el interpretador columnas mensuales

 

Perlas en el Fango

(cine por cable en Argentina)

Septiembre 2006

por Hernán Sassi

IMPORTANTE: Independientemente de la periodicidad que pueda tener la revista, esta columna se actualizará mensualmente.

 

 

 

 

Este foro no pasa de una exaltada y arbitraria recomendación de algunas películas tanto para involuntarios insomnes, como para quienes sólo buscan en la pantalla chica el preludio del sopor y la somnolencia del imaginario onírico en el que nos adentramos cada noche.

 

Desafiando las ínfulas del título de esta columna –mendaz como pocos– y sus vanos fastos, aquí se encontrarán recomendaciones que irán de lo camp o kitsch (la coca Sarli es una habitué pero también algún día aparecerán Ed Wood y Jorge Polaco), el cine “infantil” o la patriotera y oportunista reivindicación del nuevo cine nacional, a las altas cumbres de maestros de la talla de I. Bergman, A. Tarkovski u O. Wells, pasando por los clásicos del tiempo en el que Hollywood hacía que el latiguillo “industria de los sueños” fuera algo más que una torpe etiqueta, sin olvidar por cierto algo que podríamos llamar –como en el campo de la música algunos denominan world musicworld movies, que incluiría a cineastas como Kiarostami o Tsai Ming Liang.

 

Dichas recomendaciones están dedicadas a aquellos que hacen justicia colgándose del cable –y por ende, no tienen cómo saber qué demonios se ofrece cuando se sientan frente a la tele–, a quienes, pagando las excesivas tarifas, se niegan a abonar unos pesos extras por la impresentable revista que se les entrega, y por último, a aquellos que, teniendo ese pasquín en sus manos –pero perteneciendo a esa vasta fauna de televidentes forjados a golpe de imbecilidad del peor cine de Hollywood; me refiero a quienes les resulta igual La dolce vita que la última de Matt Damon, o lo que es peor, la última de Mel Gibson, quien para colmo se cree director–, de vez en cuando perciben que deberían ver algo “como la gente”.

 

Primera advertencia al lector. Trate de desconfiar de todolo que se recomienda en este foro. El ánimo de quien escribe, el sueño, la fiaca, la poca oferta de filmes “de culto” y la velocidad con la que se arma esta infamia pueden llevarlo a recomendarle tanto bodrios absolutos como a pasar por alto grandes perlas. Junto a obras de A. Hitchcock, F. Truffaut o S. Kubrik pueden aparecer películas tales como Y tu mamá también, El faro o películas de Palito Ortega, filmes impresentables para cualquier cinéfilo digno de tal nombre.Por lo dicho, no sea ingenuo y sospeche de esta democrática lista. 

Segunda advertencia al desconcertado lector. No son pocas las noches en las que, presos la abulia o el cansancio, corremos al televisor con el ánimo de encontrar “algo” que nos libere de ese estado autista en el que nos deja el día despiadado. Y reconozcámoslo, lo hacemos porque no tenemos a “alguien” que nos rescate y no nos queda otra, de lo contrario, ¿qué mierda estaríamos haciendo frente a la tele si tuviéramos a nuestro lado un cuerpo escultural que incita nuestros más bajos instintos o si tuviésemos una fortuna incalculable y todo el tiempo para derrocharla? Los que lo tienen, tanto una cosa como la otra, les aseguro, no miran películas de Bergman o de Fellini, sino pregúntenle a Pancho Dotto o al Sr. Constantini. Decía que prendemos el televisor un poco desesperados, leemos esta lamentable columna para orientarnos entre la maraña de imbecilidad televisiva y, descorazonados, nos encontramos con que los programadores de turno del cable decidieron proyectar cualquier cosa menos lo anunciado. Por ello –y atajándonos de injustificadas imprecaciones– la casa no se responsabiliza por los cambios en la programación de estos imberbes. En relación con dichos inconvenientes –y ante cualquier reclamo– antes de maldecir a este pobre cristiano que escribe, mejor robe la revista de su vecino o tírele unos mangos al portero para que se la deje primero a usted antes que al inmundo de al lado, apunte los números de teléfono correspondiente y rájele una puteada al Sr. Retro, Sr. Isat (con este último sea más amable porque últimamente, el programador que está a sus servicios, en un acto que hace descreer de sus capacidades intelectuales, ha elogiado esta columna infame) y toda esa yunta.

 

Tercera y última advertencia al –ahora cansado– lector. Esta columna está hecha “a las apuradas”, en primer término, porque debo prepararla para cuando comienza el mes y quien aquí escribe recibe la revista el mismo día que Ud., cuando no después. Ergo, la hago “a los pedos” matándome para que el muy señorito se siente el día  5, 6 ó 7 del mes y pueda saber qué corno mirar; y en segundo término, y no menos importante que lo anterior, a mí el Sr. interpretador.net, para quien trabajo, no me paga un mango por esta columna miserable –y bien que hace, pues no merece retribución alguna–, por ende, la hago “de onda” porque, la verdad sea dicha, me gano la vida como docente. En un maratónico y nocturno rally escriturario que nunca excede las cinco horas de trabajo –a veces seis, cuando estoy muy entusiasmado con mis propias tonterías– y que no conlleva la consulta de ese degradado –para algunos mejorado– reemplazo de la Enciclopedia Británica borgeana que es Internet, la hago frente a mi computadora, unas veces con tres o cuatro mamantes, otras, con dos o tres libros enfrente para robar a gente que sabe y con ello, hacerles creer Uds., ¡oh, pobres ilusos!, que quien recomienda en este foro, sabe. Hechas estas salvedades, si encuentra algún error –a algún director se le adjudica una película que jamás realizó, un título está mal escrito debido a la dislexia de este marmota, etc.–, sepa disculpar a este servil amanuense amante del séptimo arte.

 

Hernán Sassi

 

 

Antes de pasar a las sugerencias del mes damos una recomendación que bien vale para cualquier fin de semana en el que no encontremos nada para ver por cable o en el que, encontrándolo y desatendiéndolo, prefiramos salir a pasear por para ver una buena película.

 

Brindando un servicio al pobre cinéfilo desamparado ante el basural, aprovechamos para recomendar el Cineclub Eco (Corrientes 4940, 2do. piso “E”, Tel: 4854-4126) en donde, por la módica suma de siete manguitos (lamento decirles que la inflación también golpea a la cinefilia, hace unos meses eran cinco los manguitos; pero no importa, verá que no serán malgastados), Ud. podrá disfrutar tanto de grandes filmes como de una tertulia posterior en donde se desmenuza la película.

 

En Contra la interpretación Susan Sontag se preguntaba –y respondía negativamente– si era necesario, hasta imperioso, que elijamos entre los Rolling Stones y Bach (entre paréntesis, maliciosa la Sontag, ¡eh!, mirá que poner frente a frente a tipos que no te saben tocar dos notas seguidas con un genio de la música como Bach; turrita la mechonuda). Desde aquí, recordando y retrucando con una impertinencia desfachatada a esta intelectual única, haremos una analogía brutal, así que no me la critique: si Ud. está entre el Blockbuster (que, como puede leerlo, lleva inscripta ya en su marca el sello de la bosta que promueve) y un Cineclub, debe elegir. Sí, debe elegir. Pues elija este foro realmente acogedor atendido por una gente maravillosa que sabe de cine en serio. Este que escribe, si es que sabe algo de este arte magnífico, en gran medida se lo debe a los encantadores anfitriones de esta hogareña sala.

 

El ciclo de los sábados a las 21hs. estará dedicado al excéntrico –y a veces denso– W. Herzog, y bien podría titulárselo como “La locura de Kinski”, o mejor dicho, “Vea cómo Herzog vuelve loco a Kinski”. El sábado 9 darán Aguirre o la ira de Dios del ´72, mi preferida, de las pocas que me gustan de Herzog; el 16 Nosferatu el vampiro del ´78 con un Kisnki no menos esperpéntico que el de Aguirre; el sábado 23 Woyzeck del ´80, en esta también Kinski se vuelve loco; y el 30 Fitzcarraldo del ´81, donde Kinski ya está completamente loco: ¡quiere representar una ópera en plena Amazonas! Después de ver estas películas entenderá porqué en una filmación Klaus Kinski amenazó de muerte a Herzog y no se anduvo con chiquitas, lo hizo con un revólver en mano.

 

Mientras que el ciclo de los domingos a las 19hs. se centrará en algunas obras de Claude Chabrol. Aquí el domingo 10 darán Inocentes con las manos sucias del ´75, el domingo 17 Madame Bovary del ´91, el domingo 24 No va más del ´97, y por último, el domingo 1ro de octubre darán El corazón de la mentira del ´99.

