Pop, pópulo, pomada
Desde cierto ángulo parece como si rompiera a veces la tormenta
los caballos tiran con sus crines, una animalada
verdaderamente la vida nos supera.
Preferimos extralimitarnos siempre
a menos que
en cierta situación, ciertas circunstancias nos exceden
la voz de la verdad dirá
cuando logre un cometido
calmar la sed con la tormenta, agua.
Ubicación en el tiempo
galopo
armémonos de paciencia, ahora
en algún momento el calcado animal, su desliz
inventará de a tres la dirección
menos que cero o en-qué-me-metí
hay altura desde los trampolines
zambúllenos.
Qué fea cola aquella que al nacer desespera por quedarse a toda costa
los caballos nos tienen asco y miedo, al menos
disimulan en un chillido particular sus sentimientos
todo corrobora el vacío si me lanzo al vacío
y si la tormenta pincha en la piel
y si la tormenta nos deprime al punto de dormir por siempre
qué tontas tontas pecas.
Claro que la coyuntura animal está ahí
suele acontecer en las profundidades
el miedo, el cuidado de mí
las tibias mareas nos mecen
mareo de fiebre
si hay sueño hay cordura
algún tipo de proceso animal, de duda
por eso mismo estamos acá
qué de mí qué de ti quedará en los fondos del río.
Carrocerías que desbordan arroz
una imagen surrealista en medio del pensamiento
irrumpe una pequeña fuga y entre los bordes no logro distinguir
el campo es tan igual siempre
mi propia integridad en riesgo
fracturas, confines, reconocimiento al fin.
El animal
puedo contenerme cuando caballos galopan frente al cielo espejado
mi propio ruido que proyecto directo al lomo
fuera de mí
zancadillas, claves para vivir en pareja
la voluntad de dormir perpetuamente y en secreto.
Manifiesto Zoo
PARTE I
El campo es igual para todas nosotras
vestigios de leche, de huevo.
El campo fricciona en nuestra memoria y hace ruido
sabemos que el campo se parece a muchas cosas
a casi todas
un cúmulo de cabras, cabrillos y ficciones hace de nuestra limitada e imaginaria fiebre un producto desechable.
Somos plásticas, seriales y divertidas
en el campo parece más lejana la distancia a casa
¡quiero volver! ¡queremos volver!
Todas quisimos nunca nunca irnos a casa, también quisimos volver.
Estudiamos el campo, lo aprendemos, lo consideramos
nos consideramos hermanas del campo en cierto punto
si el campo es una imagen y nosotras no sabemos volver
¡entonces somos el campo de algún modo!
Describamos el campo de una vez:
el campo se parece a nosotras
el campo se cubre de corceles negros en las noches
cabalgan lento, pronuncian su marcha, galopan de lleno los agujeros que el día fue dejando atrás.
Los caballos se siguen reproduciendo, nosotras también.
PARTE II
La pregunta por la reproducción
una política de escritura
el deseo de reproducirse siempre
el deseo de acabar con la especie.
La reproducción hermafrodita
la reproducción homóloga
la reproducción hemofílica
la reproducción transgénica.
La pregunta por la reproducción
es la pregunta por la herencia
es la pregunta por la continuación
o por la no continuación de ciertos relatos de la especie.
Los caballos, por ejemplo, no tienen ese problema
no hay pregunta al respecto.
Nosotras somos los caballos
somos su más pura continuación.
Sin embargo dudamos
¿tendremos que morir para escribir?¿tendremos que desaparecernos por
completo al oprimir la barra de espacio?¿seremos una barra de espacio en el
teclado de nuestras vidas?¿habremos venido al mundo para zambullirnos por
completo en el espacio barrado de la nada misma?¿seremos al fin no más que
ilimitados corceles negros perdidos en la negra noche?
Si para escribir debemos desaparecer, hagámoslo ahora.
Dejar de ser de una vez y para siempre.
PARTE III
Nos transformaremos lenta y precisamente
buscaremos el regreso a casa de manera sucesiva.
Volveremos.
Adriana Kogan