“Todos
hablan de ella”
La U, el diario universitario -¿del Coti y Luisito?.
“Empanadas
/y chorizos ¡empanadas/ y chorizos!: falta el vino/ falta el vino
....”
Willy Polvorón, Empanadas y chorizos.
“Esas raras escritoras nuevas. Sus textos juegan
con el lenguaje: alteran la puntuación, cortan las palabras o
mezclan idiomas. Aquí dicen que lo hacen para producir sentido
cuando ya todo está contado. Y que a veces no las entienden.”
El gran Diario de la Argentina, hablando de
Vilker y Bejerman y olvidándose de mi.
“¡Este
año la rompo!”
Pepito de chocolate con chips blancos en un cartel luminoso
del anden de la estación Belgrano R.
“...
comprendieron que la cultura no es opuesta a la barbarie y que mutuamente
pueden fortalecerse.”
Alberto Laiseca, La mujer en la muralla.
“En
la vida no podemos hacer ni la mitad de las cosas que hacen nuestros
personajes”
Mi tía, la gorda Quiroga, en El refugio.
“La
todopoderosidad de la naturaleza actúa sobre el hombre en dos
lugares: el sexo y la muerte (...) La sociedad no tiene ya pausas: la
desaparición de un individuo no afecta ya a su continuidad. En
la ciudad todo sigue como si nadie muriese”
Philippe Aries, El hombre ante la muerte.
“¿Vos
no notás que todo esta cada vez más berreta, que vos abrís
cualquier revista y sólo hay gatos “nique”: ni que
bailan, ni que actúan, ni que cantan, ni que nada?”
Marcelo Polino, en Quién es quién.
¡Qué
mes abril!
¡Un
mes lleno de novedades, regresos y sorpresas!
¡Un
mes con todo
para pasar un otoño
bien caliente
bien hot hot hot!
Volvió
Susana(1) -y con nuevo novio-, Tinelli
-y con nuevo socio, Moneta, que si no recuerdo mal Susana Viau le dedicó
un librito donde cuenta las aventuras de este loco lindo-, Mirtha Legrand
a la radio, Pergolini -que Carlos Correas hace una pila de años
le sacó la ficha y lo señaló como el sobrino de
Mariano Grondona-, el pelotudo (pelootúúúdo) de
Nico Repeto -cómo detesto a los boludasos que me dicen: Nico
es un boludo, estoy totalmente de acuerdo con vos, pero igual... ¿viste
la mina que se coge?, es un maestro, tan boludo no es-, y Carlos Salvador
Bilardo debutó con su “primer” programa de ficcion“es”.
Terminó
“Operación Triunfo”, Eco y Savater publicaron nuevas
novelas para que la gilada lea en el “tranvía”, empezó
una nueva edición de La feria del libro y del Festival Internacional
de cine “independiente” de Bs As(2).
Se entregaron los Premios Gardel, Carlos y Camila se casaron, Fernando
Vallejo vino a la tabaquera de Puan 480 y nos contó que
El Quijote es un libro importante, Moria Casán le dijo
“cornuda millonaria” a la Su -¡qué bravos que
son los travestis!-, el Papa se murió. Pepe Nun -¿qué
era Pepito? ¿peronista?- jubiló a mi punkysaurio(3)
con el Premio Nacional de las Artes por Vivir afuera y le mandó
un cheque sin fondos por quince mil pesos. Y además, Néstor
García Canclini estuvo en el Goethe hablando boludeces.
¡Qué
mes abril!
O
como diría el amigo rosarino de Lupus Anal Sexy Boy:
Dios
santo/ qué bello abril... (4)
Bien.
En la columna de este mes, como tengo los puños llenos de verdades,
voy a decir algunas y callar otras, por una cuestión de espacio,
tiempo, dinero, y porque nunca se puede decir todo. Así que ahora
voy a dividir la columna en cuatro partes desiguales para hablar de
Néstor García Canclini, Marcelo Cohen, Ricardo Piglia
y Germán García.