 

DÍA CANAL HORA DIRECTOR/ PELÍCULA

 

Dom 3       Volver    22     P. Trapero. EL BONAERENSE. Luego de terminar Mundo grúa, su primer y celebrado filme –me pa, que celebrado en demasía, vale aclarar–, Pablo Trapero se metió con una parada difícil: cartografiar las miserias y virtudes de una policía que, haciendo gala de las primeras o de las segundas según el caso, era definida en términos tan encontrados como la “maldita policía” o “la mejor policía del mundo”. Logró sortear la inexorable bajada de línea que imponía el tema apelando al bildungroman –ese formato que, con el Meister como mejor exponente, cuenta el aprendizaje de un personaje en el decurso de una obra–, narrando la historia de un pelandrún de baja extracción social que ingresa a dicha institución y termina bastante mal. La película, claro, es algo más que esto. Por algo la recomendamos.

En un número de El ojo mocho Horacio González, sin despeinarse –metafóricamente lo digo, este libre pensador que según dicen está cada vez más flaco, más bien consumido por sus obligaciones como Director de la Biblioteca Nacional, emulando un poco a Niezsche, a Beethoven e incluso a Van Gogh, siempre anda con los pelos al viento como buen genio incomprendido que es–, luego de incluirla en la egregia prosapia del Martín fierro, la definía nada más ni nada menos que como un “ensayo crítico”. Decía: “Sobre todo en algunas de las notables escenas entresacadas de una aguda observación de la vida popular. Ésta aparece como un ámbito de lealtades que conjugan saberes marginales, amores oscuros, amistades protectoras y crueldades homicidas”. El ojo mocho Nro. 17, del verano del 2003.

 

Lun 4   RETRO    22    W. Allen. BANANAS. Desopilante versión de la revolución cubana. De las películas más divertidas de su primer etapa. Allen disfrazado de guerrillero cubano es impagable.

 

Lun 4   AXN     22     F. F. Coppola. EL PADRINO. Comienzo de la mítica saga de la familia Corleone. Esta trilogía, como supieron ser los westerns, es una indagación sobre la ética, a la que se agrega la reflexión sobre el poder, en este caso, sobre el poder en los tiempos en que la mafia –ex-italiana ahora estadounidense- debía decidir entre quedarse con el monopolio del juego y la prostitución o entrar al submundo de la droga. Aquí la lucha fraticida de “la gran familia” en ciertas escenas es plasmada con un glamour fascinante: como la escena en la que hacen pelota a Santino, uno de los hijos de Corleone, o cuando aquél aporrea al turro de su cuñadito, quien a su vez, le venía dando duro y parejo a la mismísima esposa de Rocky Balboa. En toda la serie despuntó una camada de actores que luego se consolidarían en Hollywood: J. Caan, D. Keaton, R. Duvall y, especialmente, Al Pacino. Para grabar y guardar.

 

Mar 5     A & E    22,30    W. Friedkin EL EXORCISTA CON ESCENAS NUNCA VISTAS. El gran Italo Calvino en su ensayo Por qué leer a los clásicos decía que cuando uno lee un clásico por primera vez ya lo conoce. Y esto es porque él ya pertenece a la memoria de la tribu. En el caso de El exorcista, ¿quién no escuchó hablar sobre esta película, la de Linda Blair contorneándose en la cama semoviente y vomitando Alba Latex verde? De modo que cuanto menos, por esta razón, el filme de Friedkin ya es un clásico. Pero mejor dejemos en paz a Calvino (que en paz descanse, sobre todo, por la trilogía Nuestros antepasados y por Si una noche de invierno un viajero, si no las leyó, pégese un tiro o consígalas, ¿qué espera?), seamos honestos a la verdad y digamos que El exorcista quedará en la historia del cine por su carácter revulsivo –más en ésta, la versión que contiene muchas escenas que no estaban en la del ´73- y por su herética iconografía que parece ideada por el turrito de Nietzsche, quien, dicho sea de paso, metió la cola ya que tiene uno de su prole en los créditos, un tal J. Nitzsche.

Basado en un best seller, a su vez tomado de un caso real del que se anoticiará mejor al término de la película, esta provocadora obra, centrándose en el caso de una adolescente poseída por el Diábolo, retrata la ancestral lucha entre el Bien y el Mal que viene reeditándose desde Caín y Abel o desde el muchacho Zoroastro y los ejércitos de la luz y de las tinieblas.

La escena inicial –que cobra sentido como en tantas otras películas al final del filme, así que aguante– nos sitúa en el norte de Irak, donde se asentaba la milenaria ciudad de Nínive. La cuestión es que, inmersos en medio de un esfuerzo arqueológico ciclópeo, encontramos a decenas y decenas de tipitos desenterrando ruinas del tiempo de los Asirios (pobres, hoy vemos vana tal empresa ya que en sólo unos decenios un tal Bush se encargará, más por ignorancia que por maldad, de destruir todo aquello con una prolijidad envidiable). En ese marco se encuentra un cura de ceño fruncido, el gran Max Von Sydow, que ve el desafío del eterno e ígneo villano del tridente en cada chirimbolo rescatado. El tipo no está loco, cuanto menos no por esto. Van a ver.

Dejamos el Cercano Oriente y nos instalamos en la anodina vida de una actriz que comparte algunos momentos con su hija, un angelito encantador. Al correr de las escenas la pendejita –Linda Blair, reconocidísima por ese papel- empieza a dejar su cándido semblante angelical para convertirse en una posesa de las más bravas. Es tan brava que la muy impúdica (que entre paréntesis se llama Regan, como el presidente, ¿ya Friedkin lo veía como un demonio?; capo, ¡y eso que no conociste a Bush!), luego de decirle todo tipo de barbaridades a cuanto macho se le cruzaba, llega al broche de oro ¡clavándose un crucifijo en la vagina! Por ello, ante tamañas escenas, yo advierto. Devotos, abstenerse. En este sentido, como vemos, por su violencia y por sus imágenes sacrílegas, la película bien puede catalogarse como una de las más herejes de la historia, y, en una fantasía contrafáctica, de haberse proyectado en el Medioevo, seguro que iba al Index de cabeza.

La madre, como cualquier mujer sensata, recurre en principio a la ciencia, encarnada en este caso por unos médicos que no dan pie con bola y, ante el desconcierto, el de los médicos por supuesto, éstos le recomiendan que recurra a algún sacerdote cristiano que cree en la sugestión de las palabras (sin saberlo el médico la estaba mandando a un analista, ¿no decía Freud que toda la confianza en la terapia y en la cura estaba en la sugestión por la palabra?) y que cura haciendo exorcismos como si estuviera en la época de Torquemada. Ahí va la pobre madre y cae con otro cura, éste más joven que el gran Max, que anda con algunas duditas de fe y un problema groso, se siente culpable porque su vieja murió en un sanatorio de mala muerte y él no pudo estar a su lado en aquel fatídico momento (conflicto con el cual, con dolor, me siento muy identificado ya que viví –y aún padezco- una situación similar). El curita joven tampoco puede atrapar al Luzbel escondido en el cuerpo de la ahora cada vez más monstruosa Linda Blair. Bueno, ¿y ahora?, ¿quién podrá ayudarnos? No, el Chapulín colorado, ni en pedo. Se caga todo ante Luzbelito, el demonio de Los redonditos de ricota, que es el mismo que está –y disculpen la expresión- “metido” en el cuerpito gentil de Linda, que a su vez, de linda a esta altura ya no le queda nada. Hay que llamar a alguien que sepa de demonios en serio, que no sea un sanatero ni un pelotudo como el Chapulín. Está bien que los dos visten de colorado, que quizá por esa nimia coincidencia se sienten a tomar unos drinks y a hablar sobre esto de estar siempre disfrazados por la vida, y en una de esas el diablo, medio en pedo, se olvida de que es diablo y deja en paz a la pobre chica. Pero no. Pues si se trata de luchar contra el Mal, ¡contra el Mal, la Hormagaaa Aaatómica! No, la Hormiga Atómica tampoco, esto es algo serio. Pero serio, serio. Una hormiguita de mierda ¿qué puede hacer? Entonces, como último recurso, ¿a quién pueden llamar sino a aquel que, desafiando al abominable Sr. Muerte con una partidita de ajedrez de morondanga en El séptimo sello de Bergman, gozándolo a más no poder, tirándole las piezas, chicaneándolo durante toda la película, logró cuanto menos postergar su propia muerte algunos días? Sí, a Max, a Super Max Von Sydow. Es lógico, si logró boludear a la Muerte en la peli de Bergman, ¿por qué no podría incluso vencer al demonio en ésta? Ahí llega Super Max, un poco demacrado, pero es Super Max, caracterizado en una de las últimas escenas como si fuera un detective de la serie negra; y agua bendita va, agua bendita viene, un salmódico recitado de la Biblia por aquí y otro por allí, objetos que vuelan por la habitación, levitación de por medio y el demonio... Ni en pedo les cuento la inesperada y deslumbrante secuencia final que bien vale la celebridad que tiene esta película. Hay que verla sí o sí. Vale la pena. Si no lo convencí con estas largas parrafadas, ¡váyase a cagar, quiere! O vaya a ver a Tinelli. Por más exorcismo que le hagamos, Ud. ya es irrecuperable.

