el interpretador ensayos/artículos

 

columna mensual

Las chicas de Letras se masturban así VI (*)

Elsa Kalish

 

 

 

 

Todos hablan de ella
La U, el diario universitario -¿del Coti y Luisito?.

“Empanadas /y chorizos ¡empanadas/ y chorizos!: falta el vino/ falta el vino ....”
Willy Polvorón, Empanadas y chorizos.

Esas raras escritoras nuevas. Sus textos juegan con el lenguaje: alteran la puntuación, cortan las palabras o mezclan idiomas. Aquí dicen que lo hacen para producir sentido cuando ya todo está contado. Y que a veces no las entienden.”
El gran Diario de la Argentina, hablando de Vilker y Bejerman y olvidándose de mi.

“¡Este año la rompo!”
Pepito de chocolate con chips blancos en un cartel luminoso del anden de la estación Belgrano R.

“... comprendieron que la cultura no es opuesta a la barbarie y que mutuamente pueden fortalecerse.”
Alberto Laiseca, La mujer en la muralla.

“En la vida no podemos hacer ni la mitad de las cosas que hacen nuestros personajes”
Mi tía, la gorda Quiroga, en El refugio.

“La todopoderosidad de la naturaleza actúa sobre el hombre en dos lugares: el sexo y la muerte (...) La sociedad no tiene ya pausas: la desaparición de un individuo no afecta ya a su continuidad. En la ciudad todo sigue como si nadie muriese”
Philippe Aries, El hombre ante la muerte.

“¿Vos no notás que todo esta cada vez más berreta, que vos abrís cualquier revista y sólo hay gatos “nique”: ni que bailan, ni que actúan, ni que cantan, ni que nada?”
Marcelo Polino, en Quién es quién.

 

¡Qué mes abril!

¡Un mes lleno de novedades, regresos y sorpresas!

¡Un mes con todo
para pasar un otoño
bien caliente
bien hot hot hot!

Volvió Susana(1) -y con nuevo novio-, Tinelli -y con nuevo socio, Moneta, que si no recuerdo mal Susana Viau le dedicó un librito donde cuenta las aventuras de este loco lindo-, Mirtha Legrand a la radio, Pergolini -que Carlos Correas hace una pila de años le sacó la ficha y lo señaló como el sobrino de Mariano Grondona-, el pelotudo (pelootúúúdo) de Nico Repeto -cómo detesto a los boludasos que me dicen: Nico es un boludo, estoy totalmente de acuerdo con vos, pero igual... ¿viste la mina que se coge?, es un maestro, tan boludo no es-, y Carlos Salvador Bilardo debutó con su “primer” programa de ficcion“es”.

Terminó “Operación Triunfo”, Eco y Savater publicaron nuevas novelas para que la gilada lea en el “tranvía”, empezó una nueva edición de La feria del libro y del Festival Internacional de cine “independiente” de Bs As(2). Se entregaron los Premios Gardel, Carlos y Camila se casaron, Fernando Vallejo vino a la tabaquera de Puan 480 y nos contó que El Quijote es un libro importante, Moria Casán le dijo “cornuda millonaria” a la Su -¡qué bravos que son los travestis!-, el Papa se murió. Pepe Nun -¿qué era Pepito? ¿peronista?- jubiló a mi punkysaurio(3) con el Premio Nacional de las Artes por Vivir afuera y le mandó un cheque sin fondos por quince mil pesos. Y además, Néstor García Canclini estuvo en el Goethe hablando boludeces.

¡Qué mes abril!

O como diría el amigo rosarino de Lupus Anal Sexy Boy:

Dios santo/ qué bello abril... (4)

Bien. En la columna de este mes, como tengo los puños llenos de verdades, voy a decir algunas y callar otras, por una cuestión de espacio, tiempo, dinero, y porque nunca se puede decir todo. Así que ahora voy a dividir la columna en cuatro partes desiguales para hablar de Néstor García Canclini, Marcelo Cohen, Ricardo Piglia y Germán García.