I
Néstor
García Canclini, como todo el mundo sabe, tiene algo bueno y
algo malo, es decir, ha sabido equilibrar su yin y su yan. Lo bueno:
por suerte hace años vive en México; lo malo: sus libros
se dan en las universidades argentinas como bibliografía obligatoria.
Néstor
García Canclini, como todo el mundo sabe, estuvo en el Goethe(5)
y la rompió. Dio una conferencia que tituló “La
construcción de identidades en la interculturalidad global”.
¡A
la pelotita! Si mis tías, Marta y Quiroga, escucharan semejante
título no dudarían un instante de que lo que viene bajo
él es filosofía de la buena, y si además se da
en el Goethe, ni qué hablar.
Mirá,
papá, te voy a hablar con todas las palabras, qué construcción,
ni identidad, ni interculturalidad ni ocho mexicanos pobres del Conurbano
del Distrito Federal que no deben valer una mierda. ¿Sabés
para qué sirven esas teorías felices que elaborás
vos? Para que este mundo agusanado y horrible en que vivimos sea cada
día más asqueroso. Captaste la onda papi.
No
me jodas. Andá a contarle de interculturalidad e identidades
a los flacos que secuestran personas de clase media baja para arriba
en una Villa de José León Suárez que se llama Corea.
Andá
a contarle a mi mamá que trabaja en escuelas primarias y secundarias
de Capital Federal y el Conurbano Bonaerense de construcción
de identidades, cuando tiene pibes con padres que no laburan o laburan
por monedas, y ellos, los pibes, que no tienen más futuro que
ser carne de presidios, violaciones, choreos, trabajos inmundos, tetrabricks,
drogas, sidas, y otras tantas tristezas a las que tú, sociólogo
argentino, ya te acostumbraste a fuerza de no verlas.
¿Por
qué no te venís un día conmigo a viajar en el tren
ex Mitre, hoy TBA –que significa: me cago en los pasajeros y los
empleados del tren que viajan o trabajan en el ramal Retiro-Suárez
y les robo toda la plata que puedo dándoles un servicio de mierda
a unos y pagándoles nada a los otros(6)-
para verificar tus cantos de sirena llenos de bibliografía de
sesudos pensadores? ¿Interculturalidad? Por favor, papi. Ahí
hay de todo. Cartoneros, oficinistas, chicos de tres años cantando
canciones de propaganda de cerveza por monedas, boludos que leen El
código Da Vinci, gaiteros -¡qué bueno es el
gaitero del tren!–, gendarmes, bolivianos, carteristas, vendedores
ambulantes con más vocabulario que cualquier creativo publicitario,
Sergio Denis firmando autógrafos de impecable traje blanco a
desdentados, ex malvinas, y más , mucho más.
O
un día te puedo llevar a San Miguel a la madrugada para que veas
con tus ojos ciegos bien abiertos cómo la interculturalidad global
funciona cuando los chicos de clase media baja para arriba salen de
Coyote y vienen los “Pitufos bolis” que salen de El nodo
y El mito y se recagan a piñas.
Si
querés una crítica más académica y seria
te puedo pasar el mail de Silvita Delfino o el de Eduardo Grüner,
que estoy segura que te pueden dejar así de chiquito y sin decirte
una sola mala palabra, boludo(7).
II
Quiero
dejar en claro que estoy totalmente en desacuerdo con las agresiones
que sufrió Marcelo Cohen en el departamento divino de Ana Maria
Shua, en medio de una reunión que se organizó para agasajar
a un editor español.
En
esa reunión estaban Martín K -¡ay... parece que
el rusito está enojado conmigo! ¡ay... qué miedo
que tengo!–, el agente 86 Maxwell Smart –vieron que Guillermo
Martínez es igual-, Chernov, Nielsen, Kazumi, Steimberg -el sesesemiólolologo-,
y un montón de gilada más, y a Marcelo le pegaron una
cachetada por firmar la solicitada a favor de Piglia.
Bueno,
che, un poco de orden, no sean tan duros con él, pobre Marce.
Primero que él es mejor escritor que todos los que estaban en
esa reunión de cortesanas. Segundo, es verdad que Guillermo Schavelzon
es un pirata digno de la mejor saga menemista, pero también lo
es que Schavelzon es el agente literario de Marce –al menos eso
es lo que mis abogados me batieron noches atrás comiendo pizza
en Guerrin– y qué quieren, que no lo salga a defender,
y después quién va a salir a venderle los libros a Cohen,
¿ustedes?
