.El rumor del
ayuno
en el follaje
No
hay tal paraíso, compañero.
Se desvanecen los sueños cada tanto
y resulta que somos lo que somos:
hipócritas, hambrientos, inválidos
que vuelven de viejas trincheras
con una medalla bajo el brazo
en busca del Banco de Empeños.
La memoria, a veces, gota
de sangre caída en el crepúsculo.
Hombre
que tira de carro.
1
El hambre a veces
brilla reloj de oro,
se suma al coro de plata de las espaldas rotas
de sudor inútil,
brota vía láctea
desde infinito ignoto que se llama tristeza.
No hay cansancio
más feroz que el de la espera
del pan.
El hombre se convierte en presa de sí mismo
y vuelca sobre sus brazos andanadas de colmillo.
Despojo trashumante
cercado de carroñeros
artífices del luto de la tierra muerta.
2
Vi el cuerpo de
espejo de un hombre asno
hundirse en el gentío de una estación de trenes.
No pisaba sobre pies descalzos
sino también sobre ruedas oxidadas
y brazos que llegaban más allá del límite
para abrazar una caja de lata machucada.
Viaje de ida con
hijos en la carga.
Hombre asno sudando hambre
brilla en el hambre transpirado,
su cuerpo desnudo es una vara de agua.
Cierto resplandor
agónico
de esperanza.
3.
En tren la terrible
pasajera.
Late ingobernable su púa la miseria.
Casa habitada de residuo sin boleto.
Allí también
cartones,
viejos diarios preocupados
de lo que pasa en otra parte.
Vidrio plástico metal retorcido,
milagro de la modernidad:
masa del pan finalmente un día.
El último
cigarrillo corre de boca en boca
como el agua fresca
o la palabra almuerzo.
Y cada tanto
en el silencio roto por los parches del rumbo,
la palabra basta
que más que palabra
puño crispando lentamente
la impotencia.
4.
Yo no sé
muchas cosas de la antropología,
pero será la nueva especie de la que se habla
en los círculos adscriptos al fin de la historia.
Raza nacida de
explosión atómica
de vendaval de hipocrecía
de gran epidemia de capitalismo.
Van y vienen por
las calles vacías
a horas imprudentes
cargados de niños y de ayunos.
Monstruosos malholientes
con la risa amputada desgajados
ruinosos se apiñan en los trenes.
Tienen apéndices
de dos o cuatro ruedas
y olfato para detectar el vidrio.
Un silbo a veces
abre camino
y detrás de su puñal
se cuelan en la ciudad dormida.
Pero si Usted viera,
su Señoría!
Son tan educados!
Usted debiera verlos!
No hablan nunca con la boca llena.
Muerden el aire
porque en el aire se dice
un perfume de albahaca
viene tiñendo el día.
Ay que duele tanto
la ternura
de las palabras dormidas!
Mensuario
del Hombre Nada
Enero:
Salgo a juntar
la limosna de la noche,
rodajas de luto en los umbrales,
breves uvas del rocío fugitivo.
A disputar con perros las orillas
de las horas quietas calle abajo.
Le doy un poema al cartonero,
al chicobicicleta de las doce,
al que le duele como a mí el frío,
la extensa oscuridad de cada día.
Febrero:
Salir a la intemperie
con el alma en cueros
y ojos ardidos de preguntas,
perseguir nada,
oficio mal pago
y maloliente.
Si palabras inútiles,
inútil uno,
ya no queda
siquiera aunquesea
en el residuo.
Marzo:
Qué parte
de uno
se rompió qué día, a qué hora,
cómo dolió tanto entonces,
ay tanto
que todo ese dolor
fue un largo sueño extraviado.
Abril:
Hoy me vi al espejo.
No me sabía de cuerpo entero.
Tengo un brazo inútil
y otro brazo izquierdo que es mal visto.
Una oreja llena
de voces subversivas
y otra pierna gastada
de llevar cuesta arriba el deseo.
Ah, como sombra refulgente,
cierta aguda insistencia metálica
caliente
áspera
en los desvelos.
Mayo:
Pensaba en la patria.
O sea en todo.
Vengo de su entraña
a su entraña voy,
y en el camino amo
su boca de amapola,
la fruta de zumo
desbordada.
Pero ella es una piedra,
hueco, no sé,
espalda.
Y qué hago ahora
con estas manos duras
y el cereal ausente
y las palabras!
Junio:
Será que
ya no sirvo para algunas cosas,
que tanto desandar la hora me ha gastado.
Cómo es sentirse desalado
sin risa sin horario
siquiera para ayunar como es debido?
Le respondo a las preguntas
con un silencio extraviado.
Julio:
Será que
empecinado
empuño tonterías?
Voy pasando de moda como un disco.
Ando lleno de palabras
que no importan.
Agosto:
Será la
poesía
una forma de nada que sobra,
oficio triste
que resbala en vana superficie,
canto prisionero
de gota de sombra
en el viento.
Septiembre:
Algo nos iguala
y también la muerte.
Cierta sustancia gris que bailotea
en las sombras de cada nosesabe.
Por eso uno se cansa
de girar en vano por la ciudad
tan ancha
que parece infinita.
Entre ayuno y mendrugo
una distancia inmensurable.
