En Casa del Lago. José Rosas Ribeyro, Mario Santiago Cuauhtémoc Méndez, Roberto Bolaño, Rubén Medina, Dina, Guadalupe Ochoa y José Peguero

el interpretador infrarrealismo

 

Sobre el Infrarrealismo

por Juan Esteban Harrington

 

 

El infrarrealismo fue y es una ética en verso,  el santo y seña de poetas que reíamos de más o menos los mismos chistes, nos emocionaban las mismas lecturas, nos asqueábamos de la misma mierda, queríamos cambiar las mismas cosas y nos corrían de las mismas fiestas. Éramos y somos banda, camaradas, chidos, choros.

 Movimientos con menos coincidencias han cambiado el mundo, cambian el mundo, asómense a las calles del pueblo de México, de los pingüinos en Santiago.

 El bellísimo manifiesto Infra de Bolaño, la inmensa literatura y fidelidad de Mario Santiago, los desesperados llamados al rigor de Cuauhtémoc y hoy los aullidos permanentes de Damián son innegables reales caminos a los que unos se puede lanzar, dejarlo todo y vivir.

 Lo hicimos ya, recuerden, mírense, reconózcanse, dejamos todo, nos lanzamos a esos caminos y nos aferramos al amor, la lealtad, fuimos fieles.

 Gesta pequeña que se recuerda en tesis universitarias en México, Estados Unidos, Francia, España, Chile, Argentina, el Perú y que sigue siendo una piedra en el zapato de los mismos miserables que falta derrotar.

 El Infrarrealismo es una decisión.

Dejarlo todo nuevamente y lanzarse a la calle.

 

 

 

 
 
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Cuauhtémoc Méndez,  Gerardo Albarran,  Ramón Méndez, Mario Raúl Guzmán, Sergio Loya,  Mario Santiago. Durante la presentación del libro Canciones para gandallas, de Jesús Luis Beníitez, en la Sala Manual M. Ponce de Bellas Artes , 1987