continúa...
Caminábamos
con Roque sobre el fondo empedrado de la ansiedad hacia Primera Junta,
piedra tras piedra noxa, paso tras paso noxalis, y hombres oscurecidos
por el ala se perdían en las paradas de los colectivos, piedra
tras piedra noxa, paso tras paso noxalis, cantando yo también
me dormí detrás de la gran ciudad vestido de gris, y la
máquina perspectiva proyectaba su cine sobre la pantalla del
cono invertido y así pasaban niños y topos, ciudadanos
y huscarles, guachos y ratis y composiciones variadas de la Babilonia,
con manos, con cabezas, con fisonomías, y a b c, a b c, y a b
c sobre los detalles y las manifestaciones de energía, y sin
detenerse la calle nos tiraba la cuerda y nos remolcaba la polimorfa
hacia los confines y aumentando la sonoridad los parlantes del gran
cine divulgaban la armonía de explosiones y gritos, y acaso hemos
oído la catástrofe, acaso la noticia, acá soñamos
la brevedad infinita mientras un movimiento de electrones mutaba la
cara de Roque, ahora gato, ahora fórmula, ahora saporatus, ahora
niña, y la velocidad empezaba a ser mayor y a b c y a b c piedra
tras piedra noxa, paso tras paso noxalis, que la conversación
y su conservación, que la romanización y su armonización,
que el desamparador y su desparramo, vida y sangre, sin ardor, quería
matar un poco, quería matar algo, matar al fin, pero el final
se encargaba de nuestro viaje y aún de nuestros músculos,
que multiplicaban la masa por la fuerza y la dividían en tiempo
moderno, y no sé quiénes venían detrás nuestro
pero del occipital y el parietal me vino la electricidad del alerta
y como pude me di vuelta y pude ver movimientos de toda clase que chocaban
entre sí, renovados una y otra vez con niños que hacían
tumesco, y las escenas me resultaban interesantes pero nuevamente me
di vuelta impresionado por otro sonido que llamó mi atención
y entonces comprobé que Roque explotaba y las astillas de su
rostro hacían pungo y se incrustaban en el mío sin dolor
y yo empezaba a quitarme su cara y cerraba los ojos por momentos y al
abrirlos descubría nuevos paisajes, y después pensé
sobre las cosas que volvían a su lugar y otra vez Roque estaba
en Roque, mientras los casilleros de adoquines eran golpeados por nuevas
multitudes que atravesaban el mapa y las visiones y entonces de la nada
llegó nueva música y retemblaron las líneas y todo
se volvió blando y empecé a ver astigmático y con
extranjeros mientras la caminata no cesaba y camina, camina, bichito,
camina, camina, camina, camina, camina, camina, camina el segundo plano,
el otro ditio, el mundo duplicado, el amante de la frontera, el reemplazo
del trabajador, la suplencia del ciudadano, el criminal, el ilegal,
el marginal, camina bichito, camina, camina el pentagrama de la música
exótica, bichito de la negrura polimorfa, bicho cinético,
bicharraco levántate de tu pobreza y tu trauma y tira las piedras
y la super revolución y la masacre y canta, canta, bichito, canta
somos seres humanos sin saber lo qué es ser humano y piedra tras
piedra noxa, paso tras paso noxalis, a b c y a b c y siempre levántate
y sube la escalera y abandona tu sótano, viejo padre, para matarnos
a todos de una vez y cantar tu canción preferida en la perspectiva,
por qué y para qué, cómo y cuándo y en el
doble discurso, oscilantes en la frecuencia y en la radiación
de la marcha sobre Rojas hacia Primera Junta, en el túnel de
los insectos, a través de los nidos y los radianes, en la aceleración
angular y en las galerías, sin conciencia, como puros planos
de la oscuridad y el origen, saltando en los compases, con danzas, con
multitudes de agonía, piedra tras piedra, paso tras paso, noxa,
noxalis y noche polimorfa de la cápsula interna y el hipotálamo,
y Roque estallaba nuevamente y después volvía y el efecto
dominó apilaba a los turistas circunstanciales de Buenos Aires
y a los ciudadanos del substillo mientras yo caía, ssssssssssss
en largo vuelo, ssssssssssss en flujo magnético, ssssssssssssubstantia
dentro de mis ojos, ssssssssssss llegaba al fondo del núcleo