III
Hace
tiempo que lo tengo a Piglia en la mira, porque creo que lo agarré
en una que se está haciedo el logi.
Graciela
Speranza, vos, que leés a Piglia como los cabalistas leen la
Torah, atenti, mirá la que te tiro y gratis.
En
Argentina, James Ellroy es prácticamente un desconocido. Lo cual
es raro porque el policial, acá, a diferencia de, por ejemplo,
Estados Unidos, es un género mayor. A Ellroy llegué por
una charla con Patan Ragendolfer, y sé que lo han leído
Tomás Abraham, Christian Ferrer y Quico –no el del Chavo
del 8 sino el de Historia Argentina y que escribe en un diario donde
a Nudler lo censuraron por hablar de plata –plata, platita, plata-,
de cómo va y viene la plata de verdad y no de pelotudeces como
si el Pato Donald hablara como Bob Dylan o éste cantara como
aquél.
Bien.
Lo que diré a continuación es un poco lo que recuerdo
de un teórico de Christian Ferrer del 2002, más cositas
que se le ocurrieron a una.
Se
podría decir que hay un primer momento del policial que va de
Poe a Conan Doyle y Borges. Un segundo momento que va de Hammett a Chandler.
Y una tercera instancia donde James Ellroy le da una vuelta de tuerca
al policial de serie negra.
En
la primera etapa, simple, hay un tipo muy inteligente que hace una ecuación
matemática o múltiples y resuelve quién es el ladrón
o asesino. En la segunda, el tipo ya no es tan inteligente, es borrachín,
se lleva mal con la cana, el jarrón chino de la dinastía
Ming se tira por la ventana y cae en un callejón mugroso, y suma
y resta y las cuentas no le dan. Y en la tercera etapa, (acá
entra Ellroy) a diferencia de las dos anteriores, el que vuela por la
ventana es el detective con sus restos de romanticismo, el olor a demasiados
puchos y el aliento a alcohol.
Ellroy
es Ellroy fundamentalmente porque en los ´80 escribió El
cuarteto de los Ángeles, en los ´90 La trilogía
Americana, y una autobiografía donde cuenta su vida, marcada
por el asesinato de su madre cuando él tenía diez años
y cómo, treinta años después y ya escritor famoso,
reabre el caso para resolverlo.
¿Qué
cuenta en el cuarteto de los Ángeles?: la historia criminal de
esta ciudad, desde los cuarenta a fines de los cincuenta.
¿Qué
cuenta en la trilogía americana?: la historia criminal de Norteamérica,
desde el asenso de JFK a Nixon.
Por
lo general usa uno o tres personajes centrales que son ficcionales.
No sé en qué punto cesa de contar hechos reales y documentados,
y dónde comienza la ficción. Igual esto importa poco y
nada. Su autobiografía en esto es esclarecedora, una piensa que
el noventa por ciento es ficción, y no.
El
Gran desierto, L. A. Confidencial, y América
son increíbles. Sus personajes principales son canas o de los
servicios, y en torno a ellos se va tejiendo un combo que incluye a
la policía - la CIA - el FBI- la prensa- el poder judicial -
la prostitución- el narcotráfico- Hollywood- los políticos
- la mafia- los sindicatos - los rateros - los chicanos - el lavado
de dinero - Vietnam - Cuba - la religión, todo está conectado,
todo vale plata o no vale nada, y en pocas novelas se mata tantas personas
por página como en las de Ellroy.
Por
eso Ellroy es un genio, no porque sea una maravilla escribiendo –no
lo necesita porque sabe narrar historias–, sino porque pudo contar
de qué va la máquina esquizo capitalista como el soquete
de Félix Guattari jamás podrá explicarla, por más
que se junte con un pibe que haya leído bien – ¡rebién!
– a Nietzche.
Yo
leo las novelas de Ellroy como alegorías de la historia criminal,
policial, política, mediática, mafiosa, y de grupos de
poder económico de la Argentina de los últimos treinta
años.
