio
varias veces por cuestiones de seguridad, Hanussen fue detenido por
uniformados de la GESTAPO. Ahí la historia se enturbia en un
contexto, el de Berlín con el nazismo recién llegado al
poder, por demás caótico. También se dice que la
detención se produjo en la entrada del Scala, donde el público
fue informado de que no actuaría debido a una crisis nerviosa
y la función se suspendió. Unos días más
tarde, el Volkischer Beobachter, en su edición del 8 de
abril de 1933, insertaba una pequeña nota. En las afueras de
Berlín, entre Baruth y Neuhrof, en un pequeño bosque de
pinos, un grupo de leñadores acababa de descubrir el cadáver
de un desconocido, parcialmente devorado por animales salvajes. La identificación
judicial presumía que el cuerpo había pasado una semana
en la maleza. Ningún documento permitía su identificación.
Dos días más tarde, un empleado de Hanussen identificaba
a su patrón y, aunque el informe del forense señalaba
que el cadáver aparecía acribillado a balazos, la policía
estableció que se trataba de un suicidio.
4.
Lo que sacamos en limpio
De
lo que se entreve por Internet es posible sacar en limpio algunas cosas.
A saber:
Hanussen
era descendiente de judíos. Había nacido en el barrio
pobre de Ottakring, en Viena, el 2 de junio de 1889. Aunque la familia
había caído en desgracia, descendía en línea
directa de Aaron Daniel de Prossnitz (1769-1809), un rabino hasídico
apodado "Steinschneider" (Tallador de piedra), significado,
según Gordon, que Hanussen retomará cuando en su juventud
fabrique "amuletos cabalísticos estampando su cara con sellos
de piedra trabajada". En algún momento, Hanussen se convirtió
al cristianismo protestante y fue enterrado bajo los ritos de esa religión.
En una carta escrita con tinta invisible, llegó a decirle a un
colega antes de morir: "Siempre pensé que el asunto de los
judíos era solamente un truco electoral. No lo era."
El
26 de febrero de 1933 el adivino inaugura el famoso "Palacio de
lo Oculto", especie de "templo pagano" que corona su
éxito comercial en la capital alemana. Según Gordon, las
paredes estaban revestidas de oro y decoradas con estatuas alusivas
de mármol de carrara. En un lugar privilegiado del hall central,
una colosal estatua en bronce representaba a Hanussen vestido con una
toga de emperador romano, acompañada por dos videntes de la mitología
clásica, el oráculo de Delfos y la Sibilla griega. Detrás
de la estatua, terrarios contenían serpientes exóticas
y reptiles de todo tipo. La estatua de Hanussen tenía el brazo
derecho levantado en el típico gesto nazi. Según Gordon,
en su espectáculo, Hanussen hacía coexistir los trucos
más vulgares con fenómenos todavía incomprendidos
por historiadores y parapsicólogos.
Hanussen
publicó varios libros, entre ellos, una exitosa autobiografía
titulada Las líneas de mi vida, donde se defendía
de ataques políticos y rebatía las acusaciones de nazi
y charlatán. (7) Después de su asesinato, su bien abastecida
biblioteca de temas ocultos fue confiscada y nunca más se supo
de ella. Sintomáticamente, al mismo tiempo la mayor parte de
las editoriales de astrología y ocultismo cerraron sus puertas.
El famoso almanaque esotérico de Elsbeth Ebertin dejó
de aparecer. Sólo sobrevivieron algunos periódicos anodinos
del tipo "horóscopo del día".
Por
su origen judío y su confuso final, Hanussen nunca entusiasmó
a los cultores del "nazismo mágico", conocido también
con el nombre de "ariosofia".
Sin
bien la relación de Hanussen con el atentado nunca se probó,
todo el material consultado coincide en que las causas de su muerte
en manos de miembros de la SA estuvieron relacionados con el incendio
del Reichstag.
5.
La mirada de Szabó
En
1988 y a meses de la caída del muro de Berlín, se estrenó
Hanussen (8), coproducción húngaro-alemana dirigida
por Itsván Szabó. Basándose supuestamente en la
autobiografía del vidente, Szabó toma de entrada dos decisiones
importantes sobre las que se va a desarrollar todo el film. Primero,
los poderes de Hanussen son reales. Segundo, Hanussen no apoya, por
lo menos a conciencia, al partido nazi. La versión de Szabó,
entonces, presenta a un Hanussen sensible, melancólico, víctima
de la coyuntura política.
Las
primeras escenas de la película muestran una línea de
soldados en las trincheras de la Primera Guerra mundial. Durante un
avance, Hanussen, que todavía es Klaus Schneider, es herido en
la cabeza. En el hospital de campaña donde se recupera, traba
amistad con un doctor húngaro, freudiano y judío. Luego,
en ese mismo lugar, convencerá a un suicida, agotado de guerra
y miseria, para que no detone una granada que lleva oculta entre sus
ropas. Revelados sus poderes para la hipnosis, el doctor le da contención
y le promete su ayuda. Mientras trabaja en la construcción de
un cementerio de campaña, el vidente ya recuperado de su herida
conoce a un capitán que será su representante. La guerra
termina y en un tren hacia Praga, Klaus Schneider cambia su nombre.
Praga se rinde ante sus poderes. Hanussen seduce a público y
mujeres por igual. Sin embargo, cuestionado por las autoridades, emigra
a Berlín donde también conquista a la prensa e ingresa
a los círculos más exclusivos de la elite alemana de entreguerras.
Aunque
durante toda la película el vidente se declara ajeno a la política,
cuando se presenta no puede hacer otra cosa que predecir un futuro nazi.
