EL ORIGEN DEL TRANSREALISMO POETICO
Hace
algunos años, cuando yo vivía, ya más de una
década en Estocolmo, meditando en la cocina de mi departamento
del Barrio Sur, durante las largas noches de invierno, cuando el día
había sido apenas un parpadeo, me di cuenta que mi poesía
estaba influenciada definitivamente por la lira nórdica. Mis
textos comenzaban a perder esa textura que me entroncaba con Parra,
con Huidobro, con Lihn o con Juan Luis Martínez. Sin embargo,
tampoco era un epígono rotundo de Edith Södergran, de
Elmer Diktonius, o de Pentti Saarikoski; más bien me había
hibridizado, era la respuesta de estos dos mundos tan distantes que
tienen en común ser geográficamente los extremos de
la tierra, hacia los polos.
Así,
en esta discontinuidad con mi pasado, percibí que la realidad
se tornaba aparente, o dicho de otro modo, para hacerse presente estaba
sujeta a una multiplicidad de tramas que yo las había vivido,
soñado o simplemente imaginado. Estos contextos se cruzaban,
se entrelazaban, se relatitivizaban o eran meros productos de la imaginación
cargada de planos superpuestos, pluridimensionales; inmediatos o distantes,
en las texturas poéticas.
De
allí entonces que discurrí que la mente tenía,
en total medida, el manejo volitivo del universo, o más claro,
de la inmensidad del cosmos lírico. Así yo estaba en
condiciones de alterar el tiempo, haciéndolo asincrónico
(proceso o efecto que no ocurre en completa correspondencia temporal
con otro proceso u otra causa); ácrono (fuera del tiempo);
ucrónico (se da por supuesto acontecimientos no sucedidos,
pero que habrían podido suceder); o abiertamente paracrónico
(suponer acaecido un hecho después del tiempo en que sucedió).
El
espacio con un tiempo alterado también se hacía artificial,
y esto exigía que el lenguaje adoptara un carácter casi
profético, iluminado, donde se mezclaran abiertamente los planos
entre el yo lírico y el yo vivencial.
Pensé,
asimismo, que también constituía un punto de apoyo recurrir
a la chamanización del discurso poético, es decir, el
hablante lírico se transforma, a las claras, en un cabalista
o en un vidente dotado de sobrenaturalidad. Al tener el yo lírico
está característica inmaterial, lo epopéyico
descansa en la manifestación activa de causas ajenas al tiempo
y al espacio, pero con una dosis narcisista. El narcisismo, en esta
eventualidad, pasa a ser un sostén de protección en
contra de la sociedad desvinculada, en contra del significado de la
sociedad post- industrial que niega la historia y despoja al individuo
de autenticidad, al aislarlo como un simple germen de su entorno,
mediante una falsa valoración de su individualiadad.
La
disposición de los elementos que componen el poema transrealista,
y, a veces, su temática, lo acercan más a la fábula
y/o a ser una saga propia que suele engranarse con los mitos anteriores,
urbanos o de la épica originaria. Por otro lado, a través
de la histocompatibilidad, o sea (tener la aptitud o armonía
para unirse o ocurrir en un mismo lugar o sujeto con el contexto)
el sujeto lírico puede desdoblarse y en este proceso reconoce
como habitual la vinculación con otra dimensión o estado,
a la manera de una persona que se separa de sí misma en una
suerte de esquizofrenia virtual. El personaje poético asume
entonces dos personalidades que actúan en un mismo escenario
y que suelen confundirse entre sí y que aceptan este acto como
un hecho doméstico o normal, como una simple y ordinaria (trans)
realidad.
CARACTERÍSTICAS DEL TRANSREALISMO
1)
La realidad es apariencia o está sujeta a una multiplicidad
de contextos que se cruzan, se entrelazan, se relatitivizan o son
producto de la mente y por eso el uso de planos superpuestos, pluridimensionales
y yuxtapuestos en las texturas poéticas. La mente es más
grande o superior que el universo. La muerte física es sólo
un cambio de la materia.