Así,
como La mujer en la muralla, de Alberto Laiseca, la leo como
la historia del peronismo y dentro de la novela, la vida del emperador
Chi´n Hsih Hwang Ti, el que levantó la muralla china, como
la vida del General Juan Perón. O creo que no hay mejor alegoría
del estado de cosas espiritual, económico, cultural y políticas
que atravesaron todo el 2001 hasta el 19 de diciembre, que la novela
de Erskin Cadwell, El camino del tabaco, que si no me equivoco
su primera traducción al castellano es de 1940 y pico, y editada
por Sur.
Ahora,
qué hace Ellroy contando esas sagas sanguinarias: hablando del
presente(8). Habla del presente deslizando
las fechas, va del ´40 al ´70 para tejer una genealogía
de la pesadilla de los ´80 en adelante.
Bueno,
¿y Piglia qué hace con Plata quemada? ¡Lo
mismo! Busca en un hecho criminal puntual del pasado –uno solo,
para tanto no le da, igual la novela no está mal- para hablar
de la violencia actual.
Bueno,
alguien me podrá decir que Piglia ya hizo eso con Respiración
artificial y que Andres Rivera también lo hizo en muchas
novelas.
Sí,
es verdad, a eso no tengo argumento que oponer.
Pero
no es ahí donde quiero apuntar sino a otro lugar. Me explico.
Sabemos que a Piglia no sólo le encanta la narrativa norteamericana
sino que además la lee en su idioma original. Si a eso le sumamos
que le gusta disfrazarse de detective para las fotos y el policial es
una de sus especialidades teóricas, cómo se entiende que
nunca haya mencionado a Ellroy y siga con la cantinela de Hammett y
Cosecha roja –novela que Hammett escribe en base a un
laburito que tuvo que hacer como detective privado: ir a un pueblo como
matón para desbaratar una huelga. (Ojo que este dato biográfico
del joven Hammett lejos de hablar mal de él, si se le ve en el
contexto de lo que será el resto de su vida, no hace otra cosa
que hablar maravillas de Dashiell)
Piglia,
yo se que vos leíste a Ellroy y Plata quemada le debe
algo a sus novelas, lo que no sé es por qué no lo mencionás.
No es pecado decir: este escritor me influenció en esto que escribí.
Lo
que sí es pecado son otras chanchadas, que para hacerte justicia
no sos el único que las cometió, las comete y las cometerá.
IV
Por
último, esto viene a cuento de nada, simplemente hacerle un guiño
a mi prima Pamela.
Mi
primita Pamelita es lacaniana. De una secta que está en guerra
abierta con la secta de los comisarios de la EOL.
Resulta
que Pame tenía que hacer un trabajo sobre la historia de los
grupos de estudio de psicoanálisis en Argentina. Como todo el
mundo sabe el comisario cultural de la EOL, Germán García,
es (era) parte importante de esa historia. Nobleza obliga, mi prima
lo llamó para hablar del asunto, dejando de lado las posiciones
antagónicas entre sectas. Pero Germán, en cuanto escuchó
las palabritas “grupos de estudio”, truló. Truló
como se trula en Trulala. Empezó a gritarle del otro lado del
teléfono totalmente sacada –se sabe que la figura de la
locura por excelencia para Lacan es una mina reloca-: ¡histérica,
vos sos una histérica! A lo cual Pame le retrucó: sí,
Germán, yo soy histérica, agradecé que lo sea,
si no, sería psicótica y no podría estar hablando
con vos.
El
“chiste” termina acá. Ahora, para los que no entiendan
por qué Germán trulalá, se los explico como yo
lo entiendo en base a mis charlas sobre psicoanálisis que mantengo
con mi prima mientras tomamos mate y fumamos como dos escuerzos al igual
que Paty y Selma.
