piojos
Tener el pelo largo hasta la cintura
implica, en la primaria, el paso lento
del peine fino, el olor minucioso
del vinagre que en un pote,
al lado de la pileta de loza azul y cerca
de la mano, augura una noche larga.
Hay que sentarse en bombacha
sobre el borde de la bañadera
y sentir el pelo húmedo pegándose
a la espalda, al hombro. Hay que
pensar en los piojos, en cómo se mueven
en cuál va a ser el espacio
que elijan como nido para tener
a sus piojitos. Fuerzas vivas en la cabeza
que debemos extirpar.
No hay un segundo del día
en que deje de ser una nena
en bombacha y oliendo a vinagre.
pastas
Entramos al restaurant casi
vacío, casi un hotel peronista
entramos y casi envejecimos
cuarenta años cada uno pide
su plato atrás nuestro un pelado
expone su calvicie a lo burdo de
las luces lo hacen brillar lo que
nosotros no brillamos, hablamos de
la división de poderes y de
la figura presidencial y de
lo bien, lo mal de que un diputado
se baje de su candidatura!
queremos una fe que no tenemos
con mesura nos manejamos
a la hora de ser honestos no sé
qué hacer. Salgo a fumar y quedo afuera
vos quedás adentro rodeado
de ñoquis, de ravioles, de bolsitas
de queso y yo estoy rayada: eso
de quedarme en los lugares de los que
me quiero ir.
punto de ebullición
el hielo es la máxima compresión:
le pegás y se quiebra. Le pegás
a cada piedra que queda y
surge otra otra y así.
Al interior, las bolitas azules
muy juntas están y no
se pueden mover. Hay que cerrar los ojos
y pensar fuerte en eso. No es difícil
pero hay que hacerlo. Después
se pone la pava sobre la hornalla
o la cacerola sobre la misma
(en ese momento ya están
más separadas, pero no tanto:
las podemos ver. Debemos verlas y de nuevo
cerrar los ojos para abrir
el acceso al microscopio, el de adentro
de las pupilas, el de abajo
de la corteza. Esa imagen
queda mientras la raspada del fósforo
nos distrae el olfato. Nada
opera del afuera de nuestros sentidos
cuando encendemos una hornalla.
Haya fuego, entonces. Huecos metálicos
ceden paso al hidrocarburo
y la llama crece, anaranjada
y azules, las bolitas
se empiezan a mover. Las más piolas,
las que vibran más, son las primeras
en irse para arriba. Pero eso
poco importa en la historia
del agua: las bolitas- escoria,
las que antes menos se movían
acaban por subir también y ahí…
¡el movimiento es tanto!, tan vistoso
es, que (al revés - del hielo), ya nada
puede quedar en silencio: la casa
se inunda de fshhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
y parece un millón
de hombres y mujeres
haciendo la valija
para un viaje de ida.
salvo que
las bolitas sean muchas, tantas
como las que no están previstas
por la capacidad del recipiente
que, hirviente, en tal caso
socava su propia posibilidad
de contención de bolitas. Se cava
su propia tumba. Entonces el agua
no aguanta su convulsión: quiere
salir y sale, se vuelca
sobre la hornalla y ya no hay vuelta,
el fuego se apaga, el agua
se aquieta y ahí, Trotsky,
ahí te quiero ver.
puentes
Seis hielos se derriten en tu whisky
-entre seis y diez cubitos-
En tu whisky, diez hielos se derriten.
Los que están pegados se desprenden, los otros
flotan: así es.
Al lado nos besamos y salimos
como podemos del invierno hinchado
por los noticieros climáticos
y los consejos maternos que
de chicos tragamos.
Lo más importante es el hielo:
se liquidiza, se desarropamos lento
con todo el tiempo a favor o con todo
el tiempo en contra/ la pared
nos mantiene afuera del pulso de los autos
nos sostiene el pulso vital, la pared.
¿Oís el cliclic de la arteria/ Oís
del hielo el cliclic? Son los puentes
de hidrógeno que refuerzan la unión
de agua y etanol cuando la temperatura
es justa: ni menor ni mayor. No me gustan
los chicos malos. Los chicos buenos no
me gustan. Estamos acá
el sillón nos arrullamos
nada nunca es demasiado fortuito/ (Nada
es demasiado esperado,
el frío era hostil). El hielo
se derrite a temperatura justa.
Los puentes de hidrógeno refuerzan la unión.
***
Imaginate: jugar al bowling
y que la bola nunca choque
contra los palos. Que no haya palos
y el andarivel siga hasta la luna
o hasta China. O poner en el Turbo
Pascal "cont= cont + 1 " y no
apagar la PC nunca más.
Hacer culipatín/estar parado
en un colectivo cuando frena:
el cuerpo sigue--> hacia delante.
O sellar todos los días papeles
iguales: uno-otro-otro-otro,
y también Altamira en un congreso:
"La izquierda Latinoamericana, hoy",
eso, ¿viste que siempre hay?
guerras glaciares flores abuelos
muertos: lo de siempre.
Pero no,
es otra cosa que más se parece
al scalextric y a los padres
cuando a la noche se acuestan y ven
televisión: la bolita de acero
en clase de física, tema
"Cinemática". Se mueve con
velocidad uniforme por un
camino de acero, también.
Cinemática, aceleración cero,
¿se entiende? Un cuerpo que sale
volando por el parabrisas
de un auto que chocó. Ir al trabajo
queriendo renunciar. Un péndulo.
Las bolitas de las oficinas:
golpeás la primera y se mueve
la última y después, de nuevo
la primera y así. Fuerza
de rozamiento = 0. Patinaje
sobre hielo. No es libertad,
no es libertinaje, tampoco.
Es peor, es el opuesto. Ser
un muñequito del Age of Empires,
algo así: una tortuga, o un
animal cualquiera, o una
bolita en clase de cinemática,
¿está claro? No es el Amor,
a lo que le tengo miedo.
Sol Prieto