 

I

Néstor García Canclini, como todo el mundo sabe, tiene algo bueno y algo malo, es decir, ha sabido equilibrar su yin y su yan. Lo bueno: por suerte hace años vive en México; lo malo: sus libros se dan en las universidades argentinas como bibliografía obligatoria.

Néstor García Canclini, como todo el mundo sabe, estuvo en el Goethe(5) y la rompió. Dio una conferencia que tituló “La construcción de identidades en la interculturalidad global”.

¡A la pelotita! Si mis tías, Marta y Quiroga, escucharan semejante título no dudarían un instante de que lo que viene bajo él es filosofía de la buena, y si además se da en el Goethe, ni qué hablar.

Mirá, papá, te voy a hablar con todas las palabras, qué construcción, ni identidad, ni interculturalidad ni ocho mexicanos pobres del Conurbano del Distrito Federal que no deben valer una mierda. ¿Sabés para qué sirven esas teorías felices que elaborás vos? Para que este mundo agusanado y horrible en que vivimos sea cada día más asqueroso. Captaste la onda papi.

No me jodas. Andá a contarle de interculturalidad e identidades a los flacos que secuestran personas de clase media baja para arriba en una Villa de José León Suárez que se llama Corea.

Andá a contarle a mi mamá que trabaja en escuelas primarias y secundarias de Capital Federal y el Conurbano Bonaerense de construcción de identidades, cuando tiene pibes con padres que no laburan o laburan por monedas, y ellos, los pibes, que no tienen más futuro que ser carne de presidios, violaciones, choreos, trabajos inmundos, tetrabricks, drogas, sidas, y otras tantas tristezas a las que tú, sociólogo argentino, ya te acostumbraste a fuerza de no verlas.

¿Por qué no te venís un día conmigo a viajar en el tren ex Mitre, hoy TBA –que significa: me cago en los pasajeros y los empleados del tren que viajan o trabajan en el ramal Retiro-Suárez y les robo toda la plata que puedo dándoles un servicio de mierda a unos y pagándoles nada a los otros(6)- para verificar tus cantos de sirena llenos de bibliografía de sesudos pensadores? ¿Interculturalidad? Por favor, papi. Ahí hay de todo. Cartoneros, oficinistas, chicos de tres años cantando canciones de propaganda de cerveza por monedas, boludos que leen El código Da Vinci, gaiteros -¡qué bueno es el gaitero del tren!–, gendarmes, bolivianos, carteristas, vendedores ambulantes con más vocabulario que cualquier creativo publicitario, Sergio Denis firmando autógrafos de impecable traje blanco a desdentados, ex malvinas, y más , mucho más.

O un día te puedo llevar a San Miguel a la madrugada para que veas con tus ojos ciegos bien abiertos cómo la interculturalidad global funciona cuando los chicos de clase media baja para arriba salen de Coyote y vienen los “Pitufos bolis” que salen de El nodo y El mito y se recagan a piñas.

Si querés una crítica más académica y seria te puedo pasar el mail de Silvita Delfino o el de Eduardo Grüner, que estoy segura que te pueden dejar así de chiquito y sin decirte una sola mala palabra, boludo(7).

 

II

Quiero dejar en claro que estoy totalmente en desacuerdo con las agresiones que sufrió Marcelo Cohen en el departamento divino de Ana Maria Shua, en medio de una reunión que se organizó para agasajar a un editor español.

En esa reunión estaban Martín K -¡ay... parece que el rusito está enojado conmigo! ¡ay... qué miedo que tengo!–, el agente 86 Maxwell Smart –vieron que Guillermo Martínez es igual-, Chernov, Nielsen, Kazumi, Steimberg -el sesesemiólolologo-, y un montón de gilada más, y a Marcelo le pegaron una cachetada por firmar la solicitada a favor de Piglia.

Bueno, che, un poco de orden, no sean tan duros con él, pobre Marce. Primero que él es mejor escritor que todos los que estaban en esa reunión de cortesanas. Segundo, es verdad que Guillermo Schavelzon es un pirata digno de la mejor saga menemista, pero también lo es que Schavelzon es el agente literario de Marce –al menos eso es lo que mis abogados me batieron noches atrás comiendo pizza en Guerrin– y qué quieren, que no lo salga a defender, y después quién va a salir a venderle los libros a Cohen, ¿ustedes?