 

Mar 5   TCM      23,35       F. Lang. FURIA. Una de las pocas oportunidades de ver un filme del director de Metropolis y otras maravillas

 

Mi 6     A & E     22         T. Burton. LA LEYENDA DEL JINETE SIN CABEZA. Luego del mamarracho El planeta de los simios vuelve ese estilo gótico con el que Burton se ganó un lugar en el mundo del buen cine. Aquí el “burtoneano” J. Deep, con un personaje muy en la línea de aquel que protagonizó Dead man de J. Jarmuch, encarna a un adalid de la ilustración que se enfrenta a poderes desconocidos.

 

Mie 6  EUROPA    22      A. Kiarostami. A TRAVÉS DE LO OLIVOS. Si a Ud. le gustó Historias mínimas de Sorín, vea cómo se filma una historia mínima en serio. Del director de Primer plano y El sabor de la cereza, en este falso documental disfrutaremos –más bien sufriremos, para ser más precisos– el derrotero de un enamorado consecuente, o mejor dicho, pertinaz. Aquí un muchachín de las afueras de Teherán intenta seducir a una niña que se resiste una y otra vez a los lances amorosos del mocoso. Espere al final, a la última escena, para ver si tamaña constancia fue infructuosa o no. Aunque no le aseguro que lo sepa a ciencia cierta ya que el cine de Kiarostami, como bien lo señala David Oubiña, se rige por el principio de la indefinición, de la incerteza.

Con respecto a este final que es toda una declaración de principios de la poética de Kiarostami, bien vale citar algunos conceptos del mejor crítico de cine de Argentina, quien, analizando esta película demuestra la sabiduría de este excelente director iraní, el cual, agrego, junto a Sokurov y Bela Tarr nos permite confiar en que todavía quedan genios en el séptimo arte.

Refiriéndose a ese final único del que no puedo decir nada porque se lo arruinaría, Oubiña dice:

“Ciertamente la joven ha dicho algo, pero eso ya no pertenece al orden del film.

Este final reformula la relación entre lo oculto y lo visible y plantea la pregunta sobre los objetivos que debería perseguir una narración cinematográfica. Para Kiarostami, lo evidente no encierra un enigma que sea preciso develar. No es cuestión de adivinar lo que se esconde detrás de lo visible sino de advertir cuán oscuro resulta lo observado”

David Oubiña, Filmología. Ensayos con el cine.

 

 

Juev 7        F & A    22    A. Ripstein. ASÍ ES LA VIDA. La Medea de Eurípides, aquella que también adaptó Lars Von Trier con una puesta excepcional cuando sólo era un muchachín, ahora en clave de melodrama mexicano. Una verdadera joya a la altura de su Principio y fin. Para grabar y llorar por la pobre Medea, que, entre paréntesis, de pobre no tiene ni un pelo. La desalmada no tuvo empacho en –y disculpen la vulgar aliteración- “despachar” a los hijos al infierno para vengarse de su marido. Mejor no la grabe, a ver si todavía cuando la ve se copa con la mitología griega y, reescribiendo otro mito (es que son todos medio parecidos, una salvajada tras otra, y a uno se le mezclan), le cocina los pibes crudos a su esposo como escarmiento porque ayer a la noche, cuando Ud. estaba Con ánimo de amar, al muy taimado –y no a Ud.,  como reza el dicho popular– “le dolía la cabeza”.

 

Juev 7     A & E     22       S. Kubrik. EL RESPLANDOR. Película de culto vaya a saber por qué. Que yo sepa El resplandor no tiene, ni por asomo, la altura de The killing o La patrulla infernal, célebres filmes del mismo director; sin embargo, goza de igual reconocimiento que estas otras. En ella J. Nicholson encarna a un escritor que obtiene trabajo como guardián de un gran hotel. Allí, este excelente actor se irá volviendo cada vez más loco. Que me disculpe don Kubrik, director que siempre recordaremos por The Killing, La naranja mecánica, Lolita, La patrulla infernal, filmes todos dignos de estar en el panteón de la cinefilia, pero yo me quedo con el capítulo de los Simpsons. En esta reescritura, como es de prever, el que se vuelve loco es Homero, y ¿saben por qué?, porque se queda sin cerveza y TV. ¡No te mueras nunca!... me sale Goering, pero me parece que ese es otro flaco, que este no es el creador de los Simpsons. Bueno, seas quien seas, no te mueras nunca.

 

Vie 8     ISAT  00,15  R. Perrone. PELUCA Y MARISITA. Protagonizada por Ivan Noble, el ex-Caballero de la quema, esta es otra muestra de la ya clásica mirada trágica de la juventud de los suburbios a la que nos tiene acostumbrados Raúl Perrone. Se encuadra, como toda su producción, dentro del costumbrismo que muchos críticos tacharían por simplote, improvisado y falto de pretensiones.

Debo decir que yo a Perrone lo respeto. No tanto por su arrojo, sus ganas de filmar “a lo Fassbinder”, a lo loco, como salga. La verdad, y lo digo usando una expresión muy de Perrone, eso “me rompe las pelotas”. Más bien el director de Labios de churrasco y La mecha, entre otras, se merece reconocimiento por su ética. El tipo tiene códigos. No hace poco lo escuché decir algo que a muchos les parecerá una estupidez, pero que es muy humano y digno de resaltar. Él dice que no hace castings y si no lo hace es por respeto. Que no le parece pedirle a los actores que hagan morisquetas para ver si sirven para un papel, que le parece un bastardeo degradante. ¿Saben qué hace él para reclutar sus actores? Pues se sienta a tomar un café en un bar, charla con ellos, se fija cómo hablan, cómo caminan cuando van al ñoba, etc. Con eso le basta.

Desde aquí nuestro reconocimiento a un tipo que en tiempos en que algunos directores venden a la vieja o al crítico que los ayudó a estar en el candelero (¡eh, Uds., esos que le dieron la espalda a Quintín!, eso no se hace, che) por conseguir dos manguitos del INCAA o de una fundación cuyos fondos son poco claros, él mantiene su independencia y guarda algo de ética.

 

Sab 9  ISAT   22,05    Michel Gondry. ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDO. Los griegos, que sabían de tantas cosas y mucho mejor que nosotros, también sabían de amor. Y no me refiero a la mejor explicación que puede darse del enamoramiento, aquella según la cual somos flechados por un personajito ridículo con los ojos vendados y de ahí en más nos quedamos en babia y prendados de alguien sin saber bien por qué. No. Me refiero a aquella mítica Fuente del Olvido ubicada en el Leteo. Uds., porque han leído a Platón y si no lo han leído lo saben igual, se creen que ella servía para borrar de la memoria todo lo visto en nuestra vida pasada para poder llevar a cabo así una transmigración como Dios manda. Pero no. Por lo menos en la versión-Dolina, la del romántico contrariado y pertinaz, la Fuente del Olvido no servía para otra cosa que para olvidar a alguien que hoy no está con nosotros y que –por eso– no deja de dolernos en todo el cuerpo.

