el interpretador poes�a

Adelanto de Las Afueras y 4 poemas de Base

Paula Peyser�

Estos fragmentos integran la 1era parte del libro Las afueras, Editorial Siesta, 2007.

Dibujamos toda clase de personas

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22 de abril. Una inmovilidad incompetente�

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Son las siete:

tira dos bolsas de basura desde el balc�n.�

Enciende el horno para la comida �rabe�

y�el libro del Baje hacia el fin de la noche:��������� �

�����al amigo que muere en manos de una loca, �

�����nadie tiene ganas de bajarle los p�rpados.�

29 de abril. Tomar vino pasado�

��

La heladera desde siempre trae encima�

las pasiones del horario rebalsadas.�

No concuerda con su est�mago la lista�

que supone Un problema por tarro:�

la leche para la noche, el queso para la almohada,�

la soja para el martirio de�

la naci�n se inaugura en el siervo.

1� mayo. Quiere saltar�

��

Hay necesidad de que sea clara�

una voz, que es madura tanto como �

reflota porque es goma la pelota, �

resiste cuando la hunden bajo el agua.�

20 de mayo. Sentirse d�cil

��

No crecer es un club�del clan desprestigiado, �

un club de fans de un arquero, un jugador �

al que descubren causas de abuso a menores �

o ganas de sudar la camiseta del contrario.�

24 de mayo.�

��

Ma�ana es feriado: manera�con que sufre la especie��

una merienda, frustra una evidencia. �

Falta�

leche pura y falta pan:�

la soledad del esp�ritu

tiene ideas hipot�nicas.�

25 de mayo. �

��

Feriado epigonal surce�

como una estrofa gastada

peque�as revelaciones en forma de pliegue,�

malcosidas apremian la camiseta:�

la vez que se cort� la luz y no le propusieron�

usar para pintar cray�n y vela?�

la melancol�a de hacer collages con revistas?

tijeras y muestras de corlok

una familia con miras de cambiar

el Juego de mesa y sillas de la cocina.�

8 de junio. El peso encima�

��

Una alfombra petr�leo cruza la simetr�a del cuarto.�

Es una ruta, la raya. Explica el sentido y el disfraz

de un grupo de olores�reclutados en l�nea. �

Sacude la ceniza y las puntas de los paquetes

de cigarrillo pegados que tiene.�

Tira las colillas a la vereda y palmea

un saludo a la orilla de la ventana:�

la virgen no viene, �

hace trece a�os que la virgen no viene.�

4 Poemas de Base

No cantamos con un cancionero hecho pelota

No cantamos con un cancionero hecho pelota, no queremos

las radios por la mitad.

Esto ser� una guerra pero

no veo los hongos de las explosiones.

No podemos cantar con un cancionero arrugado y roto, s�

improvisamos a medias

cuando no nos sabemos las partes.

Esto no es un campamento en Dresden,

ni es Heidelberg, ni La Candona.

Tomamos caf� y mate a toda hora,

s�lo los quejidos y algunos olores

-que no identificamos como tales-

son similares a los de una batalla.

La autopista pasa arriba

del Parque Chacabuco.

Una chica va imaginando sobre el 86

a dos moribundos tomados de la mano

en la zanja de un tren checo �c�mo puede ser?

Ah� abajo, los ni�os�juegan�a la pelota

contra una casilla de chapa. La estaci�n Villa Luro,

el departamento que desde su living �abre

las ventanas al tr�fico de cami�n.

Carteles les indican que est� Prohibido

estacionar o detenerse, franjas blancas

hacen rel�mpago el asfalto. Postes de banquinas

boca afuera, la avenida

Curapalihue flota 3 metros sobre la ciudad.

No cantamos con un cancionero hecho pelota,

para �so preferimos tararear

muchas veces seguidas la �nica parte que sabemos,

repetir

hasta inventar una estrofa que nos haga sentir bien.

Estamos en las tres cuartas partes de 2007,

duro con este que tampoco creci� alel�es

ni c�sped suave en los corazones...

6 se mudaron, 2

se salvan de sobredosis y todas

pero todas nos negamos a cantar

con un cancionero hecho pelota.

Golpeamos las tablitas de la mesa, golpeamos

la madera de un asiento,

los pantalones golpeamos, y los marcos de la puerta;

hacemos una canci�n muy pegadiza

reemplazando la comida y el exceso.

Intuimos que solamente se puede

aprender a comportarse musical?