 

III

Hace tiempo que lo tengo a Piglia en la mira, porque creo que lo agarré en una que se está haciedo el logi.

Graciela Speranza, vos, que leés a Piglia como los cabalistas leen la Torah, atenti, mirá la que te tiro y gratis.

En Argentina, James Ellroy es prácticamente un desconocido. Lo cual es raro porque el policial, acá, a diferencia de, por ejemplo, Estados Unidos, es un género mayor. A Ellroy llegué por una charla con Patan Ragendolfer, y sé que lo han leído Tomás Abraham, Christian Ferrer y Quico –no el del Chavo del 8 sino el de Historia Argentina y que escribe en un diario donde a Nudler lo censuraron por hablar de plata –plata, platita, plata-, de cómo va y viene la plata de verdad y no de pelotudeces como si el Pato Donald hablara como Bob Dylan o éste cantara como aquél.

Bien. Lo que diré a continuación es un poco lo que recuerdo de un teórico de Christian Ferrer del 2002, más cositas que se le ocurrieron a una.

Se podría decir que hay un primer momento del policial que va de Poe a Conan Doyle y Borges. Un segundo momento que va de Hammett a Chandler. Y una tercera instancia donde James Ellroy le da una vuelta de tuerca al policial de serie negra.

En la primera etapa, simple, hay un tipo muy inteligente que hace una ecuación matemática o múltiples y resuelve quién es el ladrón o asesino. En la segunda, el tipo ya no es tan inteligente, es borrachín, se lleva mal con la cana, el jarrón chino de la dinastía Ming se tira por la ventana y cae en un callejón mugroso, y suma y resta y las cuentas no le dan. Y en la tercera etapa, (acá entra Ellroy) a diferencia de las dos anteriores, el que vuela por la ventana es el detective con sus restos de romanticismo, el olor a demasiados puchos y el aliento a alcohol.

Ellroy es Ellroy fundamentalmente porque en los ´80 escribió El cuarteto de los Ángeles, en los ´90 La trilogía Americana, y una autobiografía donde cuenta su vida, marcada por el asesinato de su madre cuando él tenía diez años y cómo, treinta años después y ya escritor famoso, reabre el caso para resolverlo.

¿Qué cuenta en el cuarteto de los Ángeles?: la historia criminal de esta ciudad, desde los cuarenta a fines de los cincuenta.

¿Qué cuenta en la trilogía americana?: la historia criminal de Norteamérica, desde el asenso de JFK a Nixon.

Por lo general usa uno o tres personajes centrales que son ficcionales. No sé en qué punto cesa de contar hechos reales y documentados, y dónde comienza la ficción. Igual esto importa poco y nada. Su autobiografía en esto es esclarecedora, una piensa que el noventa por ciento es ficción, y no.

El Gran desierto, L. A. Confidencial, y América son increíbles. Sus personajes principales son canas o de los servicios, y en torno a ellos se va tejiendo un combo que incluye a la policía - la CIA - el FBI- la prensa- el poder judicial - la prostitución- el narcotráfico- Hollywood- los políticos - la mafia- los sindicatos - los rateros - los chicanos - el lavado de dinero - Vietnam - Cuba - la religión, todo está conectado, todo vale plata o no vale nada, y en pocas novelas se mata tantas personas por página como en las de Ellroy.

Por eso Ellroy es un genio, no porque sea una maravilla escribiendo –no lo necesita porque sabe narrar historias–, sino porque pudo contar de qué va la máquina esquizo capitalista como el soquete de Félix Guattari jamás podrá explicarla, por más que se junte con un pibe que haya leído bien – ¡rebién! – a Nietzche.

Yo leo las novelas de Ellroy como alegorías de la historia criminal, policial, política, mediática, mafiosa, y de grupos de poder económico de la Argentina de los últimos treinta años.