Aquí Joel, un tierno un poco perdido en el mundo, y Clementine, una mujer impulsiva, una hechicera como todas las que nos enamoran, querrán olvidar su historia de amor y para ello contratarán, cada uno por su lado, a una simpática empresa –que, entre paréntesis, tiene un dejo de legado griego en su nombre: Sociedad Laguna (¿qué era el Leteo sino un río, laguna, riacho?)–, la cual se ocupa de borrar de su memoria todo recuerdo que los involucre. Para llevarlo a cabo Joel, interpretado por un hierático o más bien contenido J. Carrey (sí, aunque Ud. no lo crea, no tiene nada que ver con el impresentable que hace de sí mismo siempre, y no me venga con que en The Truman Show hacía un buen papel, ¿quiere?, ahí también hacía de boludo, que es lo que mejor le sale), se lleva consigo todo aquello que evoque a Clementine (K. Winslet): chucherías, cartitas de amor, todo eso que luego de una ruptura es un puñal, un revólver al alcance de la mano. Como las olas que aparecen varias veces en el filme, los recuerdos vuelven y vuelven, y como bien sabemos todos, ese anhelado olvido se hace cada vez más difícil. Esto queda claro en una escena. En un momento vemos a la parejita corretear por la estación de trenes Grand Central de New York y todos los transeúntes van desapareciendo uno a uno, pero ella, la muy turra de Clementine, la que tiene que desaparecer de la mente y el corazón del pobre Joel, no se borra ni en pedo. Tras algún desperfecto de la maquinola loca que borra en la capochetta de Joel, el filme se complica, e incluyendo un agregado bizarro en el medio, termina enmarañándose y enmarañándose hasta el final con un ritmo bien sostenido. Eso sí, promediando el filme Michel Gondry se manda una buena pinosolaneada cuando Joel dice: “Todo se desmorona” y el director, para que nos demos cuenta, por si no nos quedaba claro, no tiene mejor idea que dejar caer un auto desde el cielo. Esta “sutileza” para expresar una idea, un sentimiento, me recuerda la grasada de Las nubes, donde el gran Pino (sí, sin ironías, el genio de Los hijos de Fierro y La hora de los hornos, sobre todo porque en esta revista somos todos peronistas, pero además porque son una gloria; pero don Pino de vez en cuando, a qué negarlo, se manda una grasada), para expresar que este país involuciona sin cesar, ponía a los personajes meta caminar para atrás.

Volviendo a Eterno resplandor y ya para cerrar, más allá de la obvia referencia a Las olas de V. Wolf en donde ellas también eran un símbolo del fluir de nuestros recuerdos y olvidos, no podía faltar la mención de Nietzsche, para quien la capacidad de olvido era “condición indispensable del hombre activo”. Es más, él decía: “Para poder vivir el hombre debe poseer la fuerza de un pasado y de aniquilarlo. Es preciso que emplee esta fuerza de cuando en cuando”.

“Hablar constantemente no siempre es comunicarse”, dice Joel en un momento de Eterno resplandor. Atendamos esas palabras y demos término a este, por demás, extenso y anodino comentario.

 

Dom 10   EUROPA     20,25      F. Truffaut. LOS CUATROCIENTOS GOLPES. Maravilloso comienzo de la serie protagonizada por Jean-Pierre Léaud interpretando al cándido A. Doinel, la cual se sucederá años después con Besos robados, Domicilio conyugal y El amor en fuga. Aquí, él, Doinel, el alter ego de Truffaut, aún un adolescente, debe padecer las peleas de sus padres, el hecho de enterarse de que su propio padre es un cornudo, soportar también a los profesores y la vida en un orfanato.

Siendo este director un lector voraz, abnegado, entre los tantos homenajes que hace Truffaut a la literatura siempre recuerdo el de esta película porque más que un homenaje es un acto de justicia. En un momento, amenazado por el infortunio, Doinel se refugia en el precario altar que le erigió a uno de los mejores escritores que ha dado la literatura: Balzac. Homenajee Ud. también a Balzac y léase cualquier novelón de esta bestia que escribió más de 80 novelas y creó más de 2.000 personajes, y novelas buenas, che, no como las de un Birmajer, por ejemplo. ¿Un título para empezar? Sí, puede ser “la de cajón”, Eugenia Grandet. Pero, también otra, La piel de zapa. Una maravilla. A ver si lo convenzo con el argumento.

Como el famoso personajote de Goethe, un tipo aquí firma un contrato infernal. Se hace de una pielcita de un bicharraco que, gracias a poderes ocultos, le otorga lo que él desea. La cosa se pone fulera cuando se da cuenta de que a cada deseo la piel reduce su tamaño y que al desaparecer ella, él morirá. El muy boludo se da cuenta tarde (bueno, che, no había leído a Schopenhauer y menos a Freud) de que nosotros, los seres humanos, no podemos dejar de desear. ¡Tarde piaste, cachafaz!

Léala que vale la pena. Cuanto menos vea Los cuatrocientos golpes a ver si de sólo ver el busto de Balzac se entusiasma un poquito.

 

Dom 10    F & A    22   D. Lynch. TERCIOPELO AZUL. TERCIOPELO AZUL. ¿Se acuerda que en algún momento dijimos que para algunos 1 + 1 no es 2? Bueno, en el mundo-Lynch 1 + 1 da 3,14re94877, a veces 2,537xxxx, y otras 4857’2,k. ¿Se entiende? Ya desde Erasehead o Twin Peacks, Lynch marcó a fuego el cine con una impronta personal e inclasificable. A pesar de tener un mundo onírico afín al surrealismo, su cine es distinto a todo. Terciopelo azul es uno de sus clásicos. Hay que verla. Si la ve, vislumbrará cuánto da 1 + 1 en el mundo-Lynch.

En David Lynch: claroscuro americano de Andrés Hispano, se citan unas palabras de este realizador genial que bien nos sirven para adentrarnos en esa poética única, entre surrealista y dadaísta, posmoderna o vanguardista, que consiguió desde Eraserhead, su primer filme, y se consolidó a lo largo de unos cuantos años. Leamos a Lynch:

 “Es mejor no saber lo que significan ciertas cosas, o cómo deberían ser interpretadas. El temor nos impediría que continuasen sucediendo. La psicología destruye el misterio, su cualidad mágica. Ésta se puede reducir a ciertas neuronas y ciertas cosas, se la puede denominar y definir; pero se pierde su misterio y el vasto potencial que tiene como experiencia infinita.”

Andrés Hispano, David Lynch: claroscuro americano.

 

Lun 11     UNIV    22    A.G. Iñárritu. AMORES PERROS. Con la misma dosis de rigor narrativo e impronta documentalizante de otras obras del cine latinoamericano contemporáneo, este vertiginoso filme cruza tres historias en un choque automovilístico. La primera de ellas, la mejor, tiene una potencia pocas veces vista (comentario machista pero más que nada pelotudo: las chicas no deberían perderse a Gael García Bernal, de soberbia actuación, por cierto). La segunda, una nimiedad absoluta. La tercera, propia de un señor reaccionario, como lo es don Inárritu -ex-militante del PRI-. No es azaroso que hoy esté filmando en Hollywood, ¿no? Y ojo, 21 gramos no le salió nada mal. También está para verla. La dan este mes. Fíjese bien.

 

Lun 11   RETRO   22     W. Allen. EL DORMILÓN. Otra de sus comedias desopilantes como lo fueron Bananas, Todo lo que Ud. quiere saber sobre sexo y otras tantas de su primer época. Por lo tanto, si le gusta el Allen de Crímenes y pecados, Manhattan o Interiores, no la vea porque se va a aburrir a lo loco.

 

Lun 11     RETRO    23,45   W. Allen. MANHATTAN. A mi entender, junto con Crímenes y pecados, y con Annie Hall, Manhattan es la mejor película de Allen. Una joya. Aquí él mismo interpreta a un escritor que embambina a una chiquilina de 17 años y termina enamorándose. Decir eso es una estupidez (¡qué quiere, soy estúpido!) y una descortesía con este maestro. La dirección es impecable, con planos y composiciones perfectos (preste atención a cada plano, son per-fec-tos); la relación entre los protagonistas es entrañable; la descripción del amor, meridiana; el final, para llorar. ¿Se la vendí?

 

Mar 12    A & E    22      T. Guillam. DOCE MONOS. Distópica como tantas películas de ciencia ficción, aquí B. Willis, cooptado por las fuerzas dominantes del futuro de una humanidad devastada, debe volver al pasado para desbaratar una célula rebelde. Excelente trabajo de B. Pitt encarnando a un loco que, como suele suceder con los dementes del cine, dice toda la verdad.

 

Mar 12   TCM  22      V. Minelli. EL PADRE ES EL ABUELO. Comedia con S. Tracy y una jovencísima E. Taylor.