central de la enajenada donde se acaban los dibujos y los sueños,
brutal, indispensable mar sin nosco, estómago de tambor, centro
del mundo, glándula pineal de la avenida, más allá,
más acá, más al costado, más adelante, más
atrás del caudal másico, sobre Rojas piedra tras piedra,
en la sordera debajo de la cama paso tras paso, a toda velocidad en
la picada del bichito caminábamos y veía todas las formas
y las caras en el viento que se unían y cada vez más,
eh, cada vez más, y hombres oscurecidos por el ala y sombras
irretitus y hendiduras se cerraban y todo se metía en la cosa
y se fundía y después implosionaba hacia el fondo de mi
ojo, aleteaba mi septum lucidum de Amoxidal 500 y caía como granada
en el Trígono y otra vez nuevamente y el cuerpo calloso y las
verrugas volaban en pedazos y llegaba el pegamento y la mezcla y otra
vez el calloso entre los puntos, otra vez manos, unidades físicas,
dosis equivalentes y ciudadanos en la calle manicomio y cantaba Color
humano, o Hermano perro, o Mestizo, o reverberaban mis besos a la nada,
o hacía pungo en los pechos y en las cabezas y volvía
a la historia del universo deshumanizado, pero rápidamente caía
de la rama y me rompía la boca, o la nariz, o toda la cara se
desfiguraba ante diálogos imprevistos y entonces padecía
la interrupción de la iluminancia y el viaje, y aunque buscara
el silencio y el pozo del ángulo o me hallara en el mismo Cementerio
Marino, igualmente llegaban expresiones cíclicas de lungos malsanos
que penetraban por los puntos de fuga contrapuestos y distorsionaban
mi ola y rociaban la noche con su veneno rationalis y su falso arte,
su inmundicia, su belleza, su felicidad y su lenguaje para enjaularme,
y aunque siempre he procurado tener al alcance una almohada para derivar
funciones y cubrir mi cabeza y evitar que el murmullo llegue a mi cueva
y mi procursus, de todas formas la población insistía
con su entropía y su vociferatio y entonces la lucha era interminable
y no daba respiro y todos me perseguían, pero yo siempre camino
más, piedra tras piedra noxa imagino perros para no perderme,
paso tras paso noxalis interpreto el camino y el deslizamiento, pero
yo camino más, y camino y ladro y camino, camino bien lejos,
y aúllo y camino y corro si es necesario o peleo si es posible,
peleo, peleo, bichito, peleo, levanto polvareda y vuelvo y me voy y
vuelvo y me voy y otra vez, hasta que la guerrilla triunfe y por fin
pueda descansar con la cabeza descubierta, pero yo camino más
y me escondo en la enramada de la negrura cinética y entonces
no pueden encontrarme, camino, camino y soy fantasma nómade,
antes, ahora soy bicho y menos hombre, soy perro y menos artista, soy
caminante y menos ciudadano, antes y ahora camino paso tras paso en
la tierra de cenicientas criminales y soy pampa recalesca y soy república
de pasto, yo te camino, propio ser, te camino hasta que las rutas se
vuelvan intransitables y tus ciudades se derrumben, pero yo camino más,
y si quedaran ladrillos y fierros retorcidos yo mismo camino y recojo
los escombros y echo la mierda y la sangre al pozo ciego del Trígono
y camina y camino, bichito, que todo se destruya en el fuego nuclear
del hipotálamo, camina y camino, bicharraco polimorfo, que en
el alma crezca nuevamente el bosque, la pradera y la maravilla deshumanizada,
que el grito sea cero negro, en la Capital Federal Felipe Vallese, paraventricular,
Mendez de Andes y Aranguren se funden al agujero negro, hipotálamico
medial, Rojas oscurecida en las escalas logarítmicas, Buenos
Aires en Avellaneda o Bogotá, hipotálamico lateral del
peregrino, ssssssssssss acariciábamos las piedras, ffffffffffff
caminábamos afuera, rrrrrrrrrrrr jóvenes huscarles llegaban
de las esquinas con sorpresa con volcán con viento y yo reconocía
a los muchachos que ríen cuando las ciudadanas son golpeadas
en la cabeza, entonces pude ver la estela del cometa y quizás
comprendí algo, después noté el entusiasmo de Roque
ante la multitud y miré nuevamente alrededor y descubrí