Así, como La mujer en la muralla, de Alberto Laiseca, la leo como la historia del peronismo y dentro de la novela, la vida del emperador Chi´n Hsih Hwang Ti, el que levantó la muralla china, como la vida del General Juan Perón. O creo que no hay mejor alegoría del estado de cosas espiritual, económico, cultural y políticas que atravesaron todo el 2001 hasta el 19 de diciembre, que la novela de Erskin Cadwell, El camino del tabaco, que si no me equivoco su primera traducción al castellano es de 1940 y pico, y editada por Sur.

Ahora, qué hace Ellroy contando esas sagas sanguinarias: hablando del presente(8). Habla del presente deslizando las fechas, va del ´40 al ´70 para tejer una genealogía de la pesadilla de los ´80 en adelante.

Bueno, ¿y Piglia qué hace con Plata quemada? ¡Lo mismo! Busca en un hecho criminal puntual del pasado –uno solo, para tanto no le da, igual la novela no está mal- para hablar de la violencia actual.

Bueno, alguien me podrá decir que Piglia ya hizo eso con Respiración artificial y que Andres Rivera también lo hizo en muchas novelas.

Sí, es verdad, a eso no tengo argumento que oponer.

Pero no es ahí donde quiero apuntar sino a otro lugar. Me explico. Sabemos que a Piglia no sólo le encanta la narrativa norteamericana sino que además la lee en su idioma original. Si a eso le sumamos que le gusta disfrazarse de detective para las fotos y el policial es una de sus especialidades teóricas, cómo se entiende que nunca haya mencionado a Ellroy y siga con la cantinela de Hammett y Cosecha roja –novela que Hammett escribe en base a un laburito que tuvo que hacer como detective privado: ir a un pueblo como matón para desbaratar una huelga. (Ojo que este dato biográfico del joven Hammett lejos de hablar mal de él, si se le ve en el contexto de lo que será el resto de su vida, no hace otra cosa que hablar maravillas de Dashiell)

Piglia, yo se que vos leíste a Ellroy y Plata quemada le debe algo a sus novelas, lo que no sé es por qué no lo mencionás. No es pecado decir: este escritor me influenció en esto que escribí.

Lo que sí es pecado son otras chanchadas, que para hacerte justicia no sos el único que las cometió, las comete y las cometerá.

 

IV

Por último, esto viene a cuento de nada, simplemente hacerle un guiño a mi prima Pamela.

Mi primita Pamelita es lacaniana. De una secta que está en guerra abierta con la secta de los comisarios de la EOL.

Resulta que Pame tenía que hacer un trabajo sobre la historia de los grupos de estudio de psicoanálisis en Argentina. Como todo el mundo sabe el comisario cultural de la EOL, Germán García, es (era) parte importante de esa historia. Nobleza obliga, mi prima lo llamó para hablar del asunto, dejando de lado las posiciones antagónicas entre sectas. Pero Germán, en cuanto escuchó las palabritas “grupos de estudio”, truló. Truló como se trula en Trulala. Empezó a gritarle del otro lado del teléfono totalmente sacada –se sabe que la figura de la locura por excelencia para Lacan es una mina reloca-: ¡histérica, vos sos una histérica! A lo cual Pame le retrucó: sí, Germán, yo soy histérica, agradecé que lo sea, si no, sería psicótica y no podría estar hablando con vos.

El “chiste” termina acá. Ahora, para los que no entiendan por qué Germán trulalá, se los explico como yo lo entiendo en base a mis charlas sobre psicoanálisis que mantengo con mi prima mientras tomamos mate y fumamos como dos escuerzos al igual que Paty y Selma.

La teoría lacaniana en Argentina fue introducida y transmitida por la vía de los grupos de estudio en los ´70. Pero en los ´80 a Miller se le ocurrió poner un kiosquito –un Carrefour– en la Argentina, que se lo encargo a Diana Rabinovich, y ésta lo sacó cagando. Entonces el yerno Miller tuvo que buscar a otros, que de clínica nada pero de chamullo son geniales. Ahí entra Germán. Y lo que sucede hoy es que la EOL es una institución –como Carrefour– hiper jerárquica, cerrada y que por ejemplo para pertenecer a ella tenés que analizarte con sus empleados –no importa si hay transferencia o no con tu analista de la EOL, si querés pertenecer, pagás, te acostás en el diván y algún día...– ... me perdí... bueno, nada y lo que sucede hoy con los grupos de estudio es que le quitan clientes a la EOL, por eso Germancito Trulalá no quiere ni “escuchar” hablar de ciertos temas.

