La
verdad es que no sé si estoy autorizado para hacerlo
o si soy el indicado. Pero, al mismo tiempo, como todavía a nadie
se le ocurrió (creo) un decálogo, aquí va. Por
supuesto, se puede corregir, se puede mejorar y se puede reproducir.
No hay necesidad de citar la fuente, ni el autor. Pero si alguna vez
entran en una librería, por favor, compren uno de mis libros
o hablen, por lo menos, bien de mí con el librero de turno. (Menos
que eso no puedo pedir.)
Por supuesto, estos "consejos"
se aplican a mi blog (y hasta ahí nomás). Si leen otros
blogs, van a necesitar otros "consejos".
1. Escribir todos los días. La continuidad es
la clave. Si no se renueva, los lectores lo dejan.
2.
No ser excesivamente pulcro con la norma lingüística. Las
faltas de ortografía, la desprolijidad sintáctica y esas
cosas no le cuestan la vida a nadie. Se entiende que el blog es algo
vivo, en constante movimiento, y que las palabras sin acento o mal tipeadas
son las marcas de esa vida.
3.
Ser sintético. Ni breve ni extenso, sino sintético.
(Los lectores de blogs siempre están apurados, aunque más
no sea para ir a leer otros blogs.)
4.
Segmentar el texto en pequeñas unidades autónomas
y dinámicas, como hacen los diarios. Ayuda mucho a la lectura.
5.
No pensar antes de escribir. Pensar apenas el tema y largarse a escribir.
Si uno piensa mucho, no escribe nada.
6.
Respetar cierto margen de calidad. Evitar los cuentos breves con remates
inteligentes (casi siempre son tontos), evitar la indignación
barata ("No me dejaron fumar en la sala de espera del dentista",
etc), evitar la anécdota intrascendente (ponerla si se la escribe
de forma bella).
7.
Crear un estilo que aspire a propio, por ejemplo, en los títulos
o en la temática.
8.
Evitar la genialidad. Nunca se la consigue si se la busca. Y cuando
se la consigue, dura lo que un pedo en una jaula.
9.
No desesperarse si no hay comentarios (los lectores están ahí,
silenciosos) y tratar de no tomarse en serio los comentarios que dejen,
sobre todo si son críticas.
10.
Contar la propia vida y la de los amigos. Casi siempre es ahí
donde están las historias que valen la pena.
Juan
Terranova Página personal
y Weblog.