ANHELO
Con
dulce voz, la hada dijo: "pide un deseo, sopla las velas y cierra
los ojos para cumplirlo". Cerró los ojos, sopló las
velas, pidió el deseo y no había hada, después
de abrirlos.
INAPETENCIA
Indiferente
ante el teclado de su máquina de escribir, toma su lápiz,
pero tampoco logra manchar la inocencia del papel. Desganado, enciende
el computador y el cursor titilante le invita a pulsar alguna tecla,
pero lo apaga, apático. Impasible, abre su cuaderno de notas
buscando pasión pero no la encuentra. Vencido, va a la nevera
y no toma nada, agotado se acuesta al lado de su amada, pero allí
tampoco despiertan sus ganas. Bosteza entonces, sin preguntarse cuál
apetito perdió primero.
DESEMPLEADOS
Crece
la fila de insensatos postulantes que intentan llenar la vacante; llegan
desde diversas latitudes montones de necios aspirantes; el desfile de
los ineptos que quieren ocupar el puesto aumenta día a día.
Todo por un rumor que inició Nietzsche, diciendo que un alto
cargo había quedado vacío tras la muerte de quien lo desempeñaba.
©
Aymer Waldir Zuluaga Miranda