Posdata

Para terminar, les dejo una pregunta, que es una remake de una vieja pregunta –la de quién fue primero, el huevo o el “faisán”-:
¿QUÉ FUE PRIMERO: EL LAVADO DE DINERO O LAS FUNDACIONES?

©Elsa Kalish

 

 

NOTAS

(*)Las personas o instituciones citadas en este texto, como lo que se opina sobre ellas, debe ser entendido en el contexto de una operación masturbatoria propia de una chica de Letras. Buscar en esta operación –palabra que, como dice Jorge Panesi, no hay chica de Letras y aledaños que no le guste hacer proliferar– agravios gratuitos sería un despropósito, ya que lo único a lo que se aspira al efectuarla es a encontrar el placer –¿o el goce?– de hablar mal del prójimo para acabar en el texto y sus voces.

(1)“(...)
-Es una lucha quizá muy exagerada, demasiado. Vengo de pasarme cuatro meses en Estados Unidos y, ¿te digo la verdad?, nadie habla de raiting como acá. Ophrah Winfrey es la mujer más importante de la televisión norteamericana, lejos, y hace mucho que no es primera en el raiting ¡y a nadie le importa nada! Allá nadie habla de eso. El raiting le importa al auspiciante nada más. Acá son los programas de espectáculos que hablan y hablan de eso y hacen toda una psicosis, y es contagiosa...
(...)
-Noo. A mí no me gusta decir eso, porque después te vuelve como un boomerang. ¿Viste las pelotudeces que se estuvieron diciendo y ahora muzza? Yo no hablo ni cuando tuve 40 ni cuando tuve 43, ni cuando bueno, nunca tuve poco. Pero cuando tuve 18 tampoco salí a decir nada. Es una grasada, eso no existe en ninguna parte del mundo. Las tres ultimas películas de Jennifer Lopez fueron tres fracasos y nadie dijo nada. Acá esta todo el mundo esperando que te caigas. Por ahí en otros países también pasa pero son como más... educados...
(...)
-Con los años te vas poniendo más grande y te volvés también más espiritual. Uno necesita más respuestas, al por qué de las cosas, el por qué estamos acá. Y si alguien te puede ayudar un poco, está muy bien. Yo creo en la reencarnación. Me hace bien creer. No podemos pasar tan rápido por este mundo y no volver. Es así. Yo creo...
(...)
Yo leo, simplemente. Y Weiss no es un guru, es un psiquiatra reconocido. El sostiene que cuando reencarnás es como si se te borrara todo del disco rígido de la computadora, nacés sin recuerdos, pero cuando tenés algún sueño especial, o cuando conoces algún lugar en el que no estuviste antes, son los vestigios de lo que te quedó en la computadora. Yo a veces tengo esas señales. Pero no es de ahora...
(...)
Uno le tiene miedo a la decadencia, a la enfermedad, al sufrimiento. Ver a mi madre morir de cáncer me marcó, porque la decadencia es brutal, esa enfermedad transforma a una persona increíble en una cosa tremenda. A eso le tengo miedo. Pero no soy original, porque todo el mundo le tiene miedo a eso...”

(2)Como hace más de 4 años que no voy al cine –salvo cuando mi prima Pamela me lleva al Unicenter a mirar bodrios y chicos– y no tengo cable, no puedo decir nada sobre los independientes jóvenes cineastas argentinos y de otras latitudes. A propósito, ¿alguien sabe por qué durante la apertura hubo una lluvia de papelitos que decían que Carri era una ladri que roba fondos públicos? Igual sospecho que deben ser muchos los que están entongados con el currito del joven cine argentino. Sólo quiero hacer notar que este cine aparece etiquetado con las siguientes palabritas: joven, nuevo, independiente; viejas palabrejas con las que los diversos itinerarios de la modernidad en el siglo XX han sabido tramar innumerables ficciones que siempre se las ingeniaron para terminar en catástrofe o banalidad.