Octubre:
Se desvive así:
cada exhalación
roba un siglo de esperanza rota.
Un amigo llega con abrazo
y el vino se hace ancho
y soy pasado
a la deriva.
Noviembre:
Hombre sin trabajo
piensa apenas en desmorirse
lo suficiente
para volverse deseo la próxima hora.
No lo sabía.
Diciembre:
Ya no es herramienta
rota
brazo partido boca deshecha
tristeza mordiendo el buendía.
Es no ver los hijos
tanto como el pan.
El credo del Hombre Nada
es intemperie
y látigo y latido fugaz
en los intersticios de la piedra
vencida.
Y la mágica paciencia
su galope encantado
venciéndolo todo
aunque no se sepa
aunque nunca llegue,
aunque no se entienda.
Aunque sea tarde.
Enero:
Volví a
casa con la sed
a preguntar doce veces
por noticias de agua.
Los brazos de barro
serán diamante un día?
Cuánto
vale el niño de la esquina del banco?
Vale los depósitos del Chase de esta mañana?
Vale la limosna que el domingo
dejaron los turistas entre una foto y otra?
Vale todo lo que hoy no vendió la Oil Company?
Vale las cuarenta
cartucheras,
las treinta mil vainas servidas,
las cincuenta bayonetas traficadas?
Vale el diezmo,
la coima, el descuento
especial por pago al contado?
Vale un diamante o un corcho quemado?
Cuanto vale ese
niño señor Presidente?
Vale una vacante en Naciones Desunidas?
Vale la dura carta del Fondo?
Vale un bloqueo, una demanda, un puño
alzando su amenaza de cartón pintado?
Y si así
fuera amenaza de misil llegando,
vale ese niño la dignidad de su guiso?
Cuánto vale
ese niño de la camiseta
rasgada de potrero y miseria?
Vale un contrato por doce goles anuales?
Vale lo que un cartel televisado?
Vale un pago por desarraigo
o una jubilación de privilegio?
Cuánto vale
ese niño de la esquina del banco?
Pronto, es urgente!
Que los carroñeros merodean
con una bolsa en la mano.
Desanimar
el desanimo
deshilacharlo
que se desdibuje
grotescamente
y se destierre
y se deseternice
y su deshielo nos descubra
llenos de desimposibles.
Preguntas
a Pablo Neruda
en el centenario de su nacimiento
"Cuándo se dicta bajo tierra
la designación de la rosa?"
Pablo Neruda, Libro de las Preguntas.
Enero es un pedazo de brasa extraviada
que inaugura el ciclo del agua?
Es verdad que los
ingleses no saltan?
Los presidentes estan exentos de subir a los colectivos?
Porqué a
veces cuando duele el alma se ríe la poesía?
Cómo no hay empleo si sobra el trabajo?
Un obrero de la
ford
vale menos que un auto?
El albañil
que levanta maravillas vive en una casa
sin reboques? Tiene ventana de mirar vecino?
Es que los barrenderos
llevan la tierra del centro
de las ciudades para que reviva en las orillas?
Tiene esa mujer
un hombre en su brazo
o una cartera?
Quién se
anima a jurar que el Che ha muerto?
Y por cierto, querido Pablo, Miguel y Federico?
Doblan las campanas?
Vale más
un hombre o la palabra?
O un hombre de palabra?
Se desgaja de risa
el niño con su guiso
o es el guiso que suelta carcajadas de justicia?
Es que quien se
va tenía patria
o la patria es virtud en vías de extinción?
Sabe la historia
si alguna vez, el mundo,
respiró libre de imperios y traidores?
Es la luna el jazmín
más próximo al abrazo?
Acabará
en la cárcel también el silencio cómplice?
Es que hay muchos gatos o los pájaros no mueren?
Se desprendió
un retazo constelado
o un niño trazó su mapa de la noche con un dedo?
Qué sucedería
si en los hospitales
se dejase de administrar amor en generosas dosis?
Cuándo entenderá
el hombre que la mujer lleva
la gota de zumo del mundo entre sus labios?
Regresa un navío?
Porqué los
ministerios de Economía
son más importantes que los ministerios de Cultura?
Dónde se
acaban las preguntas? Entonces callo,
o a veces las respuestas son un hueco inútil en la boca?
Porqué la
poesía, Neftalí Reyes, compañero,
entre los escombros como una rosa indomable?
Hay que
morirse de pájaros
de estallido de lirios y crepúsculo,
de risa y canto a manos llenas
y dejarle la gravedad de los bolsillos
a los recaudadores de impuestos,
cederle el paso a los urgentes
trujamanes del alboroto a sueldo.
Empecinarse en la esperanza
de brazos abiertos en la calle.
banquete de marcha ingobernable.
Hay que andar que andando
se llega finalmente.
Los habitantes del rumbo
reparten la alegría como el agua.
Hay que desmorirse de posibles
hasta nacerse de nuevo, refundar
la tierra en nombre de los hijos.
Urge construir la verdadera
la definitiva
casa de las fraternidades.
Prensa Callejera
Editado por La Luna Que, para su coleccion de poesía Poeta Joaquin
Gianuzzi, con la cura de Julio Carabelli.
BsAs, diciembre de 2004.