 

Mar 12   CINECANAL 23,40      M. Scorsese. CASINO. Los directores no sólo se destacan, entre otras cosas, por su mano maestra en la dirección de actores, en la composición de los planos, en el montaje; también lo hacen por algo previo: la selección de actores. Lo sabemos, la elección de actores es capital. Si no me creen, pásense por un festival de cortos (no se los recomiendo, hay torturas mejores) y verán cómo cualquier pelafustán malogra buenas ideas. Aquí la elección es más que feliz, es perfecta. No sólo se luce la pareja protagónica, R. De Niro y Sh. Stone, que están soberbios, sino también un actor de reparto estupendo, uno de los mejores: Joe Pesci. Esto último no representa un dato menor. Me lleva a escribir una idea; que no es poco, che. Pesci en Casino –y en Toro salvaje también, haga memoria- como el inolvidable Peter Lorre en tantas películas –¿se acuerda del freak de ojos saltones de Casablanca?, a él nos referimos–, es de esos personajes secundarios que, sin competir con el protagonista, brillan tanto o más que ellos y aportan al filme un balance perfecto. En esa sólida pareja que conforman Sam, su jefe, caraterizado por un imperturbable R. De Niro, y Nicky, su mano derecha y puente con los verdaderos jefes (los que están detrás de Sam, y ahí recuerdo: “¿qué Dios detrás de Dios la trama empieza?”, decía nuestro Borges refiriéndose no a la mafia, tema olímpicamente ignorado por él, sino a otra cosa pero que nos viene al pelo), encarnado por Pesci; aunque a primera vista lo parezca, este último, Nicky, no es el Robin del dúo dinámico o el Engels del otro dúo dinámico, el marxista; él es un protagonista más. Presten atención al crescendo en la increíble actuación de Joe Pesci y verán a qué me refiero.

Ahora dirijámonos propiamente a la película. Con un montaje perfecto y continuos movimientos de cámaras (e incluyamos aquí los zooms que en otras manos, incluso las de Visconti, son una grasada), Scorsese ofrece una dinámica radiografía de aquel antro de perdición que, tras esquilmar a decenas y centenas de incautos, supo ser fuente de inspiración de algún genio desengañado como Dostoievski. La constante voz en off que en otras películas es más bien un estorbo, un énfasis innecesario o un “perrito faldero” de las imágenes, aquí intensifica el vértigo y genera un magnetismo con el que quedamos prendados de cada una de las escenas de este exhaustivo retrato de ese submundo fascinante. Y esto es así. La fuerza hipnótica de Casino es tal que, a menos que lo interrumpan con cortes publicitarios, uno no puede levantarse del sillón o de la cama ni siquiera para agarrar un chocolate o para bajar a recibir los helados que su descerebrado hijo le encargó a Pérsico porque, consumiendo sólo MTV o a lo sumo de vez en cuando las alturas periodísticas de Crónica TV, no tiene la más pálida idea de lo que es apreciar buen cine.

Un capítulo aparte merece el tratamiento de la luminosidad. Todo aquí se nos muestra radiante, ceniciento, más o menos como en las pelotudeces de Suar que mete foquitos en todos lados para hacerse el “moderno”. Pero no, no va por ese lado. Aquí estas imágenes, luminosísimas todas –preste atención-, están perfectamente justificadas. La intensa luz cenital que pende sobre cada personaje no es otra cosa que la metáfora de ese panóptico certeramente instalado para controlar todos y cada uno de los resortes de esa monstruosa máquina de hacer dinero. O mejor aún, esta luminosidad tan marcada es el símbolo de éstas, las dos caras que muestra Casino, la visible y radiante, y la oculta o en penumbras. Porque aquí, si bien todo se nos muestra esplendoroso, todos y cada uno esconden mezquindades varias, muchas debilidades y un vacío insondable; así como el casino, que se nos ofrece con un glamour y brillo deslumbrantes, representa un sistema legal y de una civilidad digna de nutridos elogios pero cimentado sobre bases espúreas y criminales.

Casino es una vuelta más sobre el tema que obsesiona al cine norteamericano: el poder. Y más que nada, y por eso quien diga que es la Citizen Kane de nuestro tiempo tendrá razón, es el retrato del ascenso y caída de un hombre poderoso. Hombre poderoso que, en este caso particular, si bien no es miembro del núcleo la mafia, es su Ganímedes, su servidor más fiel y eficiente. Pero a diferencia de lo que ocurría en Citizen Kane, aquí no hace falta descubrir su “rosebud”. Este hombre de mirada marcial tiene un punto débil, está perdidamente enamorado de Ginger, interpretada de manera magistral por Sharon Stone quien, bajo la mano de este turro de Scorsese, está deslumbrante siempre, preciosa hasta cuando estalla desbocada o sucumbe abatida.

Dos recomendaciones librescas para el “visionado” (¡así llaman al simplote acto de ver una peli en la Academia!, no, si hay que hacerle caso a Baby Etchecopar, Patti, Hadad y cía, hay que cerrar las universidades o prenderlas fuego, no perdemos nada): el lunes a la nochecita empiece a leer El jugador de aquel místico y nihilista ruso, Dostoievski. Aunque no tiene nada que ver con la mirada de Scorsese, más ética, menos psicológica o metafísica, cuanto menos le sirve para ponerse en tema. Mejor aún, si se dispone a leer, a engrosar las filas de los devotos de la palabra impresa, léase de cabo a rabo –es cortita- La experiencia sensible de Fogwill que sitúa su acción en un hotel-casino de las Vegas como es el de esta película. Igualmente, y más si se trata de esta película de reventados, siempre es bueno leer a un reventadito como Fogwill.

Para terminar, un agradecimiento como colofón. Debo el entusiasmo para volver a ver Casino, una de las pocas películas que vi tres o cuatro veces en mi vida, la cual vería otras tantas, y el ánimo para encarar este extenso y anodino comentario a nuestro Macedonio, aquel que es fóbico a la escritura pero nos deleita con sus agudas reflexiones en charlas con vinillos de por medio, sí, al ya famoso Diego Cousido, quien es un amante del cine de Scorsese.

 

Mie 13         EUROPA       00       A. Kiarostami. A TRAVÉS DE LO OLIVOS. Si a Ud. le gustó Historias mínimas de Sorín, vea cómo se filma una historia mínima en serio. Del director de Primer plano y El sabor de la cereza, en este falso documental disfrutaremos –más bien sufriremos, para ser más precisos– el derrotero de un enamorado consecuente, o mejor dicho, pertinaz. Aquí un muchachín de las afueras de Teherán intenta seducir a una niña que se resiste una y otra vez a los lances amorosos del mocoso. Espere al final, a la última escena, para ver si tamaña constancia fue infructuosa o no. Aunque no le aseguro que lo sepa a ciencia cierta ya que el cine de Kiarostami, como bien lo señala David Oubiña, se rige por el principio de la indefinición, de la incerteza.

Con respecto a este final que es toda una declaración de principios de la poética de Kiarostami, bien vale citar algunos conceptos del mejor crítico de cine de Argentina, quien, analizando esta película demuestra la sabiduría de este excelente director iraní, el cual, agrego, junto a Sokurov y Bela Tarr nos permite confiar en que todavía quedan genios en el séptimo arte.

Refiriéndose a ese final único del que no puedo decir nada porque se lo arruinaría, Oubiña dice:

“Ciertamente la joven ha dicho algo, pero eso ya no pertenece al orden del film.

Este final reformula la relación entre lo oculto y lo visible y plantea la pregunta sobre los objetivos que debería perseguir una narración cinematográfica. Para Kiarostami, lo evidente no encierra un enigma que sea preciso develar. No es cuestión de adivinar lo que se esconde detrás de lo visible sino de advertir cuán oscuro resulta lo observado”

David Oubiña, Filmología. Ensayos con el cine.

 

Mie 13    ISAT      23       H. Nakata. DARK WATER. Terror del cine independiente japonés.

 

Juev 14    RETRO     22      R. Corman. EL POZO Y EL PÉNDULO. Otro filme basado en un texto del pirucho E. A. Poe  (Corman hizo también La caída de la casa Usher, entre otros) de este director de quien se dice, de manera engolada y un poco snob, que había creado el “horror gótico”.

 

Juev 14     TCM    22   H. Hawks. EL GRAN SUEÑO. La famosa novela de R. Chandler adaptada nada más ni nada menos que por William Faulkner y con H. Bogart en el protagónico. ¡Es too much!

Si se entusiasma con la película, cómprese este novelón de aquellos. Citemos un pasaje célebre a ver si lo tiento para comprarla:

“¿Qué importaba dónde uno yaciera una vez muerto? ¿En un sucio sumidero o en una torre de mármol en lo alto de una colina? Muerto, uno dormía el sueño eterno y esas cosas no importaban. Petróleo y agua eran lo mismo que aire y viento para uno. Sólo se dormía el sueño eterno, y no importaba la suciedad donde uno hubiera muerto o donde cayera. Ahora, yo era parte de esa suciedad. Mucho más que Rusty Regan. Pero el anciano no tenía que serlo. Podía yacer tranquilo en su cama con dosel, con sus manos cruzadas encima de la sábana, esperando. Su corazón era un breve e inseguro murmullo. Sus pensamientos eran tan grises como la ceniza. Y dentro de poco él también, como Rusty y Regan, estaría durmiendo el sueño eterno.”