La
teoría lacaniana en Argentina fue introducida y transmitida por
la vía de los grupos de estudio en los ´70. Pero en los
´80 a Miller se le ocurrió poner un kiosquito –un
Carrefour– en la Argentina, que se lo encargo a Diana Rabinovich,
y ésta lo sacó cagando. Entonces el yerno Miller tuvo
que buscar a otros, que de clínica nada pero de chamullo son
geniales. Ahí entra Germán. Y lo que sucede hoy es que
la EOL es una institución –como Carrefour– hiper
jerárquica, cerrada y que por ejemplo para pertenecer a ella
tenés que analizarte con sus empleados –no importa si hay
transferencia o no con tu analista de la EOL, si querés pertenecer,
pagás, te acostás en el diván y algún día...–
... me perdí... bueno, nada y lo que sucede hoy con los grupos
de estudio es que le quitan clientes a la EOL, por eso Germancito Trulalá
no quiere ni “escuchar” hablar de ciertos temas.
Posdata
Para
terminar, les dejo una pregunta, que es una remake de una vieja pregunta
–la de quién fue primero, el huevo o el “faisán”-:
¿QUÉ FUE PRIMERO: EL LAVADO DE DINERO O LAS FUNDACIONES?
©Elsa
Kalish
NOTAS
(*)Las
personas o instituciones citadas en este texto, como lo que se opina
sobre ellas, debe ser entendido en el contexto de una operación
masturbatoria propia de una chica de Letras. Buscar en esta operación
–palabra que, como dice Jorge Panesi, no hay chica de Letras y
aledaños que no le guste hacer proliferar– agravios gratuitos
sería un despropósito, ya que lo único a lo que
se aspira al efectuarla es a encontrar el placer –¿o el
goce?– de hablar mal del prójimo para acabar en
el texto y sus voces.
(1)“(...)
-Es una lucha quizá muy exagerada, demasiado. Vengo de pasarme
cuatro meses en Estados Unidos y, ¿te digo la verdad?, nadie
habla de raiting como acá. Ophrah Winfrey es la mujer más
importante de la televisión norteamericana, lejos, y hace mucho
que no es primera en el raiting ¡y a nadie le importa nada! Allá
nadie habla de eso. El raiting le importa al auspiciante nada más.
Acá son los programas de espectáculos que hablan y hablan
de eso y hacen toda una psicosis, y es contagiosa...
(...)
-Noo. A mí no me gusta decir eso, porque después te vuelve
como un boomerang. ¿Viste las pelotudeces que se estuvieron diciendo
y ahora muzza? Yo no hablo ni cuando tuve 40 ni cuando tuve 43, ni cuando
bueno, nunca tuve poco. Pero cuando tuve 18 tampoco salí a decir
nada. Es una grasada, eso no existe en ninguna parte del mundo. Las
tres ultimas películas de Jennifer Lopez fueron tres fracasos
y nadie dijo nada. Acá esta todo el mundo esperando que te caigas.
Por ahí en otros países también pasa pero son como
más... educados...
(...)
-Con los años te vas poniendo más grande y te volvés
también más espiritual. Uno necesita más respuestas,
al por qué de las cosas, el por qué estamos acá.
Y si alguien te puede ayudar un poco, está muy bien. Yo creo
en la reencarnación. Me hace bien creer. No podemos pasar tan
rápido por este mundo y no volver. Es así. Yo creo...
(...)
Yo leo, simplemente. Y Weiss no es un guru, es un psiquiatra reconocido.
El sostiene que cuando reencarnás es como si se te borrara todo
del disco rígido de la computadora, nacés sin recuerdos,
pero cuando tenés algún sueño especial, o cuando
conoces algún lugar en el que no estuviste antes, son los vestigios
de lo que te quedó en la computadora. Yo a veces tengo esas señales.
Pero no es de ahora...
(...)
Uno le tiene miedo a la decadencia, a la enfermedad, al sufrimiento.
Ver a mi madre morir de cáncer me marcó, porque la decadencia
es brutal, esa enfermedad transforma a una persona increíble
en una cosa tremenda. A eso le tengo miedo. Pero no soy original, porque
todo el mundo le tiene miedo a eso...”
(2)Como
hace más de 4 años que no voy al cine –salvo cuando
mi prima Pamela me lleva al Unicenter a mirar bodrios y chicos–
y no tengo cable, no puedo decir nada sobre los independientes jóvenes
cineastas argentinos y de otras latitudes. A propósito, ¿alguien
sabe por qué durante la apertura hubo una lluvia de papelitos
que decían que Carri era una ladri que roba fondos públicos?
