el interpretador

 

Memorias ribereñas quilmeñas

 

por Alejandro Ricagno

 

 

 (Un texto neobarroso a ráfagas. En progreso siempre que sopla el  pampero)

Primer  aparte.

Regresar a Itaca. Como quien dice: a ráfagas. Regresar a ese pueblito, ciudad, biblioteca, sótano, buhardilla, Cervecería ( La fiesta de primavera!)
El tren como un oscuro erótico. De ida y de vuelta. El lugar de los indios,
Y los indios sin lugar. Regresar al sitio odiado con un cariño minucioso,  ocioso, sedoso, como eso frutos de los árboles en explosión de primavera, pelotas, obscenas (dos) de pinches que se abren y muestran. La pelusa.
Decía. A quién. Allí. En Quilmes. Con un olor a farmacia (y herboristería)
Un pequeño rumor peronista bajo la parra.
La abuela (porque en estos cuentos SIEMPRE hay una abuela)
—Sombrerera —dijo la abuela en la silla (o hamaca).
—Sombrera —dijo la abuela que quería ser. Pero fue: Maestra.
Un vago rubor de se su nieto favorito. Y único.
 Y no olvidarme del chico salvaje. Su bizquera: otro erotismo desviado.
Pero aún antes: la calle. Rivadavia. Como el cuaderno y los forros de papel araña (verde). En los sueños. Me persigue allí. Porque todo eso esta muerto. Y lo sé.  Pero vive igual. Cómo. Que vive igual. Sé. Autopsia biográfica literaria: Las vísceras pequeño hamburguesas. El juego fácil de la palabrita: Historias! La voz grita. Historias!!! Y el fragmento fermento:
salta y gana. La calle, gana. Con una bicicleta con rueditas (dos). Atrás.
 Vade retro: Atrás. Regresar a Itaca: Llamadme Ismael, dijo otro náutico.
 No hay ballenas en el río, Ulises. Hay ballenatos: gordas al sol de la brea.
Vea: La rotonda redonda los domingos. Por un lado, exclusivo “¿Vos vas al Náutico?” Nautilus. Reptiles. Una iguana apareció y el Comodoro en estupor alcohólico en el buffet náutico etílico, monótono, con niños en toallas que salen de la pileta, con padres en malla, con madres madrísimas que traen más toallas. Y todos. Comiendo. Y hablando. Balando. Y  comiendo. Y el Comodoro habló. O no habló. Levanto el vaso de whisky y miró por la ventana que da hacia el río (donde no hay ballenas): Y vio a la iguana. Igual a un ensueño estuario de delirio ¡Tremendo! Estruendo del vidrio que choca con el vidrio. Reptílicus! Vade retro! gritó. Y la iguana
(que Todos vimos) se hundió bajo el edificio.
Debe estar allí todavía.
 El comodoro, en cambio, ha muerto.
 
De estos fragmentos.

