Paso
a buscar a mi hermana. Ella está viviendo provisoriamente en
el departamento de mi madre y su marido. Toco el portero eléctrico
y espero abajo. Prefiero no subir y evitar ver a mi madre. Hace poco
almorcé con ella. Martín, Martín, me acuerdo
que una vez fui al colegio a hablar con tu profesora guía, Claro,
eso fue como hace veinte años, No importa, ¿sabés
lo qué me dijo?, que vos eras como un caballo pura sangre, pero
que se conformaba con tirar de un carro, Pero ¿Qué estás
diciendo? ¿Te golpeaste la cabeza?, ¿Por qué siempre
me agredís? (llantos)
Caminamos
con mi hermana por una avenida ancha. Hay plazas con muchos árboles,
el cielo está despejado y sopla un poco de viento. Mi hermana
y yo nos queremos mucho. Antes de ir a México ella trabajaba
en una galería de arte. Ahora está buscando trabajo. Mañana
tengo una entrevista en un lugar para ser telemarketer, hay que hablar
en inglés y vender un servicio telefónico, Qué
horror, Sí, terrible, No vayas, ¿Te parece?, No vayas,
Tenés razón…¿Te conté que llamé
a XYZ a la galería y me ofreció trabajar los fines de
semana?...Me ofreció menos guita de la que ganaba antes de irme,
¿Te interesa?, El tipo es medio jodido, pero necesito la plata,
además, me dijo que sería hasta noviembre, seguro que
para no pagar vacaciones porque cierra todo enero, Al lado de lo de
telemarketer parece una buena opción, Sí, ya sé,
lo que pasa es que los fines de semana no puedo estar sola y mi jefe
no encuentra al muchacho que se necesita y se me ocurrió
que a vos te podía interesar, (segundos de silencio), ¿Qué
es exactamente lo que muchacho tiene que hacer?, En realidad,
no mucho, tenés que estar ahí, una mujer no puede estar
sola, preparar café y quedarte adelante si yo voy a la trastienda
con algún cliente, ¿Me darían un traje tipo Poncharelo
y una cachiporra?, No, no, pero seguro que tenés que ponerte
corbata, ¿te queda alguna?, Sí, claro, no las quemé,
Otra cosa, hay una computadora con banda ancha, podrías leer,
escribir…
En
casa le comento el tema a mi mujer. Comemos y nos vamos a dormir.
Me
levanto y voy a trabajar a la Fundación Cultural. Compruebo que
hay gente maldita operando ahí adentro. No hay caso, los malditos
están en todas partes. Lo de Ponch podría ser un buen
Plan B.
Almuerzo
una pizzeta de muzzarela. Le agrego rúcula y aceite de oliva.
Me gustan los sabores amargos. Levanto los mensajes. Hay uno de un alumno
nuevo y otro de mi hermana. Llamo al alumno y combino un horario. Corto
y llamo a mi hermana (por suerte no atiende mi madre). Me dice que habló
con su jefe, que lo llame, que me quiere conocer.
Buenas tardes, con XYZ por favor, Ya le comunico, Buenas tardes ¿XYZ?,
Sí, ¿quién habla?, Encantado, mi nombre es Martín….BLA
BLA BLA BLA
Ahora,
estoy esperando a que se hagan las cinco y cuarto para ir a la entrevista.
Pienso en qué ropa ponerme. Madre, Por primera vez siento que
soy un pura sangre campeón (aunque reconozco que a veces podría
tener problemas de dopaje). Qué horroooor!
La
entrevista es un éxito.
25/06/04
Es sábado al mediodía. Después de varios días
de llovizna y nubes, salió el sol. Lo extrañaba. Voy vestido
con camisa blanca de algodón, corbata, pantalones grises y un
saco de tweed regalo de mi madre. A ella le gusta verme vestido así.
La corbata y el saco no terminan de combinar del todo. Llego a la galería
a la una menos cuarto. XYZ me había dicho que tenía que
estar a esa hora.
Buenos
días, ¿cómo le va?, Hola, bien bien, en fin, quería
repetirte esteeeeeeee que la jefe es tu hermana, Sí, sí,
eso está claro, Bueno esteeeee estamos exponiendo a un pintor
muy famoso esteeeeee leéte ese libro como para anoticiarte
un poco de qué se trata, ¿sabés de pintura?, Sí,
bastante, Mejor...esteeeee...también tendrían que cargar
estos mails en la computadora ¿sabés de computación?,
Si, no hay problema, Bueno esteeeee me tengo que ir, decíle a
tu hermana que todo sigue igual, que lea la lista de precios para anoticiarse,
Bueno, le aviso, pero antes quería ver si no hubo malos entendidos,
tengo que venir los sábados de una a nueve y los domingos (…),
Sí, es correcto, Perfecto, buen fin de semana.