bandas de adolescentes que se acercaban a nosotros y todos eran cadavéricos
pero hermosos, y algo estaba sucediendo más allá de los
tubos y los enchufes y del cielo llegaban truenos y del fondo de la
tierra se oían rugidos y miraba y miraba con fascinación
el nuevo estado de las cosas paso tras paso, mientras la manifestación
crecía y alargaba su brazo hacia Primera Junta, el viento levantaba
las polleras negras y dejaba ver cadenas y cuchillos escondidos, los
puños marcaban el compás de la banda callejera, sobre
rostros lejanos veía mil caras cercanas, con sonrisas bestiales
eclipsaban la luz de los faroles, pinceles se agitaban en las manos
y la velocidad era remolino, los edificios agachaban la cabeza y las
ventanas se llenaban de ojos, la calle se vaciaba de ciudadanos y turistas
y todo era un infierno negro rebosante de vida, los jóvenes se
acercaban a nosotros cada vez más y entonces lo miré a
Roque y después me miré a mí mismo en el reflejo
de una puerta espejada y comprobé también nuestra juventud,
nuestra cara infantil, nuestra lisa frente, y entonces me detuve, paré
cerca de un árbol casi en una esquina, por el agujero negro del
infinito me detuve y entonces el silencio de la caminata fue un clamor
jamás escuchado, los centenares de partículas encontraron
huecos, los muchachos contuvieron la respiración y todo era eléctrico
y unido, nuclear y pura substantia, y comprendí todo y cerré
los ojos a la ciudad y los abrí al flujo magnético, entonces
pegué un salto descomunal sobre las centenares de cabezas, un
salto antiguo, un polimorfo en vuelo, y de este modo, en el parlamento
del aire dije lo mío, un grito de cero negro un acorde infinito
un mar, y noxa noxalis para la realidad por la violencia y la caminata
de sangre y cuchillo juvenil, y entonces era el paraíso musical
y las bandas enloquecieron y sacaron a flote sus mejores latidos, todos
empuñamos nuestras hojas de metal y nos dirigimos hacia las puertas
cerradas de los tubos laterales, y así empezó la masacre
y la venganza, vida y sangre, todos los jóvenes huscarles destrozaban
negocios e incendiaban edificios, las cabezas aplastadas de otrora expiraban
sanatas ya incomprensibles, otro idioma apenas recordado porque todos
éramos un lenguaje novedoso, y progresivamente me dediqué
a la nueva experiencia y a matar por primera vez junto a otros recalescos
fenómenos, bichos de la aventura cinética y la super revolución
contra la ciudadanía y el arte, y en la conductividad térmica
recorría el mundo y la mudanza y era hombre pájaro hombre
perro y caminaba sobre los arroyos sanguinolentos y las praderas despellejadas,
la lluvia caía con su vehemencia y su bautismo y yo estaba justo
debajo de la gran concha, que me empapaba con su flujo total y su caudal
termodinámico, y de repente, en una veta másica pude descubrir
la madre selva y la geometría perfecta, pintadita como siempre
de negro, con medias de red, con botas, con remerita, y no lo podía
creer pero me acerqué, más y más, hasta tocarla
y comprobarla, nausea al revés, ella todo lo permitía,
no pude más y le puse los ojos y le dije chica gótica
vení a caminar conmigo, y ella me miró un instante y después
me tomó la cara con sus manos, que estaban frías y me
refrescaban, y empezó a besarme con su tormenta mientras yo cerraba
los ojos y tenía sensaciones originales, y mientras los crímenes
se sucedían a nuestro alrededor lentamente bajé la mano
por su espalda hasta tocarle el culo y era sobresaliente y tibio con
curvatura pronunciada y textura infinitamente suave, y le metía
los dedos por ahí, y los vidrios explotaban y personas morían
por todos lados, y transábamos nuestra electricidad y nuestra
viscosidad dinámica y ella empezó a tocarme y a desabrocharme
el cinturón, las explosiones parecían palabras y yo le
levanté la remera y empecé a chuparla y ella se sacó
la bombacha y con la pollera puesta se subió a mí y dijo
mi nombre, Jael, y empezamos el movimiento y la ola polimorfa y camina,
bichito, camina, camina, camina, camina, camina, camina, camina el aspecto