 Raymond Chandler, El sueño eterno.

 

De paso cañazo, ya que mencionábamos al gran Faulkner a propósito de ésta, una de las muestras de su tortuoso paso por Hollywood, gloso unas palabras suyas en una entrevista ya mítica y donde -¡qué casualidad!– también se menciona el sueño, aunque no tiene nada que ver con la peli de Hawks.

 

- ¿Existe  alguna fórmula que sea posible seguir para ser un buen novelista?, pregunta el periodista.

- 99 % de talento, 99 % de disciplina, 99 de trabajo. El novelista nunca debe sentirse satisfecho con lo que hace. Lo que se hace nunca es tan bueno como podría ser. Siempre hay que soñar y apuntar más alto de lo que uno puede apuntar. No preocuparse por ser mejor que sus contemporáneos o sus predecesores. Tratar de ser mejor que uno mismo. Un artista es una criatura impulsada por demonios. No sabe por qué ellos lo escogen y generalmente está demasiado ocupado para preguntárselo. Es completamente amoral en el sentido de que será capaz de robar, tomar prestado, mendigar o despojar a cualquiera y a todo el mundo con tal de realizar la obra. - responde muy orondo Faulkner con un vaso de whisky en la mano.

- ¿Quiere decir Ud. que el artista debe ser completamente despiadado?, repregunta el Majul de turno.

- El artista es responsable sólo ante la obra. Será completamente despiadado si es un buen artista. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Hasta entonces no tiene paz. Lo echa todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir el libro. Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo.- remata Faulkner con una frase que quedará en los anales de la literatura.

 

 

Vie 15     AXN     22    JOHN CARPENTER´S GHOST OF MARS. Carpenter. Salvo esto hoy no hay un joraca. Vaya a Dos extraños amantes, mi sección de recomendaciones para video para ver qué se puede alquilar para esta noche.

 

Sab 16      HALLMARK       22  S. Jonze. ¿QUIERES SER JOHN MALKOVICH?

¿Se acuerda La doble vida de Verónika, la maravilla de Krzysztof Kieslowski? Bueno, nada que ver. Mejor dicho, algo: el titiritero. No mucho más.

Con un prometedor comienzo kafkiano, esta película que este cristiano que escribe desatinadamente recomendó alguna vez termina desinflándose y convirtiéndose en un cachivache posmo. Sé que voy a irritar a varios devotos de este filme (y para eso escribo estas líneas, ¿qué se cree?), pero digamos que es sólo entretenida. Nada más.

 

ISAT      22      Wachowski. SIN LÍMITES. Thriller con el que debutaron los hermanitos de Matrix.

 

Dom 17    ISAT     22       D. Szifrón. EL FONDO DEL MAR. Primer largo del director de Los simuladores, quien no hace mucho estrenó su segundo largo, Tiempo de valientes y ahora hará lo propio con la tira Hermanos y no sé qué pindonga.

 

Dom 17     AXN   22     F. F. Coppola. EL PADRINO II. Segunda entrega de la saga. Aquí Michael (Pacino), uno de los hijos de don Corleone, luego de haberse cargado a un par de fulanos en la entrega anterior, empieza a cobrar más relevancia ya que ante la muerte de il capo di tutti capi, él deberá hacerse cargo del destino de su familia. Según ese Macedonio que sólo compartimos algunos integrantes, allegados y amigos (este último es mi caso) del elinterpretador.net que es Diego Cousido, esta película es “si no la mejor, una de las cinco mejores de la historia del cine”.

 

Dom 17   VOLVER       23,55    L. Murúa. CUARTELES DE INVIERNO. Adaptación de la recordada –y olvidable- novela de Soriano con E. Pavlovsky, entre otros. Entre paréntesis, lo más rescatable de Soriano –lo mismo pasa con Arlt como lo marcamos en otra oportunidad– es lo menos leído, sus Cuentos de los años felices. Una verdadera joya. Son cuentos de una candidez y ternura que ablandan al más duro. Dignos de destacar son los momentos en que el narrador, un peronista en ciernes, recuerda con afecto con qué odio su padre esperaba el derrocamiento del Gral. Vaya a comprarlo. ¿Qué hace con el libro de Marcelo Birmajer o el de Felipe Pigna en la mano? ¿No ve que le estoy recomendando algo bueno? No sea grasa, ¿quiere?

 

Lun 18      SPACE   22   Pitof. VIDOCQ. Francois Vidocq fue un intrépido. Fue ladrón, se convirtió en soldado, deserta varias veces cambiándose de bando como de camiseta (un día se tomaba unos drinks con los austríacos, otro con los franchutes), vuelve a retomar su amor por los bienes ajenos, falsifica un par de cositas, lo meten en cana, se escapa, vuelve a prisión y termina colaborando con la policía como soplón en la cárcel. Como corolario de esta vida increíble lo encontramos como jefe de policía. Con semejante vida como material narrativo, al tipo no se le ocurre mejor cosa que escribir sus memorias, memorables por cierto y que constituyen el primer antecedente del género policial, anticipando por una década al mismo Poe.

Como se ve la vida del loco Vidocq es de película. Pero justamente no le recomiendo ésta que dan por Space, un mamarracho mayúsculo en el que actúa, si la memoria no me falla, el inefable Depardieu. Mejor léase las memorias que son una delicia, tan o más interesantes que las de Casanova. Eso sí, si las consigue porque están en una edición de Centro Editor, y hoy encontrarlas es una tarea casi imposible.

 

Lun 18      AXN       22     F. F. Coppola. EL PADRINO III. Tercera y última entrega de la saga. Si Ud. es muy devoto cambie de canal porque acá hasta el Vaticano es una mafia llena de turbios enroques dispuesta a cualquier cosa por salvaguardar los “tesoros del Señor”.

 

Lun 18     VOLVER       22      L. Martel. LA CIÉNAGA. Junto con La libertad de L. Alonso y Picado fino de E. Sapir, este filme representa lo mejor del nuevo cine argentino. Es más, si alguien dice que el de Martel, donde actúan una soberbia Gra Borges y una Mercedes Morán sutil y contenida, es el mejor de todos, no habrá nadie que se lo discuta.

Con excepción de los policiales, pueden revelarse los finales de grandes películas porque lo que importa en estos casos es cómo se llega a ese mentado final. En este caso, en esta ciénaga en la que están atrapados todos los personajes menos uno, hay un pibe –no es él el que se salva– que se va a morir. Pero si mira con cuidado, como todo paranoico cinéfilo, su muerte se anuncia varias veces. ¡Preste atención, carajo! Le dije que está viendo a la mejor cineasta de nuestro país, aquella a la que Carri, con Géminis, ya le empieza a pisar los talones. No. Me fui al carajo. Carri es muy buena, pero no es genial. La Martel es genial en serio.

En una velada paqueta para demostrar que usted sabe de cine, y más aún, del nuevo cine argentino –cosa exótica y snob para algunos– bien podrá hacer comentarios del tipo: “!Qué maravilla esa peli!, ¡Ah!, ¿viste cómo la muerte ronda por toda esa familia? ¿Viste cómo el juego y las situaciones más cotidianas son una metáfora de un hundimiento inexorable?” Va a quedar bárbaro aunque no haya entendido ni un soto. Hágame caso, véala para no ser versero como yo.

 

Lun 18            Canal a          23        Recital de Luis Salinas. El recital del Trío Fattoruso que difundió Canal a este mes fue excelente. Salinas es garantía de que en este caso será igual.

A propósito del gordo Salinas, Pitti, Chizzo, los grandulotes que ya “se las pisan” de Ataque 77 y todo el “rock chabón” en su conjunto, ¿por qué no aprenden a tocar la guitarra un poquito? Empiecen mirando a esta bestia. No, mejor no empiecen. Sigan tocando con dos notas. La música no es para Uds.

A propósito del a propósito, pregunto yo, ¿cuándo tendremos un nuevo Spinetta? ¿Es que nadie quiere aprender a tocar la guitarra ya? ¿No quieren ser como Spinetta? No. Lo peor es que quieren ser como K. Richards, no aspiran a más. ¡Jimi Hendrix, Steve Vai, Yngwie Malmsteen, R. Blackmore, B. B. King, Johny Winter, S. R. Vauhgan, M. Stern, P. Metheny y otros tantos!, ¡perdónenlos, no saben lo que hacen!

