Casa del lago, 1976.  José Rosas Ribeyro, Mario Santiago, Cuauhtémoc Méndez y Roberto Bolaño.

el interpretador infrarrealismo

 

Ilhuicac Mamalhuazocan 
y otros tres

por Pedro Damián

 

 

ILHUICAC MAMALHUAZOCAN

 

similar contrario, va con su ir y en su girar resuelve

en rededor de su hambre en donde quedremos ya no verle

no rotar ya más

no rozar de la banqueta cansado con sus los belfos. Ya más no.

El día que impuso la noche a las deagüevo,

sube a la mañana en deladito

y ponerle pues puede el hijodelachingada corazón en su plato corresponsable

con el trocanter trabado, caé

y en de que baja, descienden también las ramas

y tragan (gandir, yantar, jamar...) de su propia condición

venas cavas, las suprarrenales glándulas

su estricto filtro, el estroncio

el astro que lo supuso –trocas y el gineceo en arterias; pinche gandul–

Saturno tangencial bajado de las ramas sin tres anillos.

Y la noche que se fue o llegó –ya lo establecimos endenantes, chingá–

mojadas las almohadas

para que la Gordota que le mercaba el aguardiente sacara lustre al lúmpen

al carambas labregón

y quizá pusiese infusión de yerbadelsapo,

sodio y magnesio, silicio... y el danzón “Masacre”

y el bato “sin oficio ni beneficio” estipuló que de Dios proviene la electricidat

el dominio de la ruindad

Auh campa yesque in cualtin yn icuac nomiquilisque?

el Códice de Aperreamiento –quítencen las cachuchas–: el proceso contra Pedro de Alvarado.

Don Miguel Tlachpanquitzcatzin parla tatacha...

 

Y ya entonces más mejor en barandilla te miras por dentro y columbras de tus 17 averiguacionesprevias. Devuelves el estómago. Das a los secretarios de actas santo y seña, el oficio y el tu domicilio (in rerum natura), símbolos y signos de la tu pinche perra vida. Tu vida perdida. Pus qué ojete...

 


 

 

LA RAZA-CHINGÁ

                                                                                                                                

 

                                               Para Cuauhtémoc Patata Blanca Méndez y

                                                                                                                                                                                                        Rodolfo Sanabria, ya

 

 

Dinero. De entre todos ¿quién puso a rugir las monedas en los cuencos de sus manos?

Quién gritó: “¡contengan al dinero, runfla de cabrones!”.

Por capricho o diversión ¿quién testó el viento por donde transacciona el ulular de los billetes? (os desprecio y desperdicio, dijo testarudo)

¿Quién cazó con sus garras la fiesta del pecunio?

¿Quién trajo a los menesterosos? ¿quién los puso frente al público?

Contundente y sencillo ¿qué a va ser del parné, la morusa, la firulilla en estas pascuas?

¿Quién criminal obtuvo de un labio un crédito / partir el pan y saciarse en su hipoteca?

Pero también ¿quién llevó a las numismas a fundirse en otras partes?

 

¿Quién entendió algo –o supuso comprender– blandiendo la masa del principio financiero?

¿Cómo carajos no hay liquidez si ya es sábado?

Y los cantantes,

¿a qué hora llegan los cantantes?

 


EL POETA AL CAERSE SE SALE DEL POEMA

 

Que caiga la cabeza

que caiga fuera del cuerpo la cabeza

 

Rechinampa para las rodillas necias

 

Que tiemble el mercado Abelardo L. Rodríguez

y de paso la iglesia de San Sebastián

 

la Difussa var Aphrodisiaca como agua de uso

 

Que venga por mí Zaida, la cantante de la Sonora Dinamita

(no tiene madre)

o Daniela Michel

o Serena Williams;

 

un pacto con vaso de agua

para firmar la asesoría a Roberto Madrazo

y que me expida un cheque en dólares…

 