2)
La utilización del tiempo lírico es asincrónico,
ácrono, ucrónico o usa abiertamente paracronismos.
3)
La alternativa del espacio artificial y los tópicos urbanos
como principio de inspiración, como cartabón y como
decorado adaptado al proceso del suceso poético.
4)
Utilización de un lenguaje casi profético, iluminado,
donde el autor o el yo lírico se entremezclan. La chamanización
del discurso poético, es decir, el hablante lírico es
un cabalista o un arúspice al que se supone dotado de facultades
sobrenaturales.
5)
La reacomodación de la épica. Lo epopéyico descansa
en la manifestación dinámica de factores autónomos
y narcisistas. El narcisismo es un soporte de autovalencia en la sociedad
desvinculada, en la sociedad postindustrial.
6)
Apropiación de la leyenda popular, inminentemente urbana, y
la tradición cultural en la que el poeta ejerce su argumentación
o discurso lírico.
7)
Acercamiento a la estructura narrativa de los textos poéticos,
en algunos casos, cuando la temática se acerca más a
fábula.
8)
Utilización de la concepción y organización del
laberinto borgeano.
9)
La histocompatibilidad ( de tejido, contexto, entorno y de compatibilidad:
que posee capacidad o disposición para articularse o presentarse
en un mismo espacio o sujeto). Lo que implica que una parte de nosotros
reconoce como propio o familiar a otra dimensión o estado,
y le asigna un carácter de familiar, que implicará,
por un lado, lo vivido como propio y, por otro, aspectos del entorno
que "son parte de nosotros mismos". Objetos, situaciones,
visiones, alucinaciones implantadas en distintos momentos, y objetos
que han sido proyectados en la mente o en la simple figuración.
10)
Utilización del concepto de indemnidad o de inmunidad, al inmiscuirse
en situaciones parasubjetivas y paralógicas (razonamientos
falsos o virtuales).
11)
Incluye el razonamiento místico./Que incluye misterio o razón
oculta/
12)
Incorporación de la mitología, clásica, oriental,
o de los pueblos originarios de América como elemento organizador
de contextos o dimensiones.
13)
Mixtura de lenguajes, tanto místicos, como urbanos. Al mismo
tiempo, inclusión de vocablos de otras lenguas. Por ejemplo:
latín, yámana, mapudungun, inglés o expresiones
imaginarias.
14)"Desrealización"
de la ordenación logicista y racional del concepto de realidad
material ante la puesta en escena de los nuevos medios digitales que
han trastocado los parámetros de representación, entramado
y significación de la literatura, dando lugar a la emergencia
de lo imaginario y lo virtual.
Sin
embargo, los lenguajes en la poesía de Sergio Badilla son diversos,
se fusionan y diseminan en el contenido lírico para establecer
una armazón estética cimentada y definida. Estas locuciones,
en ocasiones impuestas, urden referencias con los clásicos
griegos, latinos, mesopotámicos y de los pueblos originarios
de Hispanoamérica y de algunos poetas como Robert Lowell (los
deseos y las sirenas), W. B. Yeats (el advenimiento y la soledad),Kontandinos
Kavafis (la superficie del cuerpo), TS Elliot (la tierra baldía)y
por supuesto los nórdicos Saarikoski, Södergran, Diktonius
, Tranströmmer. Y Gustavsson.
LA
CIUDAD TRANSREAL
CIUDAD
TRANSREAL
Heme aquí, eternidad mía, / en este lugar /ya que no existes
más que en la incoherencia de mi intelecto
me esté aquí paciente así entre los humanos
cuando la energía se distorsiona en el caos y en la fealdad
allí también impera la perfección y la belleza
porque el esplendor es el fragmento que más reluce
en la incertidumbre de las sombras
y es la medida que más se oscurece en la claridad del día.
La partícula es también la totalidad descubierta desde esta otra margen,
el andrajo que sobresale entre los harapos de mi vestimenta
al ofrecerme de asceta o de atrevido.