En
la parte de adelante de la galería hay algunos cuadros colgados,
un escritorio-recepción y un ventanal enorme que da a la calle.
En la parte de atrás, hay otro escritorio con la computadora
de banda ancha y un sillón de tres cuerpos donde planeo dormir
las siestas. También hay una cocina y un poco más atrás,
la trastienda.
El
libro del pintor que estamos exponiendo tiene más de 600 páginas.
Lo hojeo durante cinco minutos.
Al
rato llega mi hermana. Llamo a mi madre (vive a una cuadra) y le pido
que nos traiga algo para almorzar. En quince minutos aparece con unos
sándwiches de jamón cocido. Tienen demasiada mayonesa
pero están ricos. Los engullimos. En la cocina hay una mini-máquina
de café express. Le pido a mi hermana que me enseñe a
usarla. Aprendo y me preparo unos cuantos cafés. Salen con espuma.
Charlamos de varios temas y cuando se nos agotan le pido que me muestre
los cuadros de la trastienda. Vemos todos. La mayoría es horrible
y me cuesta retener información.
Son
las cuatro y media y la afluencia de público es nula. El difícil
arte de vender. A eso de las cinco llegan las primeras personas. En
seguida te das cuenta quien puede ser un potencial comprador. Igual,
a todos les explico las técnicas óleo-sobre-tela / óleo-sobre-tabla
y les comento algunas anécdotas del pintor. Con mi saco de tweed
me siento un profesional.
Termina
nuestro primer día. No fue tan terrible. Tomo un taxi (precio
equivalente a una hora de mi nuevo trabajo) y voy a un teatro donde
soy el iluminador de una obra en donde baila mi mujer. Me encanta ver
bailar a mi mujer, pero hoy no puedo ver mucho porque estoy enfrascado
con miles de perillas y cambios de escena. A pesar de mis nervios es
una buena función.
Es
domingo y vuelvo a la galería. No llevo corbata. A las dos, entra
el primer cliente. Es un turista jeans-botas puntiagudas acompañado
por dos mujeres. La más vieja debe ser la mujer y la otra la
hija. El jeans-botas puntiagudas masca chicle con la boca abierta. Mi
hermana le vende un cuadro de 25.000 dólares.
Ahora
son las ocho menos cinco. Llama XYZ (seguro que para controlar que cumplamos
con el horario). Mi hermana le comenta lo de la venta, sonríe,
y sé que XYZ la felicita. Nos vamos. Misión cumplida.
Voy a anoticiar a mi hermana que esteeeeeeee quiero un aumento.
4/07/04
Otra
semana de rutina y obligaciones. En la Fundación Cultural donde
trabajo de lunes a viernes ocurrieron cosas. Ya todos conocen mi carácter.
Mejor así.
Es
viernes y es feriado por una fecha patria. Los feriados tengo que ir
a la galería. Ir a la galería tiene sus contras: a) estar
encerrado durante ocho horas b) entra poca gente c) una calefacción
que te embota d) con mi hermana ya no sabemos de qué hablar.
Transcurre
el fin de semana largo. Lista de actividades que hicieron que estos
tres días en la galería hayan sido diferentes:
1-
La música. Bajé unos diez cd´s vía Internet.
Usé un programa especial que me recomendó un amigo y funcionó
perfecto. El domingo antes de irme borré todas las huellas que
pude de la computadora de XYZ. Si me descubre no creo que se enoje demasiado.
Discográficas, Adiós royalties.
2-
El entretenimiento. El domingo convencí a mi hermana (mi jefe)
de alquilar una película. Me olvidé de comentar que hay
una tele donde tenemos que poner videos de los pintores. Videos
intolerables, por cierto. Vimos una comedia inglesa. Yo siempre atento,
control remoto en mano, listo para apretar Stop, si a algún
sujeto se le ocurría entrar. Nos reímos mucho.
3-
Los almuerzos. Mi madre se esmera. Recuerdo con cariño los sándwiches
de peceto del sábado, el pan crujiente (elemento fundamental
en todo buen sándwich), la lechuga seca, etc. Le pedí
con énfasis que se cuidara con la mayonesa. Una delicia.
4-
Las caminatas. Es importante salir a dar una vuelta a la manzana cuando
aparece el tedio.
5-
Las visitas. Vinieron un par de amigos, mi madre y mi mujer.
6-
Las nuevas ventas. En realidad fue una. El cliente fue un europeo que
compró una acuarela para regalarle a una señora que lo
acompañaba. La envolvimos y la llevé (en taxi) al hotel.
A mi hermana y a mi, nos motiva y nos pone contentos, además
de las actividades 1, 2, 3, 4 y 5, vender, cumplir con el trabajo.
Tanta
alegría da un poco de vértigo. Querría que dure
un poco. Sería bueno.
10/07/04
©Martín
Llambí