 

Lun 18      ISAT         23,30       González Iñárritu. 21 GRAMOS. Cuando vimos Amores perros y supimos que su director había caído bajo las garras de Hollywood, todos previmos lo peor: que aquel que sabía narrar con gran destreza se iba a “achanchar” como todos los que caen últimamente en aquellas tierras en las que, como decía Allen en Annie Hall, hacen películas con la basura que sacamos a la calle y donde todo termina siendo basura. Si no creen esto último, observen los trabajos de los orientalitos que por estos años arriban allí, quienes en otros tiempos y en otras tierras –las suyas– hacían maravillas y ahí, en los States, hacen mamarrachos; eso sí, cobrando millones de dólares.

Nuestros temores fueron en vano, como la mayoría por cierto. Porque en este caso, con B. del Toro, S. Penn y una rubiola preciosa como protagonistas, el ex-mejicanote hizo una película de una factura excelente, mucho más entreverada que la anterior y sin grandes baches como tenía aquella.

 

Mar 19       ISAT  23,05   Michel Gondry. ETERNO RESPLANDOR DE UNA MENTE SIN RECUERDO. Los griegos, que sabían de tantas cosas y mucho mejor que nosotros, también sabían de amor. Y no me refiero a la mejor explicación que puede darse del enamoramiento, aquella según la cual somos flechados por un personajito ridículo con los ojos vendados y de ahí en más nos quedamos en babia y prendados de alguien sin saber bien por qué. No. Me refiero a aquella mítica Fuente del Olvido ubicada en el Leteo. Uds., porque han leído a Platón y si no lo han leído lo saben igual, se creen que ella servía para borrar de la memoria todo lo visto en nuestra vida pasada para poder llevar a cabo así una transmigración como Dios manda. Pero no. Por lo menos en la versión-Dolina, la del romántico contrariado y pertinaz, la Fuente del Olvido no servía para otra cosa que para olvidar a alguien que hoy no está con nosotros y que –por eso– no deja de dolernos en todo el cuerpo.

Aquí Joel, un tierno un poco perdido en el mundo, y Clementine, una mujer impulsiva, una hechicera como todas las que nos enamoran, querrán olvidar su historia de amor y para ello contratarán, cada uno por su lado, a una simpática empresa –que, entre paréntesis, tiene un dejo de legado griego en su nombre: Sociedad Laguna (¿qué era el Leteo sino un río, laguna, riacho?)–, la cual se ocupa de borrar de su memoria todo recuerdo que los involucre. Para llevarlo a cabo Joel, interpretado por un hierático o más bien contenido J. Carrey (sí, aunque Ud. no lo crea, no tiene nada que ver con el impresentable que hace de sí mismo siempre, y no me venga con que en The Truman Show hacía un buen papel, ¿quiere?, ahí también hacía de boludo, que es lo que mejor le sale), se lleva consigo todo aquello que evoque a Clementine (K. Winslet): chucherías, cartitas de amor, todo eso que luego de una ruptura es un puñal, un revólver al alcance de la mano. Como las olas que aparecen varias veces en el filme, los recuerdos vuelven y vuelven, y como bien sabemos todos, ese anhelado olvido se hace cada vez más difícil. Esto queda claro en una escena. En un momento vemos a la parejita corretear por la estación de trenes Grand Central de New York y todos los transeúntes van desapareciendo uno a uno, pero ella, la muy turra de Clementine, la que tiene que desaparecer de la mente y el corazón del pobre Joel, no se borra ni en pedo. Tras algún desperfecto de la maquinola loca que borra en la capochetta de Joel, el filme se complica, e incluyendo un agregado bizarro en el medio, termina enmarañándose y enmarañándose hasta el final con un ritmo bien sostenido. Eso sí, promediando el filme Michel Gondry se manda una buena pinosolaneada cuando Joel dice: “Todo se desmorona” y el director, para que nos demos cuenta, por si no nos quedaba claro, no tiene mejor idea que dejar caer un auto desde el cielo. Esta “sutileza” para expresar una idea, un sentimiento, me recuerda la grasada de Las nubes, donde el gran Pino (sí, sin ironías, el genio de Los hijos de Fierro y La hora de los hornos, sobre todo porque en esta revista somos todos peronistas, pero además porque son una gloria; pero don Pino de vez en cuando, a qué negarlo, se manda una grasada), para expresar que este país involuciona sin cesar, ponía a los personajes meta caminar para atrás.

Volviendo a Eterno resplandor y ya para cerrar, más allá de la obvia referencia a Las olas de V. Wolf en donde ellas también eran un símbolo del fluir de nuestros recuerdos y olvidos, no podía faltar la mención de Nietzsche, para quien la capacidad de olvido era “condición indispensable del hombre activo”. Es más, él decía: “Para poder vivir el hombre debe poseer la fuerza de un pasado y de aniquilarlo. Es preciso que emplee esta fuerza de cuando en cuando”.

“Hablar constantemente no siempre es comunicarse”, dice Joel en un momento de Eterno resplandor. Atendamos esas palabras y demos término a este, por demás, extenso y anodino comentario.

 

Mie 20  TNT     22     D. Rusell. TRES REYES. Quienes sostienen que los yankies no hacen autocrítica de sus barrabasadas, nunca vieron buen cine norteamericano. Ahí, sólo ahí, suelen ser bien duros consigo mismos. Según dicen, Tres reyes es una lapidaria crítica a su actuación en la guerra del golfo hace unos años ya.

 

Mie 20     EUROPA       22     TEN. A. Kiarostami. ¿Vio El sabor de la cereza? Nada que ver. Bueno, no. Nada, no. Mucho. Aquí también aquel que no le cae muy simpático que lo vinculen con Ozu, Bresson o Dreyer –aunque tiene mucho de cada uno de ellos, e incluso le hizo un homenaje hace poco al primero de ellos– vuelve a anclarse en un viaje y, como es usual en él, sigue el itinerario de un personaje en Teherán para reflejar una problemática existencial y/o social. En este caso las cámaras no se moverán un instante del auto de una mujer separada que no para de discutir con el insoportable de su hijo, quien por otra parte, no para de escupirle verdades una tras otra. Sin un ápice de  autorreferencialidad ni de pliegues metaficcionales de Primer plano, su mejor película, o de A través de los olivos, en este tránsito por la ciudad sucesivamente irán subiendo al auto varias mujeres de distinta procedencia –como en el caso de El sabor de la cereza, que eran hombres, ¿se acuerda?– hasta llegar a la decena que menta el título del filme. Ya sé, no es de las mejores de Kiarostami, pero es una muy buena película, che.

 

Vie 22     FOX      22      P. Park. POLLITOS EN FUGA. Con una iconografía que remite a los campos de concentración, esta película de animación con muñecos en plastilina habla, aunque parezca mentira, sobre la alienación, el capitalismo global y la revalorización de la utopía. Este filme que como Shrek es algo más que una película infantil, bien vale para ilustrar unas palabras de Daney: “la condición humana y la carnicería industrial no son incompatibles”. Cinéfilos, a prepararse para encontrar citas cinematográficas. Está llena.

 

Vie 22      A & E     22      F. F. Coppola. EL PADRINO. Comienzo de la mítica saga de la familia Corleone. Esta trilogía, como supieron ser los westerns, es una indagación sobre la ética, a la que se agrega la reflexión sobre el poder, en este caso, sobre el poder en los tiempos en que la mafia –ex-italiana ahora estadounidense- debe decidir entre quedarse con el monopolio del juego y la prostitución o entrar al submundo de la droga. Aquí la lucha fraticida de “la gran familia” en ciertas escenas es plasmada con un glamour fascinante: como la escena en la que hacen pelota a Santino, uno de los hijos de Corleone, o cuando aquél aporrea al turro de su cuñadito, quien a su vez, le venía dando duro y parejo a la mismísima esposa de Rocky Balboa. En toda la serie despuntó una camada de actores que luego se consolidarían en Hollywood: J. Caan, D. Keaton, R. Duvall y, especialmente, Al Pacino. Para grabar porque atinadamente en este fin de semana TNT programó las tres. Así que, a preparar la video.

                                               

Vie 22     MGM    23      F. Zimmerman. A LA HORA SEÑALADA. Sin eufemismos: el mejor western de todos los tiempos, luego de La diligencia de Ford, por supuesto. Con Gary Cooper representando a un sheriff que, ante el “arrugue” de todo el pueblo (¡manga de maricas! ¡No tienen vergüenza!), debe enfrentar a una bandita de forajidos a quienes había mandado a la cárcel años atrás, y que, como es de prever, llegará “a la hora señalada”.