La rivière todavía no era más que la ribera donde un perro hinchado flota.
¿Dónde? En Quilmes flota un perro hinchado como una infancia acunando el mal, sus dulces humores, una viscosidad grata y familiar.
Huir.
Huir, huir para poder decir: Volver a Itaca.
 A ráfagas ¿me entiende?
 A ráfagas ¿me entiende?
Usted no entiende decía el aprendiz de la palabrita: un cuerpito gentil odiado por todos los deportes: fútbol tenis remo básquet otra vez fútbol náutica hasta que. Cae. En un sueño cae. Al  agua: al río sin Moisés.
 Y el agua lo recoge: líquida liquidación erótica.
 Reptil nadando en su fermento.
¡Qué contento el niño ahora con su sombra sobre el labio, como una sombra de párpados que bajo unas pelusas que muestran (o inducen a) otra pelusas que hay más, más abajo, arriba de esos frutos ( pelotas) dos, que, ¡crecen! En los árboles cerveceros. Cerveceros. Selvas de cerveceros.
 A revisación! Médica. Para volver al agua, ¿Por qué lloro?
Cloro y ojos rojos. En el Náutico. En la ribera. Y todos los chicos al baile de carnaval. “Toca Caballo vapor! 4 grandes bailes 4”.Las vecinitas con vinchitas. Chape y pinturitas. Todos grandes, grandes. Viene Spinetta y el flaco que se parece como un hermano nos va a hacer entrar gratis! ( lleven documentos. En la primera a la primera de cambio… ¿tenés cambio? Lo que te sobraron de las figu. Del cigarrillo. El sábado. Cervantes o Moderno o el siempre dispuesto Rivadavia. Doble programa! El graduado (que ya es vieja) y otra nueva. 18 años. Prohibido para. Pará, pará que el viejo de la entrada por dos guitas te deja, el de la vuelta se dejo por dos guitas, al de la  esquina se dejo y no le dieron ni dos guitas.
 ¿Y la abuela?
En la hamaca! ¡Sombrera!
Miedo, miedo. Me dio miedo.
Quién, la abuela? No; la hamaca. Va y viene. Y no se serena.
Pero se para.
 Se apaga de a  poco. Como la sirena de los bomberos! “Estamos jugando a los bomberos!” Rojo. Incendio de color rojo en los cachetes, súbitos (como un paro cardíaco), súbito rojo en los cachetes! Al frente! Lea! Composición. Digo. Composición. Qué bien que escribe el aprendiz de la palabrita! (Pero no salta, no corre ( ¿Fuma? ¿Coge? ¿Se esfuma? ¿Se bifurca en su jardín?)
Atrás: jardín de Infantes Bichito de luz. Escarabajo, la higuera con sus moscas pegajosas, como dos hermanas melosas, piel de melaza, lúdicas, lúbricas “¿jugás al ludo? ¿Y al nudo?” “¿y al ombligo donde se posan las moscas?” Y los higos. El higo chiquito: rojo dentro para el dedo. Pido. Pito. En la pileta. En las duchas. A las duchas! Sin gas. Y el látigo rápido, chicotazo en la nalga ¿Ya lo viste al gordo? ¿Y al flaco?
Rápido que  te agarra. Y la tiene larga. Y pelos. Pelos!
 Te afeitas a la noche dos veces (dos). Y dos a la mañana. Con la maquinita de papá. La hojita. Es filosa la hojita. Y entonces escribís con cuidado en la hojita. Cuidado! La hojita de lata.
De lata.
 No lo cuentes. No. Lo cuentes. Parece que una chica venía del baile mareada. Y erró la vía. Desviada! Agarró el puente. Cruzó. Desviada.
 El puente. De noche ¡bailada!
 No comentes, lo del puente.
 Lo juro.
 Sobre qué?
 Sobre el libro de Craviotto. El libro de tapas amarillas. Profesor.
 De italiano.
 Usted es Ricagno?
 De qué abuelos Ricagno?
 Ah, el abuelo farmacéutico, (Idóneo de farmacia). El padre bioquímica, la  madre maestra.
 ¿Y la abuela?
¿Sombrerera? No. Quiso pero fue: Maestra de maestras. Directora. Blancas canas. Después en la hamaca viuda. Jubilada. Hablando de los tiempos en Todo era campo. Majestuosa. Todo Campo. O casi Ocampo. ¿sobrinos? Tías? Parientes de los Ocampo? Había Torres? Un tero en el campo. Ricagno.
 
Que herencias de nombres, que lustre de  alcurnias, apellidos inmigrantes,
 Cornucopias, copias de otros linajes.
Que aprende el aprendiz de la palabrita a pertenecer... al aire!
Airestócrata!
De una rama. Como fruto colgando de una rama.
Como agregado a un rama. Agarrado con ferocidad a la rama, armado contra todo ¿bastardaje?
Basta dije.
Paremos acá. Acá.

Yucas y palmeras. Deseo tropical de un casa  (tejados 2) a dos aguas. Y la reja (la casa tenía una reja…) para que trepe un rato. El gato. Tiene sarna. El gato con sarna me pica. La curiosidad. Me picó. ¿Mató al gato? No: lo siguió, lo franeleó, franelas gatunas a la hora de la siesta, ¿Siesta? ¿En Quilmes? ¿Como al norte? ¿Hace calor? Olor a patio? ¿A patria? ¿A Pata? No. chapoteando de pronto saliendo como gramilla chalecitos que tapan el muro y tapan, más allá: la villa.
Villeros, cerveceros, aguateros, teros en los jardines. Mítines en las villas
peronistas. Mamá ¿qué son los negros? El aprendiz de la palabrita y su piel oscura hoy mortecina tirando más al musgo que a la oliva.
Villeros a la vera. La verdad?
No se quiénes eran.
Qué querían. Que hacen con, es manía de quedar cerca del río.
A la orilla.

Y la villa como un deseo oscuro,
como un Agujero en la media de la clase.

¡Retráctese! Usted no sabe: nada.
Nada en el medio de la historia ¿quilmeña?
En la ribera de la historia.
Una cruz. Roja.

