Primera
función en un cine de la calle Corrientes porque alguien
me ha dicho que aquí las primeras funciones son más
baratas y es sorprendente que haya tan pocos espectadores, pronto
te das cuenta de que lo que estás por ver no es una sino dos
películas de cine español, de modo que entonces me conocerás,
pero sólo en la pantalla, no esperes que me siente junto a
ti, es más, debo decirte que no esperes nada de nada, lo que
aprendas lo aprenderás por ti misma, mirándome, de modo
que será mejor que te concentres en las películas que
pasan hoy, las dos de Pedro y yo de seguro estoy en alguna, siempre
pasan las mismas, la de la escritora que se cambia el nombre, el marido
la abandona y ella conoce a otro que es mejor pero no tan guapo como
Imanol Arias así que después de un intento de suicidio
termina junto a la madre en su pueblo natal, bellísimo pero
aburrido, hasta que otra vez se siente viva y vuelve a estar con ese
tío que no es guapo pero es bueno y está enamorado de
ella; la segunda de seguro es ésa en la que no estoy, la del
chaval que va a la cárcel por un malentendido, por una noche
de amor que no fue, y luego termina con las dos mujeres de los hombres
que lo enviaron a la cárcel, y como suele suceder en las películas
de Pedro siempre hay algún suicidio, algún muerto, algún
crimen, ve acostumbrándote y que no te dé el capricho
de negarte a hacer desnudos, eres joven y tendrás que aprenderlo,
trabajar con él es maravilloso, pero aún falta, vamos,
dale propina a este hombre, siéntate más o menos por
el medio y ya no estés nerviosa, es como cualquier día
en que uno va al cine aunque hoy te sientas distinta, porque en lugar
de llamar a alguien para que te acompañe has ido sola.
Y
ahora, sentada aquí, ves la propaganda de otros ciclos de cine
que no te interesan, has decidido mirar las películas de Pedro
y te parece bien no mezclar directores, autores y estilos diferentes,
y mientras piensas que no quieres confusiones te distraes con el perfume
de un hombre que se ha sentado cerca y que ni te mira, tú sí
lo miras y no lo encuentras guapo, pero te atrae el perfume que lleva,
lo encuentras familiar pero no terminas de recordar cuándo
lo has sentido, ahora concéntrate en la pantalla, ya comienza
la primera proyección y tienes que estar atenta a los detalles,
ahí estoy, mírame, no son mis mejores tiempos pero no
estoy mal, mis piernas siguen siendo inconfundibles para quien sabe
mirarlas, y escucha mi voz, “indefensa frente al acecho de la
locura”, vamos, no te quedes pensando en cada frase que dirá
la protagonista, tampoco te vuelvas obsesiva, tienes que dejar que
las cosas sucedan de manera natural, dedícate a disfrutar de
la película, es importante poder gozar de la vida, de las cosas
de todos los días, tienes que tener la risa y el llanto más
a mano, mira que nosotras no somos tan calculadoras, somos más
bien... pero qué digo, es demasiado fácil si te lo cuento,
y es un trabajo que deberías hacer tú, pero ya basta
de mirar a ese tío, joder, así no lograrás nada,
lo seduces luego si quieres, ahora presta atención.