Acontéceme en este ámbito, perpetuidad mía, que no permaneces
más que en mi semejanza
las virtudes y los vicios me conciernan en la ciudad alucinante
idénticas en el territorio que tú observas sin mirar
porque lo conoces de memoria sin tener evocaciones
La nostalgia es sólo la presencia supuesta de un atisbo ilusorio:
Allí está mi otra identidad
En ese paraje se halla mi heterogénea equivalencia
allí se encuentra mi híbrida fertilidad.
Esas féminas me enlazan a la matriz ingénita
a la quimera y al alumbramiento
en el instante que acaezco en la postrera agonía
o en la cópula impetuosa en su íntima quietud
Ocúrreme en este sitio, infinitud mía, que no vives más que en mí analogía,
pertenéceme como yo me vinculo al intervalo de la vida en la muerte
en esta individualidad tergiversada que es similar
a la verdad sucia:
así en la escoria como en el cosmos
en la unidad de la materia y en la transmateria
y en la oposición trascendental de la energía
o en el indicio de la casualidad
EL
SUJETO DEL CARRUAJE
En esta depresión se petrifica la individualidad
y la impaciencia aferrada al cerebro
me apaña con sus extremidades mugrientas
Mi crónica es sólo una sombría historia de antiguos blasones
de ánimas excéntricas en una ciudad sitiada,
por esencias perturbadas que rebosan hasta el alba.
Con esta angustia se empiedran los rasgos distintivos de mi rostro,
el talante se abate con la necedad de la torpeza
y el sujeto del carruaje / con actitud de sajón imperturbable /
regresa con su carromato / celadamente /
para apoderarse de otro moribundo :
Es la sombra de la guadaña del carretero de la muerte
y Víctor Sjöström se concentra al observarlo desde la cámara
con un gesto magnánimo
Es el mismo David Holm en la víspera de
otro año, borracho y condenado a muerte
que divaga / sin apariencia / para cobrar los cuerpos inertes
Con esta ansiedad se fosilizan los trazos
diferentes de mi contextura
mientras Selma Lagerlöf con su pluma regenera
las supercherías de Värmlandia
y el hombre de la carroza / con obediencia impasible /
retorna con su carricoche disimuladamente
a pretender otro agonizante
en una villa cercada,
por naturalezas inquietas
LA MUJER TRANSREAL
Cada goce surge del antojo inquieto de hallar el éxtasis
Arácnida ella, se acopla con la matriz ingénita
a la utopía y al exceso.
Detrás de cada ardor hay un preludio interminable
quizás de espasmos en otra longitud del universo
Al amanecer en las banquetas
el clítoris aplacado
los galanes
lánguidos en sus hedores
de sudor y esperma
Ella alucinada
acaso de accesos en otra dilatación del firmamento
la telaraña y la materia
inmaculada la fémina asombrosa:
en su alma todo es casualidad y coincidencia
DICTERIO INTERMINABLE
Me censuran por obsceno, cuando proclamo mis deseos
a las bellas condenadas a la degradación de la muerte
Se destruye el equilibrio
o se pierde la memoria;
cuando algunos olvidan que
para ser hombre hay que ser envanecido
hasta la última agonía.
Así pues, por esos simples delirios
me injurian quienes se muestran falsamente humildes.
Hay hierba seca en el sendero áspero hacia la mengua
piedras prolijas, taludes inmensos:
un fatigoso conjunto
de nimiedades.
El horizonte que se muestra es de tramoya:
Una representación de un espectáculo trágico.
Un escenario para seducidos y desencantados
a través del tiempo y su destiempo.
Cerca están ya los esqueletos
sus osamentas blancas de calcio lúcido
de absoluto blanco.
Hay maleza amarilla en el camino árido hacia el vacío
lápidas precisas, barrancos enormes:
un penoso montón
de miserias
Me reprochan mi descaro, al declarar
a las hembras
mis manías
en su viaje final en el carro de la muerte.
Una imagen antiquísima,
por lo tanto, una parodia hecha a tontas y a locas,
que se repite /cada vez / en un tablado diferente.