Aciaz, el Jefe agotado

Aciaz prueba el ancho de una escoba

entre los dientes. Se cubre la cabeza

para pasar por el marco de la puerta.

Traidor y valuarte son los trapos que le quedan,

para secar la marca mojada

de la botella que forman los hechos.

-�Aciaz! �Traidor! �No tiene que triunfar la historia del Desbande!

Comienza a barrer sin mirar, mirando el pasado...

El Desbande fue un grupo de gente

que se conoci� haciendo rondas para pensar la frontera,

la cantidad de balines sobrantes

a la hora de poner la mesa, la unidad en la calle.

El Desbande se ocupaba de se�alar

los objetivos donde volar a un almirante;

ahora se limita a pasar radio

de los m�viles que abandonan recorrido...

En casa de Aciaz

durante vacaciones de invierno congeladas,

la escena desde el patio compone:

dos o tres platos de arroz sobre una mesa donde la l�mpara se bambolea

a causa de una mano que acaba de abandonar la pieza.

Las canciones de un hijo que no llega a gobernar

del mundo los alrededores y no llega

a explicar las causas porque fueron tejidos...

traduce una versi�n de La familia insoportable.

El jefe ya no quiere pisar ranas, las cajas de f�sforo

humedecidas no dan mecha a un ca��n.

Est� sac�ndose ahora mismo las medias.

Manera de llegar a ning�n lado: la pieza del jefe.

Tiene la ropa al costado de la cama,

polvo acumulado en el garage,

pedazos de pan duro

en el canto de los cajones.

Disc�pula de s�

No va a darse por camino diferente al epistolar

el amor de la generaci�n capic�a,

y no va a darse por camino diferente al corporal

el ritmo creciente y desproporcionado del escriba

������� �cu�n ajena resulta la fuerza literaria

al crecimiento del rubro construcci�n en Capital?

Creemos que se mueve el ajetreo

de lunes a lunes aunque no llega el paquete

al buz�n de la esquina de Manuel Rodr�guez.

El cansancio imprime un registro

fotogr�fico en tu cabeza:

talleres mec�nicos, paredes pintadas,

tapas de luz arrancadas para reventa,

basura mal puesta alrededor de la manzana.

-Desde la avenida se ve�a muy distinto

que desde el puente Juan B. Justo -De un lado

hay planificaci�n de sobras y chapa, del otro

el tr�nsito es una mancha salvaje

Leemos SABE RE�RSE en la fachada del almac�n

y c�mo termina la obra:

m�danos de arena,

baldes y motores de mezcla trabajan.

Futuro

Se acopla a un Suplemento;

quiere darle el alma al pa�s, porque s�.

Porque mantener viva la llama de la informaci�n

es como mantener el deseo. Un matrimonio.

Una bola de nieve.

Se domina una secci�n para que despu�s

se acaben las armas, los n�meros,

se acaben los tanques en la revista del domingo.

�C�mo hacer para regularte, hipertensi�n?

Te desplaz�s con ese bozal de perro que impone

a di�metro, sim�tricamente,

medio metro de distancia.

Cuando suena el tel�fono

la oficina se transforma en una balsa,

el llano de una ruta de agua: el Quilpo.

Pod�s ver desnudas

las piernas que te llevan; se articulan con una gracia

animal, naturalmente.

Te trep�s al escritorio,

con la palma sobre la frente haciendo techo:

est�s interpretando

la llegada de un aliado imaginario.

Paula Peyser�

el interpretador acerca del autor

Paula Peyser�

Naci� en Buenos Aires, en abril de 1981. Public� las plaquetas de poes�a La Racha (2003), Llorona (2004) y �Espa�a, qu� hermosa eres! (2005) por Guacha editora. Integr� la Antolog�a Las Letras y el Tiempo con el cuento Aparici�n del ni�o electrocutado. Acaba de publicar, en noviembre de 2007, Las afueras, bajo el sello editorial Siesta.

Publicaciones en el interpretador:

N�mero 19: octubre 2005 - La pelota, el carro, la planchita (narrativa)

N�mero 24: marzo 2006 - La resolana (poes�a)

Direcci�n y dise�o: Juan Diego Incardona
Consejo editorial: In�s de Mendon�a, Camila Flynn, Marina Kogan, Juan Pablo Lafosse, Juan Leotta, Juan Pablo Liefeld
Control de calidad: Sebasti�n Hernaiz

Im�genes de ilustraci�n:

Margen inferior: Frank O'Meara, Reverie (detalle).