central de la noche, la manifestación vegetativa, el ergotropo,
el núcleo mamilar, el cuerpo gótico, el cuadrúpedo
de la avenida, la secta de los epsilones, el cementerio, el mar, los
labios negros, canta y camina bicho del empedrado a b c y a b c, piedra
tras piedra noxa bajo la lluvia de estrógenos, paso tras paso
noxalis en el moco cervical, y explosión y muerte, anarquía
amielínica dentro de la casa, y la electricidad del mundo nos
tiraba sus rayos y algunos se daban cuenta y venían a vernos
en el desenfreno y en la adolescencia, sobre una pampa de ciudadanos
muertos nos rodeaban y empezaban a aplaudirnos y entonces miramos y
vimos que todos los huscarles agitaban sus pinceles, inclusive Roque,
que ahora también llevaba uno, y nuevamente miré la cara
de la chica gótica y otra vez y al revés y después
decidimos ponernos de pie y juntos corrimos de la mano con los huscarles
para seguir saqueando casas, y asesinando series de gente cantábamos
voy al sol y cuando esté seco seguiré por el aire hasta
vos porque soy mestizo, mestizo, mestizo, y allá, miren cómo
sangran los lacayos sobre las ondulaciones tenues de la avenida, recuerdo
asomado, SAE 9260 soñando hígados, vociferaciones cargadas,
facas envainadas pelando la piel de la fruta madura, familiaris tendidos
con uniformes, sacerdotes del papel ahogados en su propia tinta, en
la corrida o en la caminata la ciudad retemblaba con la fuga y el fatisco,
orquestas invisibles tocaban canciones fúnebres para palerminos
agonizantes, la gente agitaba pañuelos blancos pero todo se teñía
inevitablemente de rojo, o de negro, en el aire se olía azufre
y carne y yo empezaba a marearme, la chica gótica aparecía
y desaparecía, los huscarles eran intermitentes y el paisaje
se recomponía por momentos, pero yo camino más y sé
escabullirme si es necesario a través de imágenes erróneas
y entonces no pueden encontrarme, trago la substantia y descarto el
envase, entonces la ciudad vuelve a caer y el flujo magnético
acelera nuevamente, las sensaciones a b c y a b c del campo eléctrico,
paso tras paso la energía cinética debajo de los párpados,
que el asqueamiento y el saqueamiento, que la astringencia y la transigencia,
que lo imperdonable y lo imponderable hacia Primera Junta atravesando
Avellaneda, Bogotá, Bacacay y después la vía del
Sarmiento, con flujo radiante debajo de la lluvia, entre papeles voladores,
con la mano gótica en mano, junto a Roque y los pinceles sobre
los adoquines de nuestra rayuela polimorfa, salto y salto entre agujeros
negros, c, retuercen las formaciones reticulares, c, quiebran las sillas
turcas de la hipófisis, c, queda sin aire el seno esfenoidal,
c, vierte el líquido cefalorraquídeo a la zanja sobre
el empedrado, c, badas las cabezas para el hacha la orgía la
subdivisión la colorada, c, errados los epicarpos y las enredaderas
sociales la naturaleza humana caminaba al revés piedra tras piedra,
5, 4, 3, 2, 1 nociva, 5, 4, 3, 2, 1 reflejo, 5, 4, 3, 2, 1 será
peor que axones metálicos perforando cavidades y núcleos
supraópticos, será peor que incendios argentinos en ciudades
paraventriculares, y ellos caminarán más y arderán
los niños de plásticos las niñas con zapatos rojos
guillerminas rosas de la crisis, larva de polilla que devora tímpanos,
será peor cuando la caminata se trague todas las calles y la
Última Junta de la ciudad sordera, 5, 4, 3, 2, 1 llegamos al
puntito de la perspectiva.
Los
huscarles se esfumaron por Yerbal, la chica gótica me preguntó
a dónde íbamos, le contesté que a una exposición,
le di la dirección y me dijo que más tarde iba a pasar;
entonces me desenchufé de ella como pude a pesar de su nocturnidad
y sus besos y junto a Roque descendí las escaleras que llevan
a los senos cavernosos y los andenes de la línea A del fatisco
porteño, cantando lo peculiar de nuestro gran calabozo es esa
especie de temor por el bosque, y retomando el hilo de nuestra caminata
volví mil veces sobre la estructura profunda y el a b c y a b
c de la escala logarítimica del bichito polimorfo.
continuará...
©Juan
Diego Incardona