Igual sospecho que deben ser muchos los que están entongados
con el currito del joven cine argentino. Sólo quiero hacer notar
que este cine aparece etiquetado con las siguientes palabritas: joven,
nuevo, independiente; viejas palabrejas con las que los diversos itinerarios
de la modernidad en el siglo XX han sabido tramar innumerables
ficciones que siempre se las ingeniaron para terminar en catástrofe
o banalidad.
(3)Cuando
me enteré del premio le mande un mail a punkysaurio felicitándolo
y comentándole que un amigo peroncho me había comentado
de cierto texto que ahora no recuerdo –¡y mi amigo en su
momento tampoco!–, donde Nun hacia apología del gorilismo,
y él me respondió que está totalmente en desacuerdo
con el Pepe y su proyecto cultural. Además me mandó un
mail que le envió al Pepe y que como nunca se dignó a
responderlo se permitía la libertad de dármelo para publicarlo:
“privada1@correocultura.gov.ar
Quiero
informar al Secretario de Cultura que, un poco tarde, recibí
sus saludos y felicitaciones enviados el 30 de diciembre de 2004 y transmitir
mi agradecimiento a los jurados que eligieron mi obra. También
deseo comunicarle mi gratitud a la funcionaria Beatriz Bartolomé,
que con tanta paciencia atendió a los artistas largamente demorados
y denigrados por sucesivas administraciones de la Secretaría.
El señor secretario ha de saber que los aspirantes a este premio
debieron esperar cuatro años el dictamen del jurado, y que, en
interim, se llamaron y fallaron bajo el lema de "premio nacional"
premios menores, y puestos en la escala de la administración
frívola e irresponsable de Darío Lopérfido. Es
de lamentar la constante devaluación monetaria y simbólica
del Premio Nacional.
En cuanto a la primera, el que me ha correspondido en esta, mi única
presentación, tiene la dotación más baja -en términos
de valor de consumo- de la historia del Premio. Demás está
decir que los premiados tendimos a interpretar la demora en la difusión
pública del resultado de esta edición y de la ceremonia
de entrega como indicio de un eventual y razonable ajuste de la suma.
(En algún lugar de la Secretaría han de estar los antecedentes
del premio José Hernandez, fallado por única vez durante
la presidencia de Carlos Menem y que favoreció a un poeta chileno
con una dotación veinte veces mayor que la que hoy se asigna
al Premio Nacional).
En cuanto a la devaluación simbólica asistimos a un proceso
semejante. Hoy se puede encontrar en internet que no menos de dos universidades
públicas emiten honores con el nombre de "premio nacional".
Mientras, la institución del premio es cada vez más opaca
al público y también a numerosos artistas que entre la
desconfianza y el desaliento ni se dan por enterados de las convocatorias.
A la fecha, se puede recorrer la www y no encontrar señales de
los premios, sus bases y jurados y en la pagina de la Secretaría,
se pueden recorrer oficinas, locales, divisiones y listas de Directores
y encargados de despachos, sin encontrar a quién incumbe la administración
de un Premio que debería ser un orgullo de las artes y las ciencias
de la Nación. Y, por supuesto, sin encontrar datos sobre premiados,
jurados, llamados ni bases para participantes. Más difícil
es tomar noticia de la legislación que instituyó el premio,
y de los decretos y resoluciones que fueron modificando el régimen.
Cumpliendo mi deber de manifestar mi preocupación saludo muy
atentamente al señor Secretario, y hago votos porque como resultado
de su gestión deje a la cultura nacional un régimen de
premios transparente, digno y eficaz en sus procedimientos.
R. E. Fogwill”
(4)Che,
Sergio Zeiger, explicale a tu jefe que lo del anagrama Lupus Anal Sexy
Boy es un chiste. A ver si por esta estupidez el día que le vaya
a pedir trabajo me lo niega y me frustra mi proyecto de ser la Sandra
Russo del 2010. Pasando a otro orden de cosas, tu novela sobre putitos
sidosos ochenteros cómo va, no sabes como me derrito en deseos
de leerla.