                       

Sab 23     A & E     22     F. F. Coppola. EL PADRINO II. Segunda entrega de la saga. Aquí Michael (Pacino), uno de los hijos de don Corleone, luego de haberse cargado un par de fulanos en la entrega anterior, empieza a cobrar más relevancia ya que ante la muerte de il capo di tutti capi, él deberá hacerse cargo del destino de su familia. Según ese Macedonio que sólo compartimos algunos integrantes, allegados y amigos (este último es mi caso) del elinterpretador.net que es Diego Cousido, esta película es “si no la mejor, una de las cinco mejores de la historia del cine”.

 

Dom 24        AXN y A & E  22         F. F. Coppola. EL PADRINO III. Tercera y última entrega de la saga. Si Ud. es muy devoto cambie de canal porque acá hasta el Vaticano es una mafia llena de turbios enroques dispuesta a cualquier cosa por salvaguardar los “tesoros del Señor”.

 

Dom 24      TCM      22       F. Lang. DELIRIO DE LOCURA. Otra oportunidad de ver una película de este genio del cine.

 

Dom 24       ISAT       22,05      H. Nakata. DARK WATER. Terror del cine independiente japonés.

 

Lun 25       TNT       00,30    P. T. Anderson. EMBRIAGADO DE AMOR. Una ácida comedia romántica excelente. Con un Adam Sandler atribulado e impagable.

 

Lun 25            RETRO         22       W. Allen. ZELIG. Desopilante falsa biografía de L. Zelig (en la línea de Bananas, El dormilón y Todo lo que Ud. quiso saber...), un tipo al que se conoció como el camaleón humano y que se metamorfoseaba según la persona que estaba a su lado. De sus mejores disparates.

 

Mar 26      A & E      22       T. Burton. BATMAN. En tiempos en que con Batman inicia revisamos la sufrida novela familiar de este neurótico que creyó resolver su trauma haciéndose un esquizo declarado convirtiéndose por la noche en un encapotado-murciélago-justiciero, vale la pena ver la mejor de esta saga. En ella encontramos el mejor Burton, aquel amante de los freaks y del gótico. Dato cinéfilo-pictórico: reparen en la pintura que el Guasón se cuida de manchar en una pinacoteca. ¿Qué pintor puede ser el favorito de un tipo al que le desfiguraron la cara (ojo, el que se la desfiguró fue el “buenito” de Batman)? No, no empiece a tirar nombres como si estuviera en El imbatible o en el extinto programa del ruso Sofovich. No haga papelones, ¿quiere? La hago breve. Las pinturas son de F. Bacon, aquel que –previa sodomización si el modelo estaba para comérselo y era de género masculino- en sus pinturas desfiguraba a todo aquel que retrataba, sea un ejecutivo, un animalito del Señor o el mismísimo Papa.

Un dato más antes de despedirme de este comentario. Hace poco no tenía un pedo que hacer y en pleno zapping caí en la mítica serie de El zorro, sí aquella en blanco y negro con el burdo imitador de nuestro Lupiz. Me detuve ahí, ¿saben por qué? Porque ella fue toda una precursora en algo que haría famoso a Batman. En un momento, mientras el “Sancho Panza” del Zorro está dialogando con un villano de turno, el sordito (¿cómo se llamaba? ¡No me acuerdo!, ya saben quién es) agarra un espejito de tocador y –no me pregunten cómo– hace reflejar en una pared la mismísima Z del zorro. ¿Cómo? ¿Entonces el murcielaguito reflejado en el cielo de Ciudad Gótica como voz de alerta para llamar al encapotado ya había sido llevado a la pantalla en El Zorro, en esa tira de morondanga? Pues, sí. Por esto, sólo por esto, nuestro respeto entonces a esa serie impresentable.

Aprovecho este momento para celebrar una serie de verdad. ¡Aguante el Superagente! Sí, María Pía, tenías razón, ¡esa es una serie! Le debo un comentario en serio.

 

Mar 26       ISAT        23,05     Wachowski. SIN LÍMITES. Thriller con el que debutaron los hermanitos de Matrix.

 

Mie 27        EUROPA       00           A. Kiarostami. TEN. ¿Vio El sabor de la cereza? Nada que ver. Bueno, no. Nada, no. Mucho. Aquí también aquel que no le cae muy simpático que lo vinculen con Ozu, Bresson o Dreyer –aunque tiene mucho de cada uno de ellos, e incluso le hizo un homenaje hace poco al primero de ellos– vuelve a anclarse en un viaje y, como es usual en él, sigue el itinerario de un personaje en Teherán para reflejar una problemática existencial y/o social. En este caso las cámaras no se moverán un instante del auto de una mujer separada que no para de discutir con el insoportable de su hijo, quien por otra parte, no para de escupirle verdades una tras otra. Sin un ápice de  autorreferencialidad ni de pliegues metaficcionales de Primer plano, su mejor película, o de A través de los olivos, en este tránsito por la ciudad sucesivamente irán subiendo al auto varias mujeres de distinta procedencia –como en el caso de El sabor de la cereza, que eran hombres, ¿se acuerda?– hasta llegar a la decena que menta el título del filme. Ya sé, no es de las mejores de Kiarostami, pero es una muy buena película, che.

 

Mie 27            TNT               00,30             T. Guillam. DOCE MONOS. Distópica como tantas películas de ciencia ficción, aquí B. Willis, cooptado por las fuerzas dominantes del futuro de una humanidad devastada, debe volver al pasado para desbaratar una célula rebelde. Excelente trabajo de B. Pitt encarnando a un loco que, como suele suceder con los dementes del cine, dice toda la verdad.

 

Mie 27            FOX                22                   T. Burton. EL JOVEN MANOS DE TIJERA. Este es un oscuro y bello filme, como todos los de Burton a excepción de la infumable El planeta de los simios. Es una encantadora historia de amor centrada en un freek total: el protagonista tiene manos de tijera y esto no es joda, tiene manos de tijera en serio. Uds. se creen que es una pavada, pero no. Es dura la vida así, no crean. Estarán aquellos que le encuentran su utilidad y usarán al pobre J. Deep, que está impecable como siempre cuando trabaja bajo la mano de Burton. Pero también estará ella, W. Ryder, quien lo entiende y trata de acercársele, de apañarlo en ese mundo hostil y decadente. Una joya no sólo del gótico, sino del cine en su totalidad.

 

Mie 27            ISAT       23,05          T. Vinterberg. TODO POR AMOR.  Filme de hace unos años del director de La celebración, aquella patada en los huevos en donde se destapaba algo groso en una –a primera vista– insípida reunión de familia.

 

Juev 28            TV5        20,30      R. Mihaileanu. EL TREN DE LA VIDA. Según cuenta la leyenda, el director de esta película le mandó el guión al pelotazo de R. Benigni para ver si le interesaba participar en el proyecto. Aquel que más que por La vida es bella bien valdría recordarlo por haber trabajado en una memorable película de Jarmuch rechazó la propuesta y de paso –mal, muy mal si vemos el resultado– le robó alguna idea. De ahí surgió la bochornosa La vida es bella.

Bueno, en el Tren de la vida tenemos la versión opuesta. Es su contracara. Toda la ética que no tiene la del tano, la tiene la del rumano. Y lo digo en verso y todo. Esperen al final porque ahí veremos bien clara la diferencia ética que separa a uno y otro director. Esperen al final en serio. Y también se acordarán de Capó, la película de Pontecorvo, y los reproches de Daney.

 

Juev 28            F & A              22            Lars Von Trier, BAILARINA EN LA OSCURIDAD. Trier cosechó denuestos y elogios (en igual medida) por este filme en el que Bjork y C. Deneuve –ambas impecables, aunque para lograrlo la exótica Bjork haya tenido que pelearse a muerte con el director, con el que no filmará jamás, según dijo; pero que bien valió la pena ya que obtuvo la palma de oro en Cannes– protagonizan un melodrama-musical fuertísimo, arrollador. Para grabar y sumar a la videoteca.

 

Juev 28            EUROPA       22                   J. M. Berlanga.            MOROS Y CRISTIANOS.  Como todo lo de este gran director español que nunca figura en las marquesinas cinéfilas, seguro que esta película es un divague corrosivo y delirante.

 

Hernán Sassi

 

 

 
 
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Hernán Sassi

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Margen inferior: Imagen de Un perro andaluz de Luis Buñuel.