I
(13 de marzo)
El
mar calmo, el sol a pleno y la temperatura agradable son el marco marplatense
para el festival que alberga tantas películas como gente acreditada
y público general que pulula entre salas y boleterías.
La
desorganización es legendaria, dijo un amigo. A los que venimos
por primera vez, cuesta acostumbrarnos. En la sala de prensa nos tratan
mal o nos ignoran, no hay catálogos y recién a la tarde
del segundo día hay disponibles algunas entradas. Los primeros
días peleamos, exigimos. Después nos relajamos y preferimos
los cines al Hotel Hermitage.
Las
funciones de la mañana son para el jurado y la prensa. A las
nueve comienza la primera función de la Sección Competitiva,
una sección por ahora pareja (pero sólo transcurrieron
dos días) y con algunos puntos más altos (Downfall
e Inconscientes). Los temas de las películas son
diversos como también las épocas que contextualizan o
son motivo de narración de los filmes. Personajes como Freud
y Hitler conviven con otros anónimos, como La femme de Gilles,
de la que cuesta acordarse el nombre propio, porque como bien dice el
título, ella se dedica a ser la mujer que atiende y ama a Gilles.
Inconscientes,
hasta el momento, fue la mejor recibida por el público. Con Leonor
Wattling (Hable con ella) y un elenco de españoles que
ya hemos visto en otras películas, Inconscientes se
distingue por un guión sagaz y una dirección inteligente.
II
(21 de marzo)
Ocho días después de aquel segundo día, el Festival
ha terminado y todos ya conocemos quiénes han sido los ganadores.
De las nombradas más arriba, Downfall se quedó
con el Astor al Mejor Guión, e Inconscientes no se llevó
nada más allá de la promesa de que su estreno en las salas
porteñas, en el mes de mayo, pueda revertir la suerte que corrió
con el jurado oficial del Festival.
Los
catálogos llegaron a nuestras manos el quinto día. Casi
en secreto, una de las chicas del staff se nos acercó para corroborar
que fuéramos periodistas, que aún no tuviéramos
el catálogo y que estuviéramos anotados en la lista de
solicitantes. Después de nuestro tercer “sí”
nos entregó el catálogo y nosotros, felices, comenzamos
a consultar sobre las películas ya vistas y las otras tantas
que aún teníamos por ver.
El
cine marroquí se llevó varios de los premios más
importantes: Le grand voyage ganó los premios Astor
al Mejor Largometraje y a la Mejor Actuación Masculina, mientras
que la joven Yasmine Kassari, de L´enfant endormi se
llevó el premio a la Mejor Dirección. Si queda un sabor
a injusticia (no porque estas películas no sean lo suficientemente
buenas sino por la ignorancia que por parte del jurado han recibido
películas como Un
año sin amor, o la misma Inconscientes)
los premios que se ha llevado la brasileña Casi
Hermanos son un consuelo a esa sensación.
De
los premios no oficiales es destacable lo absurdo e injustificable de
la distinción que ha obtenido Dolores Fonzi por su actuación
en La mujer rota, una deplorable película que se ha
presentado en “La vitrina argentina”, una sección
tan despareja como numerosa en títulos para ver. En la actuación
de Dolores Fonzi queda a la vista la contradicción entre un mal
trabajo con la voz (habla como si aún fuera aquel personaje de
Verano del ´98) y la pretensión de ser “una actriz
seria”. Es cierto, además, que ni el guión ni el
argumento de la película la ayudan.
Sí
son merecidas las menciones que ha recibido Cautiva, la película
del marplantense Gastón Biraben, que aborda, con un personaje
de una adolescente de quince años, el tema de la apropiación
ilegal de niños durante la última dictadura militar. Esta
película es un ejemplo más de cómo el cine argentino
recibe primero reconocimiento en el exterior y luego, si es que llega,
la posibilidad de proyectarse en el país. Hasta el momento de
la proyección de la película en el festival, Cautiva no
tenía estreno asegurado en los cines nacionales.
De
la sección “América Latina XXI” lo mejor fue
la película mexicana Temporada de Patos, de Fernando
Eimbcke, una de las más aclamadas y disfrutadas por el público.
Tampoco tiene estreno asegurado, pero si sucediera, sin duda sería
una buena noticia para todos.
III
(22 de marzo)
Es
imposible hablar de todo lo que sucedió y se vio en el festival.
Como bien se encargaron de difundir los organizadores, las películas
fueron muchas y los ojos del espectador (los nuestros) poco después
de la tercer película diaria pedían descanso. Intentamos
reseñar lo que vimos, atentos a los próximos estrenos
(el 24 de marzo se estrena Un
año sin amor, La trama de la vida,
y Being Julia; en mayo se estrena Inconscientes; y
hay varias más con estreno previsto pero fecha incierta) y acercarnos
lo más posible al quehacer de los realizadores, al proceso creativo
que fue cada película, a las preocupaciones y temas predominantes
en el cine actual y en la política o gestión sobre el
cine actual: no es inocente que el cine oriental se llevara todos los
premios, como tampoco que los cortometrajes ganadores de “La mirada
interior” fueran de jóvenes del interior del país.
El
único festival de Clase “A” de América Latina
puede decir que premia aquello que de algún modo es “marginal”,
o al menos “periférico” (con todo el cuidado que
hay tener al utilizar estas categorías). En algunas conversaciones
que tuvimos con programadores de diversas secciones (en especial con
el de la sección de cortometrajes argentinos, “La mirada
interior”) pudimos conocer algunas de las líneas políticas
del Festival que además fueron explicitadas en las ceremonias
de apertura y de clausura. En el caso de la sección competitiva
de cortometrajes, la convocatoria misma estuvo especialmente dirigida
a realizadores del interior, aunque aquellos que son de la Ciudad de
Buenos Aires se encontraron con que ésa era la única sección
disponible para mandar material en formato video. Por otro lado, el
programador debió completar veintiséis horas de programación,
lo cual implicó una selección de cien cortos, más
de la mitad de muy bajo nivel técnico y creativo. Nos preguntamos
por qué no hacer una sección que al público le
diera ganas de ver cortos, por qué no darle más vuelo
a este formato que está cobrando más adeptos (realizadores
y espectadores).
La
política “abierta” y “federal” provocó
que esta sección fuera al mismo tiempo mal difundida y saturada
por la cantidad de películas. Nos enteramos, al finalizar el
festival, que es probable que el año que viene los cortos de
Capital no sean aceptados en esta sección, sin que haya planes,
tampoco, de que alguna sección sí pueda recibirlos. Tendremos
que esperar y ver si por fin hay una alternativa en la que nadie (por
ser del interior o de Capital o de donde sea) sea discriminado.
Si
dijimos que es imposible hablar de todo lo que sucedió, también
debemos aceptar que es imposible hablar de todo lo que vimos. Disfrutamos
mucho de hacer la entrevista
con Lúcia Murat y de participar en las charlas y
conferencias de prensa con los directores y actores de las películas
en competencia. Esperamos que al menos algo de nuestra experiencia se
transmita para ustedes en el interpretador.
Texto: Marina Kogan/ Martín
Turnes
Fotografía: Martín Turnes