Fruto de un sueño positivista, la ciudad de La Plata siempre se erigió como el triunfo de la razón milimétrica e instrumental. Su trazado de diagonales inconfundibles y su planificación exhaustiva, su prestigiosa Universidad Nacional y su Museo de Ciencias Naturales, entre otras postales ineludibles, la convirtieron desde siempre en fortaleza del orden y el rigor de la razón (aquellos que no pueden adquirirla son eliminados del sistema en el rechazo a su ingreso a la Universidad en una ciudad que vive a la sombra de ésta).
Sin embargo, en Cerca (nouvelle y carta de presentación del periodista Daniel Krupa n.1977) el entorno de la razón se convierte en marco de lo pesadillesco. El relato articula dos planos dentro de la ficción: una posible realidad dentro de la ficción y una posible ficción dentro de la ficción, planos que se entrecruzan hasta perderse los límites entre uno y otro.
Amparado en esto, Xauser, el protagonista (que lleva en su nombre la X de la indeterminación) plantea su vida como medio para adquirir experiencias que pueda plasmar en su novela interminable (El sentido de lo fugaz):
“Para Xauser, su vida y todo lo que gira alrededor de ella debe ser funcional a su escirtura: el resto no sirve.”
Superados ciertos pequeños vandalismos que recuerdan a Silvio Astier intentando quemar una librería, la necesidad de experiencia vivida para convertirla en literatura se transforma en una búsqueda de experiencia que se pueda convertir en ficción y ficción que empieza a apoderarse de la experiencia en el entrecruzamiento difuso de planos. Así, el narrador opera por exceso de situaciones que varían entre el bizarro y el terror gótico de claras reminiscencias lovecraftianas.
Por momentos remitiendo también a ciertos sectores de la obra de Aira, se dan situaciones bizarras como ser una novia en una silla de ruedas oxidada y el morbo de mantener relaciones sexuales sobre ella para sentir el chirrido de los fierros en el compás del movimiento, un amigo de infancia muerto cuando le cae un árbol encima, una muchacha también aplastada pero por un camión cisterna en una situación patéticamente absurda o el suicidio trasmitido por TV de un abuelo anarquista. Pero en Cerca el bizarro se convierte en gótico, y en especial en terror físico, dónde el cuerpo involucrado debe experimentar el horror en su propia carne. Y esto lleva, como en Lovecraft, al suicidio o la locura.
La Plata provee el escenario, con su geometría perfecta de día y acechante en la eterna noche que se cierne sobre ella, y se convierte en un entorno amenazante como puede serlo un viejo caserón inglés en la campiña estadounidense o la mítica Ciudad Gótica:
“La Biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata podría servir de escenografía para cualquier saga de Batman. O una remake de Otra vuelta de tuerca.”
No faltarán tampoco referencias a misteriosas congregaciones religiosas con propósitos desconocidos pero claramente amenazantes, o inquietantes criaturas acuáticas como explicación racional e irracional al mismo tiempo del horror desatado:
“Su rostro (...) se metamorfosea cuando él reproduce aquellas palabras que había pronunciado su hermana sobre “la limpieza de las larvas y necronautas”. Es en ese tramo del relato en el que Marian capta que es hora ya de aclarar algunas cosas, de explicarle a ese desorientado chico de provincia que, por lo que cuenta, está intercediendo en un típico caso de sirenas...
Marian dice: Sí, se las denomina “sirenas” porque son entes que de alguna manera se relacionan con el agua, en todas sus formas. (...)
Marian no para, habla con ganas. Le pregunta: ¿Acaso Frank no estaba a un par de metros del lago? ¿Acaso no estaba lloviendo el día en que tu novia fue tirada a aquella pileta? Y supongo yo, que tampoco hace falta que te explique la relación, directa, entre la muerte de tu abuelo en aquel programa de tele y el agua ¿no?”
Las analogías se pueden establecer con facilidad: La Plata /Innsmouth ; Sirenas / Profundos ; Extraña orden religiosa / Orden Esotérica de Dagón ; Marian, personaje que cumple la función de informar al protagonista acerca de la presunta verdadera naturaleza de los sucesos extraños, tan increíble y aterradora que el protagonista se ve obligado a rechazar la versión o caer en el suicidio o la locura / Zadok Allen, personaje que cumple la función de informar al protagonista acerca de la presunta verdadera naturaleza de los sucesos extraños, tan increíble y aterradora que el protagonista se ve obligado a rechazar la versión o caer en el suicidio o la locura ; Cerca / La sombra sobre Innsmouth.
El terror físico de Lovecraft se adapta a la perfección a la necesidad de la narración que requiere alimentarse de experiencias que le sirvan como marca inicial para desarrollar una escritura: la búsqueda de Xauser. Continúa, de este modo, el entrecruzamiento de planos de la ficción para incluír una referencia en forma de reescritura de alguna parte del Cementerio de animales de Stephen King (heredero de algunas de las premisas de la poética de Lovecraft). Experiencia real y ficticia, reescritura y escritura que se ven plagadas de la referencialidad externa como atenta marca que señala lo ficcional: además de los intertextos mencionados, el narrador juega también con la imagen de Linda Blair en El exorcista.
Como en un discurso de voces superpuestas, pasando del absurdo-bizarro de inspiración aireana hasta llegar a una ciudad en la que se ha posado una noche eterna, una sombra indefinible y seres que moran en las profundidades esperando el momento para alterar negativamente la realidad humana, con una ciudad desierta donde todos conocen al intruso pero el intruso no conoce a nadie y en la que sólo circula un micro vacío con un conductor callado, La Plata se transforma en una ciudad amenazante, irreal y pesadillesca:
“Cuando llega el micro, no se sorprende de que venga casi sin pasajeros. Desde que puso un pie en La Plata, todo es extraño, nada tiene explicación y la noche dura más horas de lo habitual; la noche dura más horas de lo habitual; la gente camina en silencio, sin hablarse, como zombies, y de un segundo a otro la ciudad entera también puede vaciarse, como en este preciso instante. Todo es imprevisible. Todo. Ahora, por ejemplo, la temperatura bajó tan rápido que de la boca de Xauser sale un rastro de vapor.”
La Plata se convierte en la mítica ciudad creada por H.P. Lovecraft y en el proceso se convierte en Literatura, en posibilidad de escritura. Precisamente aquello que Xauser necesita, capaz de inventar experiencias (la muerte de su padre) como excusa para rasgar la virginidad de la hoja.
La contaminación de la letra se traslada de la hoja a la ciudad y de la ciudad a la hoja y luego a Xauser. En definitiva, qué plano es ficción dentro de la ficción, qué plano es ensoñación diurna y qué plano es realidad monstruosa es de poca importancia mientras siga en pie la posibilidad de seguir escribiendo. Hasta el momento final, la muerte, el momento en que ya no hay forma de escribir ni que la realidad escriba sobre uno. Xauser lo sabe y por eso el protagonista de su novela puede tomar la decisión del suicidio como única solución posible.
Claro, una vez muerto el autor... ¿A quién vamos a interrogar acerca del verdadero significado de su texto, de su experiencia? Como en Lovecraft, una vez más, el suicidio y la locura cumplen la doble función de clausurar el texto y cerrar la posibilidad del sentido, dejándolo donde corresponde: en las sombras.
Alejandro Soifer