Te
pregunta cómo te llamas, vamos mujer, no es muy complicada
la respuesta, Cecilia, Marisa, Angela, Carmen, Victoria, Lola, le
dices Lola y me parece bien, uno debe comenzar a jugar desde abajo
del escenario o del set, es que si no luego no lo cree nadie, de modo
que has elegido, desde hoy, llamarte Lola y es apropiado, ahora hay
que buscarte un apellido, Lola Morán está bien, acéptale
el café, aún faltan quince minutos para la segunda proyección,
míralo fijo pero no hables tanto, así está bien,
sigue, bebe despacio sin apartar la mirada de sus ojos, y ten cuidado
con las respuestas que das, no olvides que cuando uno se cambia el
nombre también cambia su historia, está muy bien que
por ahora no digas demasiado de tí, él creerá
que eres misteriosa, eso le placerá y los dos estarán
contentos, tampoco le preguntes tantas cosas, él te lo irá
contando todo por sí mismo, y cuando aprendas a mirar ya no
necesitarás que diga nada, mira la sonrisa que tiene, no es
guapo pero es interesante, no te apures, puedes decirle que eres actriz,
que pronto viajarás a España, parece que hay un proyecto
y te cae en el momento justo, y como tienes familia que vive en Madrid
podrás instalarte en la casa de esos parientes que no visitas
hace tiempo y ver si sale ese proyecto, ya no digas más, no
nombres a Pedro ni al casting, es mejor decir proyecto, parece que
el director ya te hubiera visto, que en realidad aún no lo
haya hecho es un detalle que puedes guardarte, además ya están
llamando a entrar otra vez a la sala, de modo que no lo mires, deja
que se siente junto a ti pero no demuestres demasiado interés,
y no olvides que lo importante ahora es que mires la película,
si no en tu proyecto no llegarás ni al casting.
Debo
aclararte que aquí es más fácil que tu observación
se centre en la chica joven y bonita, pero evítalo, si bien
ella hizo su papel de modo aceptable me he enterado de que Pedro no
volverá a llamarla y lo que está buscando para su próxima
película es una actriz joven pero que tenga esa esencia que
llevan sus viejas actrices, así que concéntrate en el
trabajo de Angela, para luego contrastarlo con el mío y ver
qué te llevas de cada una, éso es lo que debe hacer
una mujer para llegar a un estilo propio, admirar a muchas otras mujeres
y rescatar de cada una algo diferente, de seguro que así llegarás
a un resultado único pero no tienes que mostrar que eso es
lo que tanto has perseguido, cuando lo hayas logrado te olvidarás
de todos estos preparativos y sentirás como si siempre hubieras
sido así, que siempre te has llamado Lola como cree el tío
que ahora hace un comentario sobre la escena que acaban de ver y pretende
que te toma la mano de manera casual cuando en realidad de seguro
desde hace quince minutos piensa en cómo acercarte a ti y no
encontró ningún modo mejor que éste, que es patético,
tú sólo pones una falsa sonrisa que apenas se ve y de
la misma forma ridícula con la que él tomó tu
mano la apartas, y ya sabes que cuando termine la película
te irás rápido, tienes que comprar todo lo que necesita
Lola para su encuentro con Pedro.
Sal
pronto de aquí, no te quedes mirando los títulos del
final, toma tu cartera, tu abrigo y vete por el lado izquierdo así
él no lo nota, ahora vamos de compras, tú no te preocupes,
yo voy a guiarte, pero oye, este hombre también se apresuró
a salir y te llama, al menos te dice Lola, suena bien, ya está
cerca, no puedes hacer como que no lo escuchas, es mejor que te detengas
unos minutos y lo saludes de modo que deje de molestarte, pero mira
qué descarado es, no me hubiera imaginado que iba a invitarte
a su apartamento, y tú qué piensas hacer, tienes que
decidir rápido, no puedes quedarte callada, mientras decides
qué harás háblale de lo buena que te pareció
la película, a él también le gustó, y
ahora empieza a agradarte, claro que eso no te parece suficiente como
para ir a su casa, tienes que decidir, no puedes demorarlo tanto,
lo pregunta otra vez, tienes que pensar que harías tú
pero también qué haría Lola, y creo que no necesitas
que te lo diga yo, en estos minutos se definirá tu futuro,
tu viaje, tu casting, ahora eres tú la que debe elegir quién
serás, si este hombre te place tienes un buen punto a favor,
tampoco creas que Lola se acostaría con alguien que no le agrade,
sólo que quizá no necesite de diez citas antes de llegar
a la cama, y es seguro que a la mañana siguiente, cuando te
vayas de la casa de este tío, llorarás de arrepentimiento,
pero pronto te darás cuenta de que no tienes motivos para ello
aunque no debo seguir diciéndote qué hacer y menos ahora
que veo que has tomado una decisión, una buena decisión,
la de sonreir, la de acompañarlo a su casa.