(3)Cuando me enteré del premio le mande un mail a punkysaurio felicitándolo y comentándole que un amigo peroncho me había comentado de cierto texto que ahora no recuerdo –¡y mi amigo en su momento tampoco!–, donde Nun hacia apología del gorilismo, y él me respondió que está totalmente en desacuerdo con el Pepe y su proyecto cultural. Además me mandó un mail que le envió al Pepe y que como nunca se dignó a responderlo se permitía la libertad de dármelo para publicarlo:

Quiero informar al Secretario de Cultura que, un poco tarde, recibí sus saludos y felicitaciones enviados el 30 de diciembre de 2004 y transmitir mi agradecimiento a los jurados que eligieron mi obra. También deseo comunicarle mi gratitud a la funcionaria Beatriz Bartolomé, que con tanta paciencia atendió a los artistas largamente demorados y denigrados por sucesivas administraciones de la Secretaría. El señor secretario ha de saber que los aspirantes a este premio debieron esperar cuatro años el dictamen del jurado, y que, en interim, se llamaron y fallaron bajo el lema de "premio nacional" premios menores, y puestos en la escala de la administración frívola e irresponsable de Darío Lopérfido. Es de lamentar la constante devaluación monetaria y simbólica del Premio Nacional.

En cuanto a la primera, el que me ha correspondido en esta, mi única presentación, tiene la dotación más baja -en términos de valor de consumo- de la historia del Premio. Demás está decir que los premiados tendimos a interpretar la demora en la difusión pública del resultado de esta edición y de la ceremonia de entrega como indicio de un eventual y razonable ajuste de la suma. (En algún lugar de la Secretaría han de estar los antecedentes del premio José Hernandez, fallado por única vez durante la presidencia de Carlos Menem y que favoreció a un poeta chileno con una dotación veinte veces mayor que la que hoy se asigna al Premio Nacional).

En cuanto a la devaluación simbólica asistimos a un proceso semejante. Hoy se puede encontrar en internet que no menos de dos universidades públicas emiten honores con el nombre de "premio nacional". Mientras, la institución del premio es cada vez más opaca al público y también a numerosos artistas que entre la desconfianza y el desaliento ni se dan por enterados de las convocatorias. A la fecha, se puede recorrer la www y no encontrar señales de los premios, sus bases y jurados y en la pagina de la Secretaría, se pueden recorrer oficinas, locales, divisiones y listas de Directores y encargados de despachos, sin encontrar a quién incumbe la administración de un Premio que debería ser un orgullo de las artes y las ciencias de la Nación. Y, por supuesto, sin encontrar datos sobre premiados, jurados, llamados ni bases para participantes. Más difícil es tomar noticia de la legislación que instituyó el premio, y de los decretos y resoluciones que fueron modificando el régimen.

Cumpliendo mi deber de manifestar mi preocupación saludo muy atentamente al señor Secretario, y hago votos porque como resultado de su gestión deje a la cultura nacional un régimen de premios transparente, digno y eficaz en sus procedimientos.


R. E. Fogwill”

(4)Che, Sergio Zeiger, explicale a tu jefe que lo del anagrama Lupus Anal Sexy Boy es un chiste. A ver si por esta estupidez el día que le vaya a pedir trabajo me lo niega y me frustra mi proyecto de ser la Sandra Russo del 2010. Pasando a otro orden de cosas, tu novela sobre putitos sidosos ochenteros cómo va, no sabes como me derrito en deseos de leerla.

(5)Una duda. ¿Quién pagó la venida de Canclini a la Argentina? ¿El estado Alemán? Como lo trajo el instituto Goethe quiero creer que lo trajeron con los impuestos de los alemanes y no de los argentinos – ya bastante se llevan los alemanes de la Argentina por ser parte del G7 y tener derecho de pernada sobre países pobres como el nuestro para encima obligarnos a tener que pagarle las vacaciones a Canclini en Baires.