(5)Una
duda. ¿Quién pagó la venida de Canclini a la Argentina?
¿El estado Alemán? Como lo trajo el instituto Goethe quiero
creer que lo trajeron con los impuestos de los alemanes y no de los
argentinos – ya bastante se llevan los alemanes de la Argentina
por ser parte del G7 y tener derecho de pernada sobre países
pobres como el nuestro para encima obligarnos a tener que pagarle las
vacaciones a Canclini en Baires.
(6)¿Qué pensaría
el petiso Scalabrini sobre el estado y manejo de los trenes en la actualidad?
Responder esta pregunta es imposible, pero viendo a estos delincuentes
que hoy tienen el control del sistema ferroviario una no puede menos
que tener nostalgia por los chanchos ingleses. Prometo mas adelante
dedicar una columna sólo hablando de mi experiencia como pasajera
de toda la vida del ramal Retiro-Suárez de la línea Ex
Mitre – ¡y también una no puede menos que sentir
nostalgia de una clase dirigente como la “generación del
80” frente a una dirigencia como la actual!
(7)“...etimológicamente
la parrhesia es el “decir todo”. La parrhesia
dice todo. En rigor, no se trata tanto de “decir todo”.
La cuestión fundamental en la parrhesia es lo que podríamos
llamar (...) la franqueza, la libertad, la apertura, que hacen que digamos
lo que tenemos que decir, como nos da la gana decirlo, cuando tenemos
ganas de decirlo y en la forma como creemos necesario decirlo. El termino
parrhesia está tan ligado a la elección, la decisión,
la actitud del que habla, que los latinos, justamente, lo tradujeron
por la palabra libertas. El decir todo de la parrhesia
se vierte como libertas: la libertad de quien habla.”
Michel Foucault, La hermenéutica del sujeto, ed. FCE,
México, 2002, pag. 354.
(8)“El
país nunca fue inocente. Los norteamericanos perdimos la virginidad
en el barco que nos traía y desde entonces hemos mirado atrás
sin lamentaciones. Pero no se puede atribuir nuestra pérdida
de la virtud a ningún suceso o serie de circunstancias en concreto.
No se puede perder lo que no se ha tenido nunca.
La
nostalgia como técnica de mercado nos tiene enganchados a un
pasado que no existió nunca. La hagiografía convierte
en santos a políticos mediocres y corruptos y reinventa sus gestos
más oportunistas para hacerlos pasar por acontecimientos de gran
peso moral. Nuestra línea narrativa desde entonces se ha difuminado
hasta perder cualquier asomo de veracidad y solo una descarada sinceridad
puede rectificar esa línea y ajustarla de nuevo a la realidad.
La
auténtica trinidad de Camelot era ésta: Dar Buena Imagen,
Patear Culos y Echar Polvos. Jack Kennedy fue el testaferro mitológico
de una página particularmente jugosa de nuestra historia. Tenía
un acento elegante y llevaba un corte de pelo sin igual. Era Bill Clinton,
salvo la penetrante mirada escrutadora de los medios de comunicación
y unos cuantos michelines flácidos en la cintura.
Jack
fue asesinado en el momento óptimo para asegurarse la santidad
y en torno a su llama eterna siguen girando las mentiras. Ya es tiempo
de desalojar su urna y de exponer a la luz unos cuantos hombres que
contribuyeron a su ascenso y que facilitaron su caída.
Eran
policías corruptos y artistas de la extorsión. Eran expertos
en escuchas clandestinas y mercenarios y animadores de clubes para maricas.
Si alguno de ellos se hubiera desviado del rumbo durante un solo segundo
de su vida, la historia de Estados Unidos no existiría como la
conocemos.
Es
hora de desmitificar una epoca y de construir un nuevo mito desde el
arroyo hasta las estrellas. Es hora de descubrir a los hombres malvados
de entonces y de averiguar el precio que pagaron para definir su época
entre bastidores, en secreto.
Va por ellos.”
James
Ellroy, América, ediciones B, España, 1997.