EN MI MATERIALIDAD
Por qué deseas devastar mis palabras
cuando escribo en la noche con la desesperación
de un espécimen translúcido enredado
en la nulidad tangible:
una bestia imaginada tosca y nefasta,
ante la oscuridad de mis ojos.
Alcanzo por momentos el acento ilusorio del transhombre
Acaso, todo es ambigüedad de realidades,
una variación de caminos para apropiarse de un nuevo rumbo
antes de que se acabe el día
El ave de rapiña está atenta en el vértice de lo inhumano
y me estorba
cuando quiere coger su trofeo
Ya lo sabes: en sus zarpas se concentra la muerte
la garra que desangra lentamente a la víctima.
Ciertamente, el mártir es el verdadero asesino
en la probabilidad de cualquier otra dimensión:
se apresta / se excita / al sentir la proximidad del homicida.
Por qué pretendes quebrantar mi discurso
cuando imagino en las sombras con la ansiedad
de un ser transparente enmarañado
en la esterilidad visible
una alimaña quimérica terca y dolorosa,
ante la bruma de mis pupilas.
Consigo por instantes el dejo aparente del posthumano
Quizás, uno sea desdoblamiento de diferentes esencias,
una desviación de rieles para adueñarse de una nueva senda
El pájaro rapaz está preparado en el ángulo de lo inmaterial
y me incomoda
cuando pretende sorprender a su presa
Ahora lo entiendes: en su rapacería se condensa el comienzo y el fin.
o el término y la iniciación
¿Qué hacen esos entes implacables en mi materialidad?
EN LA CAIDA DE LA TARDE
Agradable la vida y todavía tus brazos alrededor de mi cuello
en la escasa luz de la anochecida
y una secuencia de ruidos insólitos bufan aún como bramidos
en los tímpanos
sin duda, acremente es un manantial atollado de ramas
un hermoso brotar del agua sin destino en la pendiente
¿Es ya de madrugada adorada mía?
Bajo el techo de la cabaña un planeta se desorienta
en la mirada.
¿Es un cambio de elipse o mis ojos que se degradan
en esta fugacidad absurda que mitigas conmigo?
Las alegrías que viviste a mi lado, en la culminación
del siglo,
estaban florecidas las malvas y las begonias
desde aquella mañana en que nos sinceramos.
Tan solo consumamos la ternura con la luz de una candela,
aspiraste sin querer el humo de mi pipa
y la tos fue verosímil
al rumor de la fuente entre el ramaje.
Al interior de la barraca el televisor apenas encendido
con imágenes absurdas
fastidia y expectora apariencias en el vislumbre.
En realidad, da lo mismo: visiones
y quimeras huidizas.
Ni por asomo recuerdo que hayamos enmudecido esa noche
¿Fue la egolatría la que nos habituó a encontrarnos
precisamente en el instante concertado
y después expatriarnos de allí por caminos contrarios
hacia el fin del mundo cuando los años expiran?
¿Es el recuerdo que confunde mi mente
para insertarte en la memoria?
y fue todo así un baldío interminable,
si regresaras ahora.
Placentera la existencia y aún tus brazos en torno a mi cerviz
con esta parva claridad en la caída de la tarde
TORMENTA FUGAZ
La aldea y sus murallones se abaten
al espiral de arena
sin embargo, la tolvanera, las piedras cobrizas
son fecundas en la preñada borrasca:
los postigos se desprenden de sus clavijas
en la mezquita de Al - Manamah
y perduran las tinieblas en los alminares y en las balaustradas.
En la vaguedad de los astros / desde el suelo /
entre los túmulos asediados de polvo y grava
un sospechoso avanza con su turbante encasquetado
erró el cuadrante y ella se desvió de sus sueños,
así afligida imaginó entonces la muerte
sólo la imaginaria muerte
y aunque alteradas las dunas se iluminaron
como siluetas absurdas,
el camino desfiguró su lenta marcha
y detrás vino el sosiego
Más lejos / en los domos / el crepúsculo se confunde
hacia el poniente, en la luna media del templo.