Sala de auxilios: ¿cuando fue que te clavaste el bagre? Risas.
 En la playa juntando…. Entre los perros ahogados de pronto. Ayy!
La aguja del pescado que mira. Con bigotes (dos)- El pescado con bigotes clavado al pie. De pie! Grita la maestra bigotuda. Clávese ahí. Y usted la muchachita masculina, la que nunca será señorita, la que hace así así con el zapato barato de pato, y que ahora se arregla el flequillo. Sí; usted! Rebelde, es de balde jamás, me oye, jamás! juntándose con el aprendiz de la palabrita el que lee en la hora geométrica, el que tiembla en el infierno matemático, el que aparenta un espíritu científico, en la disección del sapo pero es vicioso y morboso, y ahora se hace el oso. Ese. Ese, que está ahí en el mismo banco, el mismo blanco, sucio del delantal manchado, jamás jamás llegará a nada!
 
Timbre.

Correr correr como herror gramatical en la página del insomnio sucio. Como una vestal que no se sabe tal. A la hora en que la farmacia cierra. El con la farmacia abierta. Un miembro viril de esta sociedad
que oculta en la eficacia cultural : dos libros (dos) bajo las axilas en auxilios para el tedio provinciano. Allí donde la mano oculta. La falta.
Ni falta que hace. O nada. Onan que nada en cosquilleo. Que me muevo me muero de culpa? De miedo? Ni culpa ni cura. Dios no entra en esta casa. La orden es: que lo único que no serás: es cura. Locura!
La  salvación por el mal!
 
Pero larvada,

larvas en los árboles, gatas peludas despanzurradas, la pancita de los bicho bolita abiertas con espina de cacto. En el acto. Quirúrgico, bestial como jardín del mar de las delicias.
 …. De los primos  y las primas. Dos (2), en realidad. Trepado a arboledas follajes mirando arriba la bombachita de la prima aristocrática y salvaje.
 Que aparece en salvataje ¡en patines! Por las calles de otro mal: Bernal.
 Centro cultural y biblioteca tan grande como la nacional. Y el colegio nacional con el chico salvaje más tarde, y los salvajes comunistas! en Quilmes! Columnista de periódico. De revista estudiantil. Infantil.
La escritura es blanda pero la intención es dura.
(Pero lo siento. Aquí miento).
 
Y ya no estoy contento
 
Atrás.
 Volver a ráfagas.

Antes de  que estallen las itacas.
(Lastimarse sólo con la historia personal. Y disfrazarse)
 

Continuará….

(Este texto tiene varias versiones
 Ninguna es definitiva.
Este es un intento parcial de juntar lo que dejó la marea de sus diferentes lecturas públicas. Suele acompañarse con música. Como jam sesion.
 Aquí se acompaña solo)

(1993/2008)

 

Alejandro Ricagno

 

 

 
el interpretador acerca del autor
 

 

               

Alejandro Ricagno

Nació en Buenos Aires en 1962. Como poeta, ha publicado La canción del niño lámpara (LetterPress Broadsides Poetry Series, New York, 2003), Negocios de estos días (Ediciones Eloisa, BsAs, 2003), y el poema "Escrito sobre un cuerpo" (http://www.lucianapoetica.com.ar/ricagno2.htm).

Poemas suyos aparecieron en el suplemento cultural del diario Clarín de Buenos Aires, y en las revistas Díario de poesía, Perro negro y La novia de Tyson. Ha realizado traducciones y reseñas para las revistas Babel y 18 whiskys --de la que fue cofundador. Entre 1991 y 1998, ejerció crítica cinematográfica en la revista El Amante del Cine y, desde entonces, ha trabajado como colaborador en el Festival Rencontres de Cinémas de lAmerique Latine, de Toulouse, Francia. Sus escritos sobre nuevo cine argentino --realizados en ocasión del festival  de San Sebastián en las ediciones 1999, 2000, 2003--,  fueron publicados por la Casa de América. Como actor, participó en el Movimiento Teatro Abierto y, desde los años ochenta, ha realizado perfomances sobre textos propios, y de poetas como Nestor Perlongher, Claudia Schvartz y Mercedes Roffé. Junto a la poeta Susana Villalba, coordinó talleres sobre cine y literatura.  Ha coescrito el guión del cortometraje Positano de Diego Briata (BsAs, 2004). Forma parte del comité editorial del fanzine El Malpaso.Tiene tres obras inéditas: El verano de Alaska, El desorden de las muertes y Antología de la dispersión.

Actualmente, recita en el Pacha

Publicaciones en el interpretador:

Número 33: mayo 2008 - El viejo Maclean pesca por última vez (poesía)

Número 33: mayo 2008 - Memorias ribereñas quilmeñas

   
   
   
   
   
 
   
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Imágenes de ilustración:

Margen inferior: Daniel Conway, obra (detalle).