¿No
me digan que ir a un recital donde Pink Floyd tenía a Roger Waters
otra vez en el bajo no hubiese estado bueno?. Y si, además, tocaba
el ya viejo pero siempre emotivo exBeatle vivo con Bono y sus amigos
de U2, Coldplay, Madonna, REM , etcétera, etcétera, en
sendas horas de concierto gratuito al aire libre... No lo nieguen, ¡hubiese
estado bueno pasarse un ratito a escuchar!. ¿O no?
Efectivamente
este fin de semana pasado se juntaron todos estos, y otros famosillos
del mundo internacional de las discográficas, a tocar en nueve
ciudades simultáneamente (incluyendo por ejemplo Tokio, Londres,
Paris, Roma y Moscú) convocados por el ya mítico organizador
de conciertos (Live Aid, 1985), el caballero de la Reina, Sir Bob Geldof.
Pero,
¿escucharon, ustedes, cuál era la consigna convocante?.
Sí, sí, y “aunque usted no lo crea”, era un
intento “global” de expresión globalifóbica
para “decirles” a los líderes del G8 que fuesen buenos
y le perdonen las deudas externas impagables a los países pobres
del tercer mundo, que en este caso, vienen a ser los países africanos
(y del resto qué, che?!).
Ni
tiene sentido hablar del rock, el sonido, el show y demás detalles
espectaculares, ya que es obvio que, tal como relatan los cronistas
especializados que estuvieron presentes, el evento estuvo buenísimo,
el sonido impecable y qué mala suerte que no lo hicieron en Buenos
Aires. Lo que sí es intrigante, o al menos lo es para mí,
es el relato bienpensante de periodistas diversos reponiendo una sensación
acerca de cuán preocupada estaba la gente y conmovida por la
importancia del pedido. (¡Jóvenes ricos que tienen tristeza!).
Y convengamos que, a pesar de la ingenuidad de los comentarios, no deja
de ser llamativo que Sir-Bob enuncie así, sin más, que
juntando a sus amigos músicos y a sus cientos de miles de fans,
logrará influir en las decisiones de la próxima cumbre
del G8, a realizarse el próximo 6 de julio(1)
en Escocia.
El
tono en el que estaba lanzada la convocatoria es todo menos “humilde”y
sino, miren como se adjudica la página oficial del Live 8 (http://www.live8live.com)
la posibilidad de cambiar, literalmente, el mundo:
“A
8 líderes mundiales, reunidos en Escocia para la Cumbre del G8,
se les presentará un plan factible para duplicar la ayuda, condonar
la deuda y aprobar unas leyes comerciales justas. Si estos 8 hombres
se ponen de acuerdo, nos convertiremos en la generación que logró
la erradicación de la pobreza.”
La
generación que logró erradicar la pobreza... no
parece mala idea, digo, al menos estaríamos contentos de que
un mínimo porcentaje de esa frase fuese factible. Pero, ¿cómo?,
¿qué proponen?, ¿qué es eso de “ocho
hombres que se ponen de acuerdo”?.
Claramente
a esta gente del Live8 le falta mirar un poco más allá
de sus ombligos, mirar un poco más allá de sus democracias
y sus gobiernos, y pensar en sus empresas, sus sistemas comerciales,
su expansionismo cultural (especialmente en un recital de música)
y el entramado complejo que hace que ningún sistema económico
mundial cambie su estructura de distribución de riqueza por la
decisión de ocho personas. Esto es bastante obvio, sin embargo,
¿qué está pasando con el capitalismo que en el
centro mismo de la cosa aparecen estas banderas?.
Y
no fue sólo el recital, sino que, ayer a la noche el señor
anfitrión del encuentro geochístico, Míster
Tony Blair, se apersonó en los estudios de MTV Londres a responder
las preguntas de jóvenes de “todo el mundo” que lo
“increpaban” con cuestiones como la ya citada deuda externa,
el sistema de intercambio mercantil, el impacto ambiental, las leyes
contra la inmigración y otros tópicos similares. En modernosa
escenografía, Tony se despachaba con respuestas más o
menos coherentes y esgrimía sonrisa amistosa, mientras en la
pantalla gigante a su espalda, jóvenes chinos le preguntaban
“por qué su país no tenía derecho a poner
tantas centrales hidroeléctricas como ellos” o una chica
africana le decía “cómo era posible que pusiesen
condiciones para el pago de una deuda que el pueblo no había
pedido”.
Mientras
este señor tan prolijo y simpático contestaba con estudiadísimas
respuestas rápidas a los cuestionamiento juveniles, hizo
su entrada en el estudio el ya nombrado BOBY.
De
pelo largo, traje y look Stone recuperado, se sentó al ladito
de Blair y se puso él también a hacer preguntas. Y tengo
que reconocer que, ante mi sorpresa de prejuicio antigringo aceitado,
el tipo empezó a esgrimir acusaciones y descripciones geopolíticas
nada desatinadas. Manejaba datos económicos concretos, tanto
de África como de Asia, apuntaba a la complejidad legal armada
para desfavorecer a las economías regionales, cuestionaba las
restricciones de exportación injustas, denunciaba la corrupción
que las asesorías europeas habían practicado en nombre
de la ayuda internacional y le decía a Blair, sentado en un puf
a cuarenta centímetros suyo, que la cosa así no iba más
y que él tenía un plan concreto para proponerle tratar
en el encuentro en Escocia.
Ahí
es donde Geldof se ponía inocentón. Que si sumamos de
acá para allá y sacamos un poco de acuyá llegamos
a perdonarles deuda a veinte países más, y entonces ya
va a haber no sé cuántos miles de libras y otro tanto
de pobres menos, y vertía sus recetas en flemático acento
Brit-rock, a ritmo MTV, por momentos difícil de seguir.
Las
respuestas fueron, y son, inocentes y probablemente inútiles.
La
buena voluntad, por sí sola, ha demostrado no ser un arma útil
en la lucha contra la injusticia y la inequidad. A pesar de todo esto,
no deja de inquietar que las preguntas, o al menos algunas de ellas,
hayan sido inteligentes y precisas, y hayan salido prácticamente
en cadena nacional en el país huésped de la reunión
del G8. (Nuestra paranoia conspirativa se pregunta ¿quién
está bancando todo esto? ¿Será Tony que quiere
mejorar su imagen pública ante los jóvenes después
del rechazo masivo que tuvo en su país la invasión a Irak?)
Lo
cierto es que no creemos que la respuesta a la pobreza pueda estar adentro
del capitalismo, pero, por ahora, está bueno que se escuchen,
por unos días, esas preguntas. Con algo de esperanza largoplacista,
escuchar ciertos temblores en esos estómagos no deja de ser interesante.
Y
tal vez, esos ecos, de algo hablen.
NOTAS
(1)Parece
que no es el único que lo cree. El diario La Nación del
04/07/2005 titula “Fuerte presión mundial sobre
el G8” la nota en la que comenta la realización
del festival rockero.
“La presión popular que lograron anteayer las decenas
de estrellas musicales, en el mayor concierto de rock jamás visto,
colocará seguramente a la cumbre bajo la mirada atenta de millones
de personas. Sin embargo, no todas sus demandas hallarían respuesta
en la reunión en Escocia, donde se espera la llegada de miles
de manifestantes.”
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/exterior/nota.asp?nota_id=718435
Inés
de Mendonça