Que escuchen del abuso los pulmones

el repelente paisaje de avionetas

El odio que al amor reemplaza y es el mismo en donde éste repercute

–qué largo verso–

El amor que eran dos y que debido a la política económica pasa a ser ninguno o uno en su mísera razón de nadie

–qué larguísimo verso–

 

Que en su fulgor caigan también los ojos

y el débil equilibrio de la mente,

y ya en esas

el sujeto, el espejo y el desprecio que me tiene el mundo que tú habitas;

que caiga el Consejo de Administración de Merrill Lynch

pero no los pocos yaquis

ni las matemáticas y su esplendente continuidad

 

Que la mano vaya con otra mano al parque

o a espiar palpando su mutua biología

y que esa sea la mano y la otra, la otra mano…

 

Que caiga primero el cuerpo –en fin–

y luego lo que de él piensa la cabeza.

 

 

 

PHOERRE

 

Reyna de sangre: el bosque

Comenzó a arder cuando te fuiste.

Eras demasiado hermosa para ser cierta

Y demasiado cierta para que duraras

 

Reyna de sangre

Que has puesto definitivamente

Tus manos en mis sienes

 

Reyna de la hemoglobina

Fundada con tu imperio entre mis vértices 

 

Reyna de las estaciones enloquecidas

Reyna de los ensayos nucleares

Reyna de las desastrosas corporaciones

 

No has descendido a certificar tus corolarios

El efecto de la bruma en tus lápices labiales

Fundidos con la ginebra, la plata y las sociedades

 

Reyna de la sangre del rock

Reyna de los príncipes lebreles

Princesa de los últimos ciclistas

Reyna de todas las multitudes

 

 


BOCA AZUL

-Vera Larrosa, 1957.

 

Los dos hombres que amo son viciosos

pero adorables

les he mandado flores a su camarote

y versos bellos y versos malos

parece que yo fuera el caballero en vez de la dama/

Uno toca el piano

saliendo algodones de sus dedos

como un frankestein risueño y peludo canta una

  balada/

El otro ha cruzado muchos puentes sin vibrar

  siquiera/

y me ha prometido su lengua de buen príncipe/

Mi boca azul grita en los músculos

no hay mejor loción que ésta:

el vaho,

la mujer/

Amo al joven y al viejo sin voltear a ver collares

  escarlata,

ya he lucido los adornos en el palco y flotando entre

  carcajadas

donde mis amigas/ dicen que a los cuarenta se harán

  cirujía plástica/

Talqueada estoy por los vientos/

  la repisa/

también las figuritas de shadró han sido votadas de

-ay, esos vientos/-

talqueada voy al espejo a sorprender a mis mejillas,

más que rubor/

más polen/

¿Cuándo seré amada en los hoteles y en los campos?

¿Cuándo peinaré la melena larga o corta de mis

  señores?

El frasco de pastillas suicidas

viajará en mi carne/

Habrá un drama hasta en mis calcetines si el impacto

  y el éter florecen/

Ya no resisto los abandonos,

la culpa ha empezado a soltar un resplandor de oros

  y zafiros

Los dos hombres que amo son viciosos

pero unos encantos

pero unos elefantes.

Para ellos soy un diminuto grano de pimienta/

El frasco,

las migajas empiezan a caminar en el tocador/

Mis amores abren sus piernas lanzándose al terror

el terror de una putanga en minifalda/

El frasco de pastillas está bailando/

tomo una tomo dos de ésas migajas azules

hasta nunca culo flácido

nada supiste de dóciles vestidos/

Hasta nunca horizonte de machos/

 

 

 

 
 
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Cuauhtémoc Méndez,  Gerardo Albarran,  Ramón Méndez, Mario Raúl Guzmán, Sergio Loya,  Mario Santiago. Durante la presentación del libro Canciones para gandallas, de Jesús Luis Beníitez, en la Sala Manual M. Ponce de Bellas Artes , 1987