Sus profecías son imparciales, "Ese odio puede convertirse
en armas en manos de un demagogo" llega a decir, pero, por supuesto,
son tomadas como proselitismo. Enseguida le piden que adivine quién
será el próximo canciller de Alemania y él se rehúsa.
Cuando termina cediendo ante la presión, lo acusan de transformarse
en "el propagandista de Hitler".
Aunque
Stephen Lemons critica la falta del elemento judío en la composición
del personaje ("starring Klaus Maria Brandauer in the strangely
aryanized title role"), el tratamiento que da Szabó a la
Alemania pre-nazi y al nazismo mismo, lejos de la obviedad y el efectismo,
es convincente, incluso sutil. La película no abusa de símbolos,
no hay disfraces ni exabruptos. Con música de Wagner, los espectadores
aplauden un film de propaganda donde aparece, por única vez,
de forma lateral, la imagen de Hitler. En este sentido la película,
más allá de los también excelentemente retratados
poderes del vidente, es de neto corte realista.
Las
opciones tomadas por Szabó, eso sí, contradicen las comprobadas
relaciones de Hanussen con los líderes del nacionalsocialismo.
Quizás el mejor ejemplo sea el encuentro con la cineasta del
Reich. En una fiesta, una mujer rubia, vestida de hombre y peinada a
la gomina, se presenta ante Hanussen como Henni Stahl y le da concejos
para utilizar mejor la iluminación del escenario. "La luz
es un gran mago" le dice y luego lo cita para una serie de fotos.
"Henni Stahl" es, sin duda, una apócope anagramático
de Leni Riefenstahl. Las sugestivas posturas con las
que Hanussen posa para ella luego serán adoptadas por el mismo
Hitler cuando le toque aparecer en la prensa. Por supuesto, al descubrir
el engaño el Hanussen de Szabó se indigna. Sin embargo,
la influencia y, más aún, la colaboración de Hanussen
con Hitler, es verosímil y hasta probable. "En el entorno
de Hitler se murmuraba que Hanussen lo había ayudado a perfeccionar
el poder de seducción que ejercía sobre las masas durante
sus mítines políticos" dice Philippe Ilial en su
ensayo Hitler et les sociétés secrètes.
(9)
Sobre
el final de la película, el incendio del Reichstag dispara el
desenlace. Mientras se organiza la detención de Hanussen, un
burócrata habla por teléfono y deja caer la responsabilidad
sobre los nazis. "Para que teman los ajenos, golpea a los tuyos"
dice.
La
película de Szabó es casi una novela de aprendizaje, la
historia de cómo un veterano de la Gran Guerra se vuelve un importante
e influyente artista. El espectador se identifica con el personaje y
su muerte a manos de los SA se presenta como un final trágico.
Esta
versión, por lo tanto y como ya dijimos, muestra un Hanussen
víctima antes que cómplice. La confrontación de
la película con otras fuentes demuestra cómo es la política
el tema central de la historia de Hanussen, y no tanto la clarividencia.
Contra
la idea de que los bandos podrían dividirse entre creyentes en
sus poderes y detractores que lo tildan de charlatán, el nazismo
funciona como catalizador y entonces tenemos la versión del arribista
y la versión de la víctima. Los poderes de Hanussen, que
si son dudosos en el plano de lo mágico indudablemente existieron
y rindieron sus frutos en el del espectáculo, quedan subordinados
así a cómo se mire su relación con el nazismo,
que, una vez más, resulta un potente generador de historias extrañas.
Notas
1.
http://www.mundoparanormal.com/docs/enigmas/erik_hanussen.html
El
texto aparece sin firma y remite al mítico número 38 de
la revista Más allá dedicado a todas las variantes
del "enigma nazi".
2.
http://www.editorialbitacora.com/armagedon/hanussen/hanussen.htm
3.
En la reseña de la traducción italiana citada más
delante se señala un error. Dice Massimo Introviegne, autor de
la crítica: "Mel Gordon, docente presso l'Università
della California a Berkeley (e non presso una inesistente "Università
di Berkeley", come erroneamente riporta la quarta di copertina
della traduzione italiana) […]"
4.
http://www.salon.com/people/feature/2002/02/27/hanussen/print.html
5.
http://www.cesnur.org/2004/mi_hanussen.htm
6.
Este párrafo, citado asiduamente, está sacado del libro
de François Ribadeau Dumas, Hitler et la sorciellerie
(Librarie Plon, París, 1975; traducción al español,
El diario secreto de los brujos de Hitler, Ediciones Martínez
Roca, Barcelona, 1980). Se trata de una reconstrucción y es una
texto más poético que testimonial.
7.
En un sitio italiano de venta de libros,
http://www.ilgiardinodeilibri.it/libro.php?lid=4560
se
ofrece uno escrito por Hanussen, titulado Lectura del pensamiento.
La descripción del libro dice: "Divenuto famoso per le sue
doti di chiaroveggente e per la sua capacità di leggere il pensiero,
Hanussen scrisse quest'opera per spiegare in 12 lezioni le tecniche
di lettura del pensiero. Integrando il suo talento naturale con una
cultura psicologico-scientifica, l'autore espone metodi, tecniche e
trucchi che comprendono telepatia, ipnosi, rabdomanzia e radiestesia."
8.
El Internet Movie Data Base dice que hay una película anterior,
titulada simplemente Hanussen y estrenada en 1955. http://www.imdb.com/title/tt0048147/
9.
Es posible leer un fragmento del ensayo en
http://www.lesmysteresdutemps.com/article_hitler_1.htm
Se
trata de un texto breve, mayormente inspirado en el ya citado Hitler
et la sorcellerie de François Ribadeau-Dumas.
Juan
Terranova