(6)¿Qué pensaría el petiso Scalabrini sobre el estado y manejo de los trenes en la actualidad?
Responder esta pregunta es imposible, pero viendo a estos delincuentes que hoy tienen el control del sistema ferroviario una no puede menos que tener nostalgia por los chanchos ingleses. Prometo mas adelante dedicar una columna sólo hablando de mi experiencia como pasajera de toda la vida del ramal Retiro-Suárez de la línea Ex Mitre – ¡y también una no puede menos que sentir nostalgia de una clase dirigente como la “generación del 80” frente a una dirigencia como la actual!

(7)“...etimológicamente la parrhesia es el “decir todo”. La parrhesia dice todo. En rigor, no se trata tanto de “decir todo”. La cuestión fundamental en la parrhesia es lo que podríamos llamar (...) la franqueza, la libertad, la apertura, que hacen que digamos lo que tenemos que decir, como nos da la gana decirlo, cuando tenemos ganas de decirlo y en la forma como creemos necesario decirlo. El termino parrhesia está tan ligado a la elección, la decisión, la actitud del que habla, que los latinos, justamente, lo tradujeron por la palabra libertas. El decir todo de la parrhesia se vierte como libertas: la libertad de quien habla.”
Michel Foucault, La hermenéutica del sujeto, ed. FCE, México, 2002, pag. 354.

(8)“El país nunca fue inocente. Los norteamericanos perdimos la virginidad en el barco que nos traía y desde entonces hemos mirado atrás sin lamentaciones. Pero no se puede atribuir nuestra pérdida de la virtud a ningún suceso o serie de circunstancias en concreto. No se puede perder lo que no se ha tenido nunca.

La nostalgia como técnica de mercado nos tiene enganchados a un pasado que no existió nunca. La hagiografía convierte en santos a políticos mediocres y corruptos y reinventa sus gestos más oportunistas para hacerlos pasar por acontecimientos de gran peso moral. Nuestra línea narrativa desde entonces se ha difuminado hasta perder cualquier asomo de veracidad y solo una descarada sinceridad puede rectificar esa línea y ajustarla de nuevo a la realidad.

La auténtica trinidad de Camelot era ésta: Dar Buena Imagen, Patear Culos y Echar Polvos. Jack Kennedy fue el testaferro mitológico de una página particularmente jugosa de nuestra historia. Tenía un acento elegante y llevaba un corte de pelo sin igual. Era Bill Clinton, salvo la penetrante mirada escrutadora de los medios de comunicación y unos cuantos michelines flácidos en la cintura.

Jack fue asesinado en el momento óptimo para asegurarse la santidad y en torno a su llama eterna siguen girando las mentiras. Ya es tiempo de desalojar su urna y de exponer a la luz unos cuantos hombres que contribuyeron a su ascenso y que facilitaron su caída.

Eran policías corruptos y artistas de la extorsión. Eran expertos en escuchas clandestinas y mercenarios y animadores de clubes para maricas. Si alguno de ellos se hubiera desviado del rumbo durante un solo segundo de su vida, la historia de Estados Unidos no existiría como la conocemos.

Es hora de desmitificar una epoca y de construir un nuevo mito desde el arroyo hasta las estrellas. Es hora de descubrir a los hombres malvados de entonces y de averiguar el precio que pagaron para definir su época entre bastidores, en secreto.
Va por ellos.”

James Ellroy, América, ediciones B, España, 1997.


 

 
 
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Elsa Kalish

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Número 9: diciembre 2004 - Las chicas de Letras se masturban así

Número 10: enero 2005 - Las chicas de Letras se masturban así II

Número 11: febrero 2005 - Las chicas de Letras se masturban así III

Número 12: marzo 2005 - Las chicas de Letras se masturban así IV

Número 13: abril 2005 - Tensiones y contenciones: Nielsen, Piglia, Fogwill y demás

Número 13: abril 2005 - Las chicas de Letras se masturban así V

 
   
     
 
 
 
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